>LA NACION>Lifestyle22 de julio de 202603:00Por diversas razones, que incluyen y exceden el ámbito académico, el colegio Carmen Arriola de Marín es la joya del corredor norte del conurbano bonaerense.El forastero desprevenido que surque la Avenida del Libertador al 17100, en la localidad de Beccar, Partido de San Isidro, se sorprenderá ante un castillo que parece germinado de un cuento medieval, una bellísima capilla de arquitectura austera y minimalista y un monumental edificio de comienzos del siglo pasado camuflado entre una vegetación exultante.El patio es parte de la recorrida por el tradicional Colegio Marín de San Isidro
PatioSoledad AznarezUn castillo y una bellísima capilla de arquitectura austera y minimalista con una vegetación exultanteSoledad AznarezA simple vista, se intuye que un mundo con vida propia se escode en ese predio de veinte hectáreas donde funciona el histórico instituto parroquial educativo inaugurado en 1912 y que hoy cuenta con casi 1000 alumnos -contemplando desde la sala maternal hasta el sexto año del secundario-, 250 docentes y cerca de 700 empleados. En la finca también se erigen un teatro, dos museos y un campo de deportes que supera, con creces, al de más de un club de rango profesional. El Dr. Andrés Sensini dirige la institución apelando a la excelencia académica y a la empatía con el alumnado






