Las cajitas de plástico con teclas numéricas colgadas a lado y lado del portal de la calle Santa Ana avisan de que hay pisos turísticos en lo que antes eran bajos comerciales. También lo son la mayoría de pisos del bloque del barrio de La Latina de Madrid, donde vive Paquita, de 82 años, que se enfrenta este miércoles a las 10 y media a un desahucio contra el que el Sindicato de Inquilinas y la Asociación de Vecinos la Chispera han convocado una concentración. Ella, que ha seguido pagando más de 1.000 euros de alquiler y aunque lo que querría es quedarse en la casa donde lleva viviendo desde hace 28 años con su hijo que ahora tiene 47, pide al menos tiempo para poder buscar adónde mudarse. “¿Adónde me voy a ir con unas semanas de aviso?”.

“Todos los que me conocen me han dicho que van a venir”, dice Paquita entre temblores por el párkinson que sufre desde hace dos años esperando una gran movilización vecinal. Paquita y su hijo, transportista, no son una familia vulnerable, tienen ingresos de 3.000 euros al mes y estarían dispuestos incluso a aumentar los 1.150 euros de alquiler que pagan desde hace 28 años. Pero los dueños, la empresa Tolesanta SL, que tiene varios pisos turísticos, no le han dado alternativa. “Por aquí no ha venido nadie ni me han dicho por qué quieren que me vaya”, dice Paquita. “Si quieren que pague más, podríamos hablar”, asume.