El ex primer ministro Viktor Orbán (Europa Press)La Fiscalía húngara registró el martes los servidores de datos del partido Fidesz, liderado por el ex primer ministro Viktor Orbán, en el marco de una investigación por presunta corrupción. La acción se produce mientras el actual primer ministro, Péter Magyar, y su gobierno conservador y proeuropeo avanzan en medidas para desmantelar la influencia de Orbán, quien gobernó durante 16 años.Magyar prometió perseguir a quienes facilitaron la corrupción, considerada endémica por organismos de vigilancia durante el mandato de su predecesor, y recuperar bienes públicos que fueron “adquiridos ilegalmente”.La portavoz del Ministerio Público, Marianna Bodo, declaró a la agencia AFP: “La Fiscalía del condado de Bács Kiskun está llevando a cabo una investigación penal iniciada en relación con el Fondo Nacional de Cultura por los presuntos delitos de malversación y otros delitos”. Bodo precisó que no se facilitaría más información para no comprometer los intereses de la investigación en curso.PUBLICIDADPor el momento, no se ha confirmado qué instalación de Fidesz en el condado de Bács Kiskun fue registrada. El partido señaló en un comunicado publicado en Facebook que “investigadores de la fiscalía se presentaron sin previo aviso en el centro de datos que alberga los servidores de Fidesz con la intención de incautar todo el sistema de comunicaciones y las bases de datos del partido”. La agrupación política añadió que “no existe ningún precedente de este tipo en Hungría desde 1990, cuando terminó el comunismo”.Tras conocerse el operativo, Péter Magyar indicó en Facebook que se enteró del registro a través de la propia formación de Orbán y posteriormente declaró sigue a la espera de que la Fiscalía brinde más información sobre el operativo realizado.PUBLICIDADEl actual primer ministro húngaro Péter Magyar (REUTERS/Marton Monus)Medios húngaros fueron los que adelantaron que la operación se llevó a cabo en las oficinas del partido Fidesz en la ciudad de Bacs-Kiskun, en el sur del país, y estaría vinculada a la presunta malversación de 17.000 millones de florines (alrededor de 47 millones de euros) del Fondo Nacional de Cultura, destinados a subvenciones estatales para artistas y organizaciones relacionadas con Fidesz mediante procesos considerados poco transparentes.A su vez, Hungría abrió el lunes una investigación sobre los vínculos entre el fabricante chino de automóviles BYD y el ex ministro de Relaciones Exteriores Péter Szijjártó, quien renunció al Parlamento la semana pasada para asumir un cargo ejecutivo en la compañía.PUBLICIDADMagyar anunció ante los legisladores que su administración examinará todas las decisiones, negociaciones y compromisos que Szijjártó realizó con BYD durante su gestión en la Cancillería, incluyendo subsidios, exenciones fiscales, permisos, excepciones ambientales e inversiones financiadas con fondos públicos otorgados a multinacionales durante los 16 años de gobierno de Orbán.“Investigaremos quién tomó estas decisiones, quién las preparó, qué advertencias profesionales se ignoraron y cuánta carga dejaron a los contribuyentes húngaros, los trabajadores, las comunidades locales y el medio ambiente“, afirmó Magyar.El ex ministro húngaro de Asuntos Exteriores y Comercio, Peter Szijjarto (Boglarka Bodnar/MTI vía AP, Archivo)Szijjártó, diputado desde 2002 y ministro de Exteriores entre 2014 y mayo de este año, anunció el miércoles su renuncia tras recibir una oferta del mayor fabricante mundial de vehículos eléctricos. En su nuevo puesto será responsable de las relaciones externas del grupo y del desarrollo de nuevas líneas de negocio.PUBLICIDADEl jefe de Gobierno señaló la contradicción en el hecho de que Szijjártó, tras gestionar subvenciones para BYD desde el gobierno, pase ahora a trabajar para la empresa por el “mismo trabajo”. Ni el exministro ni la compañía respondieron a las acusaciones de conflicto de intereses.Szijjártó fue figura clave para atraer capital chino a Hungría. En 2023, BYD anunció la instalación de su primera planta europea en Szeged, operación que permitiría al conglomerado eludir aranceles de la Unión Europea a vehículos eléctricos fabricados en China. La construcción comenzó en 2024 y la fábrica aún no inició su producción oficial. El monto de los subsidios otorgados no se divulgó, aunque el sitio Atlatszo estimó la cifra entre 382 y 414 millones de dólares. En 2025, se anunció el traslado de la sede regional y el centro de investigación y desarrollo de BYD desde los Países Bajos a Budapest, respaldado por una ayuda estatal de 63,7 millones de dólares.PUBLICIDAD(Con información de AFP y Europa Press)