0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialEl río de la vida va de construir respuestas. Las potencias del vivir son muy poderosas, ya que el sufrimiento te lo trae la propia vida. Empieza el verano y podemos hacernos a la idea de que –si tenemos suerte y voluntad amable– tendremos tiempo para pensar y sentir.Cuando descansamos, las ideas se ordenan y se desordenan, se revisan y se recomponen, y todo esto tiene un efecto insospechado, no siempre previsto en nosotros. Puede ser muy bueno. A veces, volvemos del verano ligeramente distintos. Cuando tienes más tiempo te sumerges con mayor intensidad –aunque tal vez no te descuenta– en el río de la vida. A veces, el tiempo es amable y balsámico. Otras, es papel de lija. Roser Vilallonga / ArchivoEs un momento en el que tienes que decidir si quieres tomarte las cosas de un modo más lúdico, más sereno, más estoico, más dramático, más trágico o más lo que sea. Las decisiones nos defienden y nos definen. Pongamos perspectiva: conviene saber distinguir un dolor de muelas de una enfermedad, una ruina económica, una soledad no deseada, de otros sufrimientos: un bombardeo o un terremoto.Un mosquito te puede fastidiar una noche o incluso transmitir una enfermedad tropical. Pero un desamor te puede dejar muchas noches en insomnio, y con otro tipo de fiebre. Es verano y viene un tiempo en el que podremos pensar si es el momento de hacer, de dejar hacer o de dejar de hacer. Pensar o dejar de pensar.En el verano podríamos hacer el ejercicio que propone Eduard Sala de pensar en cinco cosas esenciales de tu vidaEs un momento de reposo, idealmente, de lectura, de descanso, de recargar baterías. Reposen las pantallas. En el verano podríamos hacer el ejercicio que propone Eduard Sala de pensar en cinco cosas esenciales de tu vida. Aviso: la primera y la segunda salen muy fáciles. Y la tercera, cuarta y quinta son más una expresión de prioridades. Nuestra relación con esas cinco ideas, personas o valores esenciales indica mucho quiénes somos. Pensar y sentir trabaja tu interior.¿A qué cosas estaríamos dispuestos a renunciar por nuestros valores? Es verano, es un momento en el que debemos entregarnos, si somos afortunados, al gozo del descanso de la reparación, del reencuentro con uno mismo o con otros. Es el momento de naturaleza o de viajar o de quedarse o de hacer o de reparar o de cuidar.Jorge Manrique tiene esa imagen tan bella de “yo consiento en mi morir con voluntad placentera”. Hay que disfrutar del río de la vida, mientras la tenemos, y de las ocasiones de reposo sin dramatismo, con alegría y gozo. Ojalá todos tengamos acceso un momento, en el que reconectemos, de un modo poderoso, con todas aquellas cosas que nos hacen. Hay que hacer y dejar de hacer. Siempre podemos decidir.