El incendio declarado el pasado jueves en La Mierla, en la Sierra Norte de Guadalajara, ha arrasado 26.000 hectáreas y ha obligado a desalojar a 34 pueblos y núcleos habitados, con lo que ya son más de 1.200 las personas que han tenido que abandonar sus casas. Se trata del incendio más importante del verano y el de mayor superficie que ha registrado nunca la comunidad de Castilla-La Mancha.El perímetro del incendio abarca una extensión de 120 kilómetros tras haber avanzado alrededor de 10 kilómetros la noche del domingo al lunes. La situación seguía siendo ayer muy complicada, lo que obligó a “redimensionar” los equipos para hacer frente al fuego.El avance del fuego llevó a enviar un mensaje de ES-Alert a varias poblaciones la noche del domingo, mientras España disputaba la final del Mundial de fútbol. Así, se ordenó la evacuación de Hiendelaencina.También están confinados los municipios de Albendiego, Ujados, Cañamares, La Miñosa y Tordeloso. Permanecen cortadas parcial o totalmente al tráfico una docena de carreteras.Superada la capacidad de extinción: “No podemos ponerle un coto final”, dice García-PageLa Junta de Castilla y León ha informado del refuerzo del despliegue de medios humanos y materiales ante el avance del incendio de La Mierla en previsión de que el fuego pueda alcanzar la provincia de SoriaEl presidente de la comunidad de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, recalcó que para el gobierno autonómico lo prioritario en la actuación ha sido “proteger las vidas humanas” aun reconociendo el impacto sobre la masa forestal y el campo.“Una vez que se ponen a salvo las vidas humanas, la prioridad es, por supuesto, proteger los núcleos urbanos”, añadió. De hecho, los núcleos de población afectados están “rodeados por el incendio”, lo que explica la dificultad para tomar medidas y lograr que “el fuego no entre en las casas”. Esto es algo que, hasta el momento, se ha conseguido, con la excepción de un hotel rural y una nave aislada que sí han quedado afectadas.El director técnico del dispositivo que lucha contra el incendio, Juan José Fernández, recalcó que el fuego está “muy lejos” de estar controlado.En el noroeste están ardiendo zonas boscosas con abundante combustibles, en donde es difícil trabajar, mientras que en el noreste, en la zona de Atienza, los combustibles son “mucho más livianos, más fáciles de trabajar” ya que son herbáceos. Asimismo, también hay zonas de matorral resultado de antiguos incendios.Para abordar las zonas más complicadas, se están intentando establecer zonas de control que están siendo ampliadas con trabajo de maquinaria, labor para la que están resultando “muy importantes” los agricultores de la zona, que están labrando campos de cultivo en la zona de Atienza para intentar crear barreras contra el fuego.Pero, “en ocasiones, a pesar de tener una amplitud bastante importante de en torno a los 40 metros de cortafuegos, el fuego tiene capacidad incluso durante la noche para romper esas líneas de control y atravesarlas”. “Esas lenguas nos generan muchos problemas y, sobre todo, no pudiendo trabajar con medios aéreos desde primera hora del día”, ha lamentado.La lucha contra el fuego se ha sectorizado para poder organizar mejor las labores de intervención, aunque siempre centrada en la protección de las personas y las poblaciones. Esto es algo que hace que no se pueda tener un “control de frente continuo, y en esas discontinuidades entre población y población, ha detallado Fernández, se crean reactivaciones del fuego. Además, durante las noches se produce una inversión térmica, lo que provoca mucho humo e impide trabajar con medios aéreos desde primera hora de la mañana.A ello hay que sumar que “una vez que empieza a calentar el sol a media mañana” comienzan las reactivaciones, que en la jornada de ayer se han iniciado “mucho antes de lo que normalmente venían ocurriendo en días anteriores”, algo que tiene que ver tanto con la temperatura como con el viento.García-Page ha afirmado que el despliegue de medios para combatir este incendio es “histórico”, pero ha advertido que el incendio está siendo “muy grave”, por lo que “no podemos ponerle un coto final”.Agricultores movilizadosLa Asociación Agraria Jóvenes Agricultores ha hecho un llamamiento a sus asociados y a la sociedad para que se dirijan a dos puntos del sur de la provincia de Soria, “con toda la ayuda posible” para sofocar el incendio. Esta organización pide que las personas que tengan tractor o cualquier apero se acerquen para ayudar a los dos puntos seguros establecidos en el sur de la provincia soriana, Barcones y Retortillo de Soria. Estas dos localidades se encuentran en la cara norte de la Sierra Pela, mientras que las llamas han llegado ya a la cara sur.Mientras tanto, Vox reaccionó en contra de la investigación abierta por la Guardia Civil contra el alcalde de Robledillo de Mohernando (Guadalajara), Rubén Marchamalo, miembro de esta formación ultraderechista, y que está acusado iniciar supuestamente el incendio de La Mierla mientras llevaba a cabo trabajos agrícolas con una cosechadora. “Todo lo que su familia y él han hecho ha sido acorde con la ley y tomando las máximas prevenciones”, ha destacado el portavoz del partido en su densa. “Los señalamientos tan rápidos nos parece que tienen un afán político”, ha agregado.Vox ve un “afán político” en esta investigación, hasta el punto de que su portavoz nacional, José Antonio Fúster, ha aprovechado la defensa del edil agricultor para repetir su fraseología negacionista. Fúster recurrió al tópico acusando a las autoridades castellanomanchegas de “no cumplir con su función de limpiar los montes”, una medida que Vox reclama para evitar los incendios forestales, algo que, según denunció sin pruebas, no se aplica por “fanatismo climático”.Este martes, el Consejo de Gobierno va a abordar la coordinación para llevar adelante los planes de recuperación que habrá que implantar tras el incendio, tanto a nivel de infraestructuras como de “todo lo que necesiten los distintos municipios”. El presidente autonómico ha cifrado el coste del incendio, hasta ahora, en casi 50 millones de euros.