Un verano más, España se quema. El fuego de La Mierla en Guadalajara ha entrado este miércoles en estado de estabilización tras haber arrasado 32.000 hectáreas. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez ha acudido al lugar junto con el líder de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page. Y es que el incendio de la Sierra Norte de Guadalajara es el segundo más grande por superficie quemada en la serie histórica, según datos del Ministerio para la Transición Ecológica (MITECO).Publicidad"No podemos acordarnos de los incendios o de las emergencias climáticas que derivan en emergencias de protección civil cuando se producen sino que tenemos que hacerlo previamente", ha recalcado el jefe del Ejecutivo. También ha abogado por alcanzar un Pacto de Estado climático "para convertir en leyes y en recursos económicos medidas que son fundamentales para salvaguardar la vida, la seguridad y proteger la prosperidad de comarcas y de territorios". La iniciativa del pacto fue anunciada en el 2025 , después de vivir el peor año en cuanto a superficie quemada de la serie histórica europea.Este mismo mes ha tenido lugar el devastador incendio de Los Gallardos en Almería, que dejó 13 fallecidos y decenas de heridos. Afectó también a los municipios de Bédar, Lubrín y Antas, y calcinó más de 7.000 hectáreas. La cantidad de superficie arrasada por las llamas en España se ha duplicado en apenas dos semanas y supera ya las 125.000 hectáreas, según datos del Sistema Europeo de Información sobre Incendios (EFFIS). Esta repentina propagación del fuego no es una casualidad, sino una combinación de factores sociales y transformaciones territoriales azuzadas por la crisis climática.Meses de calor extremo que precedieron al verano"Veníamos de un final de mes de abril y un final de mes de mayo muy cálido", recuerda a Público el físico y meteorólogo Peio Oria. Durante el quinto mes del año, la península ibérica sufrió temperaturas propias del punto álgido del verano, lo que se conoce como canícula. Se tratan de "temperaturas excepcionalmente altas que llevan durando unos meses". El experto destaca que incluso las olas de calor apenas han tenido interrupciones por "pequeñas bajadas intermedias" en el termómetro.El exceso de calor se empareja con la falta de agua, ya que apenas ha habido precipitaciones. En el caso de Guadalajara, "desde el 7 de mayo solo han acumulado dos litros. No ha llovido prácticamente nada", destaca Oria. Esto se contrapone a la etapa inmediatamente anterior. Víctor Granda, científico de datos del Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales (CREAF, por sus siglas en catalán), apunta a este medio que sí hubo abundantes lluvias durante el invierno y el principio de la primavera. Ello hizo "que creciera el sotobosque", señala. Es decir, la maleza, el arbusto, herbáceos y, en general, la vegetación que crece más cerca del suelo.PublicidadVegetación que se muere de sed, más fácil de arderUn patrón similar tuvo lugar el pasado 2025, indica el investigador del CREAF. Las precipitaciones de la primavera dejaron una exuberante vegetación disponible para arder durante el verano, lo que convirtió el último período estival en el más grave en cuanto a incendios, de acuerdo con EFFIS. En esta ocasión, el calor extremo y la falta de lluvias durante los últimos meses también ha provocado un estrés hídrico en las plantas, hierbas y matorrales del suelo. Estas se secan y se convierten en "combustible" disponible para la propagación de las llamas, explica Granda.Peio Oria indica que en una situación de sequía, "disminuye la actividad de la fotosíntesis, aumenta la temperatura de las hojas y, si se prolonga mucho tiempo, la vegetación termina perdiendo su contenido hídrico. Ahí está la clave". Y es que cuando se llega a estas condiciones, "la cantidad de energía necesaria para que un vegetal entre en ignición es mínima". Víctor Resco de Dios, profesor de ingeniería forestal y cambio global de la Universitat de Lleida e investigador de Agrotecnio, añade que "los incendios forestales requieren de dos ingredientes principalmente". Declara a este diario que "por un lado se requiere de suficiente combustible como para propagar un incendio, y por otro lado se requiere que ese combustible esté lo suficientemente seco como para arder".PublicidadUn paisaje homogéneo en plena crisis climáticaA esto se suma los cambios en el uso del suelo, recuerda Resco de Dios. La despoblación rural ha provocado una menor variedad de paisajes –conocidos como paisajes mosaico–, que antaño servían como cortafuegos. Ahora el entorno es más homogéneo, de manera que hay una mayor conectividad. Estas circunstancias facilitan no solo que el suelo arda, sino también que se propague. Es por ello que en el caso de La Mierla el incendio ha sido tan extenso y la cantidad de superficie quemada en España se ha duplicado en tan poco tiempo.Las razones por las que los grandes incendios forestales son cada vez más comunes responden a factores de carácter preeminentemente social. No obstante, la crisis climática también juega un papel destacado. Esta "favorece la desecación de la vegetación, que el combustible esté disponible para el incendio –y que lo esté durante más tiempo–, y una situación de inestabilidad atmosférica que favorece la propagación de los incendios", remarca el profesor.La incierta previsión del fuego este veranoEl clima puede ser un factor determinante en la evolución de las llamas. "La ola de calor que estamos sufriendo en estos momentos debería acabar en un par de días, lo que daría, en principio, una cierta tregua, al menos, desde el punto de vista meteorológico", declara al SMC España Cristina Santín, investigadora del Instituto Mixto de Investigación en Biodiversidad (IMIB-CSIC). "En cuanto al resto del verano, según la AEMET, se espera que sea más cálido de lo normal, pero no hay una previsión clara sobre las precipitaciones y cómo todo esto se va a trasladar a la actividad de incendios no está claro", añade.En términos parecidos se expresa también en declaraciones al SMC España Jesús S. Notario del Pino, profesor titular del departamento de Biología Animal, Edafología y Geología de la Universidad de La Laguna. "Dependerá de la evolución de las temperaturas y la duración de las olas de calor", dice. "Si siguen como hasta ahora, la situación seguramente empeorará, ya que el combustible se secará más aún y eso lo pondrá todo más difícil".
El incendio de Guadalajara muestra el cóctel perfecto para un verano en llamas: calor extremo, sequía y combustible vegetal
Olas de calor, sequía y vegetación: el cóctel que ha convertido La Mierla en el segundo peor incendio de la historia










