Francisca López Ruiz, Paquita, mira desde su balcón, con una mezcla de alegría y tristeza, a las decenas de vecinos del barrio de La Latina de Madrid que se han concentrado este miércoles ante su puerta para impedir su desahucio. El lanzamiento de la sentencia ha sido suspendido cautelarmente por un juzgado al constatar que el Ayuntamiento todavía no le ha remitido el informe solicitado para valorar su estado. La decisión judicial ha evitado, al menos por ahora, que esta mujer de 82 años, con párkinson y con el máximo grado de dependencia, pierda la vivienda en la que reside desde hace casi tres décadas junto a su hijo, de 47 años. El aplazamiento, que se produjo el martes, no ha desmovilizado al barrio. A las once, 45 minutos antes de la hora en la que estaba previsto que acudiera la comisión judicial, vecinos, representantes de asociaciones, sindicatos y colectivos por el derecho a la vivienda han ocupado la estrecha calle Santa Ana, en cuyo número 6 se encuentra el piso, con carteles, pancartas y fotografías del rostro de Paquita. Algunos sostienen folios con su imagen, otros levantan un cartel con un mensaje que resume el temor de muchos residentes del centro de Madrid: “Sin vecinas no hay chulapas”. Las consignas se suceden durante más de una hora: “No toleramos ni un desahucio más”, “Vecina, despierta, desahucian en tu puerta” o “Paquita se queda”.Desde el balcón, Paquita responde con la mano en alto a los aplausos. Minutos después, baja lentamente a la calle, ayudada por voluntarios de la Asociación Vecinal La Chispera, y el pasillo que se abre entre los asistentes se convierte en una cadena de abrazos. La primera en acercarse es Matilde Menéndez, una mujer de 96 años que vive justo en el balcón de enfrente. Llegó hace medio siglo desde Uruguay y conoce a Paquita desde hace décadas. Se funden en un abrazo largo, de esos que parecen resumir una vida entera compartiendo patio, conversaciones y rutinas cotidianas.Entre quienes esperan para saludarla también está Alejandro Ibáñez, de 82 años, uno de los últimos residentes de los Apartamentos Municipales San Francisco, inmerso en otro conflicto que ha convertido su nombre en símbolo de la resistencia vecinal. El Ayuntamiento pretende desalojar temporalmente a los inquilinos para acometer unas obras de rehabilitación, aunque él desconfía de que pueda regresar después. Los dos ancianos se estrechan la mano y conversan unos minutos. Son historias distintas, pero atravesadas por un mismo miedo: perder el hogar y, con él, la vida construida durante décadas en el barrio.El caso de Paquita se ha convertido en un nuevo símbolo de la presión inmobiliaria que denuncian las asociaciones vecinales en el centro histórico de la capital. La mujer vive desde 1998 en este edificio, donde, según La Chispera, ya existen al menos 21 viviendas de uso turístico. Ella asegura haber visto cómo, poco a poco, los vecinos de toda la vida iban abandonando el inmueble mientras llegaban visitantes de paso. “Quieren convertir mi casa en un piso turístico”, advertía esta semana la octogenaria en un comunicado. La suspensión del lanzamiento llegó apenas 24 horas antes de la fecha prevista para el desahucio. En el auto, el juez recuerda que el juzgado ya había comunicado el procedimiento a las administraciones implicadas para que evaluaran la situación de vulnerabilidad de los afectados y, en su caso, plantearan una alternativa. Sin embargo, añade que, “sin haber obtenido respuesta por la Administración local competente”, acuerda reiterar “con carácter urgente” la solicitud del informe social, “suspendiéndose cautelarmente el lanzamiento”. Una portavoz del Área de Políticas Sociales del Consistorio sostiene, sin embargo, que “la unidad familiar no se encuentra en situación de vulnerabilidad económica” y asegura que los afectados han rechazado las alternativas ofrecidas por los servicios sociales municipales. El Consistorio añade que estaba previsto que Samur Social acudiera este miércoles al lanzamiento para realizar una valoración del caso y, si hubiera resultado necesario, ofrecer un alojamiento temporal dentro del dispositivo de emergencia social. Finalmente, esa intervención no llegó a producirse al quedar suspendido el desahucio.La movilización trasciende el caso particular de Paquita. Entre los asistentes se mezclan vecinos de toda la vida, comerciantes y activistas por el derecho a la vivienda que ven en este lanzamiento un ejemplo de la transformación que atraviesa La Latina. “Hoy es Paquita, mañana puede ser cualquiera”, repiten desde un pequeño equipo de megafonía instalado frente al portal, recuperando el lema con el que La Chispera había convocado la concentración. ‼️PAQUITA NOS NECESITA‼️📌 Calle Santa Ana Paquita tiene 82 años. Vive en La Latina. Tiene Parkinson, un grado III de dependencia y, si nadie lo impide, el próximo miércoles 22 puede ser desahuciada junto a su hijo Carlos 💔Necesitamos ayuda #PaquitaSeQueda pic.twitter.com/68mcVvX2pt— AV LA CHISPERA ✨ (@avlachispera) July 17, 2026
El barrio de La Latina en Madrid se planta contra el desahucio de Paquita: “Mañana puede ser cualquiera”
Un juzgado suspende el lanzamiento de la sentencia de expulsión de esta vecina de 82 años a la espera de un informe solicitado al Ayuntamiento de la capital






