Suntuosas construcciones que evocan épocas de esplendor, lujo y misterio. Muchas de ellas inspiradas en la aristocracia europea; y hoy, convertidas en un tesoro arquitectónico, se presentan como una escapada diferente. Recorrimos algunas de estas imponentes mansiones, todas ellas situadas a corta distancia del centro capitalino.
Estancia Villa María (Máximo Paz, foto apertura)
Con sus 98 años y marcado estilo Tudor, el casco de la estancia Villa María, diseñado por el arquitecto Alejandro Bustillo en 1927, sobresale en tierras de Ezeiza. Una historia de amor dio vida a esta propiedad, cuando Vicente Pereda, médico de la arishistoria de amor dio vida a esta propiedad cuando Vicente Pereda, médico de la aristocracia porteña, se casó con María Girado, una joven de una familia tradicional de Chascomús. En homenaje a su mujer, este hombre encomendó la construcción de dos fastuosos edificios: el palacio Pereda, actualmente la sede de la Embajada de Brasil; y esta estancia, residencia de verano de la familia.
El edificio es de tres plantas y cuenta con 3.000 m2, incluyendo un gran jardín con una imponente pileta, cancha de tenis, un lago artificial y un frondoso bosque integrado por nogales, eucaliptos, tilos y senderos peatonales, todo ello diseñado por Benito Carrasco, discípulo de Thays.












