Si el año pasado las llamas se desbocaron en agosto arrasando el noroeste de la Península, coincidiendo con una extensa e intensa ola de calor, este verano los problemas han llegado antes a España, el país europeo con más superficie dañada en estos momentos. Tras un junio que ya fue complicado, en julio se ha disparado el área alcanzada por el fuego hasta un acumulado anual de 119.458 hectáreas. Son los datos provisionales que ofrecía este martes el servicio de vigilancia europeo Copernicus, que emplea su red de satélites para estimar el perímetro y superficie de los fuegos. Pero lo que más destaca es que dos tercios —79.000 hectáreas— de ese total han ardido solo en los 20 primeros días de julio. Las dos primeras semanas del mes ya habían sido malas, y no solo por el daño a los ecosistemas: también se vivió un trágico incendio en el Levante almeriense en el que fallecieron 13 personas. Pero lo que está haciendo disparar el acumulado de daños es el incendio de La Mierla, en la Sierra Norte de Guadalajara, que arrancó el jueves 16 y ha obligado al desalojo de una treintena de municipios. Los datos provisionales que difundían este martes las Administraciones con competencia y Copernicus apuntaban a un incendio de unas 30.000 hectáreas. Sara Aagesen, vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica, explicaba este martes desde el puesto que coordina las labores de extinción que este fuego es ya el más extenso en España de este año. “Y, posiblemente, uno de los mayores de la historia reciente de nuestro país”.Efectivamente, esas 30.000 hectáreas lo situarían como uno de los más extensos. El mayor registrado desde 1968, según los datos del Ministerio para la Transición Ecológica, fue el de agosto pasado iniciado en Laurouco, que se extendió por más de 37.000 hectáreas de Ourense, Lugo y León. Le sigue el de Minas de Riotinto, que daño casi 30.000 hectáreas en las provincias de Sevilla y Huelva en el verano de 2004. Pero todavía es pronto para ubicar con precisión el incendio de La Mierla en este listado de los mayores siniestros. Porque las estimaciones satelitales de Copernicus fijan un perímetro, pero dentro del área de un gran incendio puede haber zonas que no hayan sido alcanzadas por las llamas. La delimitación de la superficie quemada corresponde a las comunidades una vez que se consiguen sofocar las llamas, algo que lleva su tiempo. En cualquier caso, Aagesen advertía de las condiciones meteorológicas “extraordinariamente complicadas” que se están viviendo. Este martes ha empezado la tercera ola de calor de este verano, que se prevé que dure hasta el jueves. La primera se registró entre el 21 y el 24 de junio, ambos incluidos. Y la segunda se extendió entre el 5 y el 9 de julio. Las olas de calor —que el cambio climático está volviendo más fieras y frecuentes— contribuyen de manera determinante a los incendios forestales, al reducir la humedad y aumentar el estrés de la vegetación. En la serie histórica de Copernicus, que arranca en 2006, solo hay un año en el que España acumulara más hectáreas quemadas a estas alturas del año: 2022. El verano de hace cuatro años fue el que más días en ola de calor estuvo el país. Y a estas alturas se habían declarado dos episodios de temperaturas extremas: uno que arrancó el 12 de junio y duró siete días, y otro que comenzó el 9 de julio y duró 18 días. Durante esas dos olas se disparó el área quemada. Lo mismo ocurrió el pasado año durante la ola de agosto. 2025 y 2022 fueron los peores años en cuanto a incendios desde los años 90. Al calor extremo se le añade también que el invierno y primavera tan lluviosos que se han vivido en el país, que han dejado los embalses en niveles récord, pero también mucha vegetación en las áreas forestales que se puede convertir en combustible cuando aumentan las temperaturas y salta la chispa. A ello se le unen las condiciones de viento, que en muchos casos están complicando los fuegos este verano. Los grandes incendios, como el de Guadalajara, son los que marcan la diferencia cuando se hace recuento final de daños. Por ejemplo, el 90% de las 350.000 hectáreas de vegetación dañadas en todo 2025 por el fuego en España se quemaron solo en 63 grandes eventos, que son aquellos que superan las 500 hectáreas. Hasta el 12 de julio, el país había sufrido 18 de estos siniestros, el número más alto en al menos una década para ese momento del año según los datos recopilados por el ministerio de las comunidades. Esa labor de recogida de datos suele ser lenta. Pero Aagesen ha informado que este martes habían subido ya a 21 los grandes incendios registrados en España este 2026. En estos momentos, España es el país europeo que más superficie tiene dañada por las llamas en números absolutos (en porcentaje es Portugal, con el 0,3% de su superifice quemada frente al 0,2% de España). Pero lo más llamativo es quién ocupa el segundo lugar: Francia, donde se han quemado casi 43.000 hectáreas, casi tres veces más de lo normal a estas alturas del año (tomando como referencia el periodo 2006-2025). Sin embargo, esta también es una de la derivadas de la insólita sucesión de olas de calor que ha golpeado a la Europa occidental este verano y, muy especialmente, al país vecino.