Corriere della SeraActualizado Mi�rcoles,

julio

16:40Tiene quemaduras y hematomas por distintas partes del cuerpo como el brazo derecho, la axila y el pecho, tendr� que llevar un collar�n cervical durante varias semanas,y por las noches apenas puede dormir porque no deja de revivir lo ocurrido. "He tenido suerte porque sigo vivo y puedo contarlo", afirma Ljubisa Karovi, el pasajero serbio de 61 a�os que la ma�ana del pasado 10 de julio estuvo a punto de ser succionado fuera de un Boeing 737 de Ryanair despu�s de que un fallo en uno de los motores provocara la rotura de la ventanilla situada junto al asiento 11C, donde viajaba.En las �ltimas horas, este pasajero habitual —padre de dos hijos, salvado por su esposa, que iba sentada tres filas m�s atr�s, y por otros viajeros— ha concedido entrevistas a la cadena brit�nica ITV y al diario The Guardian. "No consigo salir de casa, todo me molesta. Psicol�gicamente estoy destrozado; esto ha tenido un impacto enorme en mi vida. Cada vez que escucho el ruido de un avi�n me invade la ansiedad", explica. De su caso se ocupa el abogado griego Vasilis Tsiaras, que tambi�n viajaba en ese vuelo y que asegura que Karovi "est� vivo por un milagro". Todo apunta a una batalla judicial que se prev� muy dura por la compensaci�n econ�mica.El 10 de julio, el vuelo de Ryanair que cubr�a la ruta entre Sal�nica y Memmingen (Alemania) tuvo que regresar al aeropuerto poco despu�s del despegue cuando el Boeing 737 sufri� la aver�a de uno de sus motores y la rotura de una ventanilla. La investigaci�n, dirigida por expertos de la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte de Estados Unidos (NTSB), trata de esclarecer qu� provoc� el incidente.Karovi se recupera estos d�as en una villa alquilada en Katerini, una localidad costera cercana a Sal�nica, aunque todav�a recuerda con claridad el estruendo. "Lo que m�s recuerdo es la explosi�n", relata el empresario serbio. "Y el ruido que la precedi�. Es el mismo ruido que vuelve cada vez que cierro los ojos para intentar dormir".Recibi� el alta hospitalaria el 17 de julio, tras pasar una semana ingresado. "He tenido mucha suerte. No recuerdo demasiadas cosas y todav�a me duelen la cabeza y el cuello, pero sigo vivo. Puede que me salvara el cintur�n de seguridad, porque segu�a abrochado. O quiz� fuera el destino. Creo en Dios y le doy gracias todos los d�as". Cuando la ventanilla revent� y qued� con medio cuerpo fuera del avi�n durante un par de minutos, la aeronave volaba a unos 600 kil�metros por hora y a m�s de 5.000 metros de altitud."Yo tambi�n corr� hacia �l. Nadie de la tripulaci�n nos ayud�. Fueron los pasajeros quienes nos echaron una mano", asegura su esposa, Svetlana, que ocupaba el asiento 14C, en el lado del pasillo, tres filas detr�s de su marido. "Un hombre, creo que era alban�s, fue incre�ble. Hizo todo lo posible por volver a meterlo dentro del avi�n y despu�s intent� tapar la ventanilla. Primero utiliz� una bolsa, pero fue succionada inmediatamente al exterior. Luego prob� con una maleta y funcion�. Le estaremos eternamente agradecidos". Un gesto de solidaridad que cobra a�n m�s valor si se tiene en cuenta la hist�rica rivalidad entre serbios y albaneses.A trav�s de su abogado, Karovi y su esposa reprochan a Ryanair varias actuaciones. "No tenemos ninguna queja contra los pilotos, que siguieron los protocolos de seguridad y gestionaron la situaci�n de forma ejemplar", afirma Tsiaras. "Pero en ning�n momento la tripulaci�n de cabina se ofreci� a ayudar. Se quedaron paralizados por el miedo, quiz� porque pensaban que, con el brusco descenso del avi�n, iban a estrellarse. Fueron los propios pasajeros quienes se organizaron y quienes dieron agua a Ljubisa".La aerol�nea de bajo coste defiende la actuaci�n de sus auxiliares de vuelo. Seg�n Ryanair, la tripulaci�n realiz� un "trabajo extraordinario" y recuerda que, durante la despresurizaci�n y el descenso de emergencia hasta una altitud segura, tanto los pasajeros como la tripulaci�n deben permanecer con el cintur�n de seguridad abrochado y utilizar las m�scaras de ox�geno. "En cuanto el avi�n alcanz� una altitud segura, nuestra tripulaci�n atendi� al pasajero y se asegur� de que un m�dico que viajaba a bordo permaneciera con �l hasta el aterrizaje sin incidentes en Sal�nica"."Me han dicho que perd� el conocimiento dos veces, una de ellas ya dentro del avi�n, y que ten�a la cara hinchada y deformada por la presi�n y la fuerza del aire", contin�a Karovi, propietario de una f�brica de aluminio. El empresario reconoce que no se siente capaz de volver a volar. Los m�dicos le han explicado que la recuperaci�n ser� lenta: deber� llevar el collar�n cervical durante al menos seis semanas y, una vez transcurrido ese plazo, decidir�n si ser� necesaria una intervenci�n quir�rgica.Su mensaje final es claro: "Abr�chense siempre el cintur�n de seguridad. No quiero que nadie tenga que pasar por lo que yo viv�".