Después de la final del domingo, España 1, Argentina 0, con gol de Ferran Torres en el alargue, la falta de elegancia en la derrota (el manotazo de Paredes, el entredicho de Ayala y la imagen del plantel de espaldas a España en la premiación) desató una catarata de titulares que alientan la sensación de que "el mundo nos odia".

Pero no es el mundo. Es una postal armada: prensa española anti Messi, tabloides ingleses con cuarenta años de rencor futbolero, algoritmos que premian la indignación, la progresía de Hollywood que juega a la inclusión pero nos discrimina, y una política latinoamericana que aprovechó el micrófono para bajar línea política disfrazada de análisis.

El marcador de los insultos

Arranquemos por los datos duros que dejó el Mundial, porque no admiten demasiada discusión. Argentina terminó el torneo con 15 tarjetas amarillas, la selección más amonestada del Mundial. Con 11 expulsados, empatada con Brasil en el peor registro histórico. Y de los seis jugadores expulsados en toda la historia de las finales de Copas del Mundo, tres son argentinos: Pedro Monzón y Gustavo Dezotti en 1990, y ahora Enzo Fernández en 2026 (habrá que sumarle a esa cuenta la roja a Leandro Paredes). Son números, no sensaciones, y explican buena parte de lo que vino después.