De un tiempo a esta parte, el lujo hotelero cambió de eje. Ya no se mide en metros cuadrados ni en la cantidad de servicios, sino que se explaya sobre todo en concepto y originalidad. Y así, hay suites que se recuerdan para siempre.

Una arquitectura esculpida en sal en el altiplano boliviano, cuevas milenarias convertidas en refugio de lujo en Capadocia, tiendas suspendidas sobre la sabana africana, domos inmersos en los cielos patagónicos. Espacios diseñados con una identidad tan precisa que la habitación en sí se vuelve el destino, donde cada decisión (los materiales, la luz, la relación con el entorno) responde a una idea clara. A continuación, un recorrido por las habitaciones y formas de alojamiento más originales y memorables del planeta, con escala en Argentina.

Esculpidos por el paisaje

El primer hotel construido enteramente en sal del mundo está en el Salar de Uyuni, Bolivia, donde el horizonte se disuelve en una superficie blanca infinita. Cada bloque, cada pared y cada mueble está hecho del mismo material que el paisaje que lo rodea. Dormir en el Palacio de Sal implica habitar una arquitectura sensible a la humedad y al clima, donde el silencio y la vastedad forman parte del diseño tanto como la textura granulada de los muros y el brillo opaco de los pisos.