>LA NACION>Revista Living21 de mayo de 202600:013 minutos de lectura'Parque Leloir es uno de esos lugares con una escala difícil de encontrar en el conurbano: calles arboladas, terrenos amplios y una vegetación frondosa que le da su carácter de oasis, todo a 25 minutos de la Ciudad de Buenos Aires. “Es como un paréntesis respecto de todo lo que lo rodea”, describe la arquitecta Sol Galliano. La construcción de madera se integra al entorno.Javier Agustín RojasEl terreno era así como se ve, con árboles añejos y muchísima vegetación. No hubo que construir ese paisaje”— Arq. Sol Galliano, dueña de casa y responsable de la obraLa idea inicial de la obra fue construir una sala de ensayo para la banda de su marido, la construcción era la primera etapa de un plan que contemplaba también una casa principal. Pero la pandemia aceleró los planes y las ganas de irse al verde hicieron que ese volumen de madera de 50 metros terminara convirtiéndose en la vivienda familiar los siguientes dos años.El fenólico de guatambú recubre pisos, paredes y cielorrasosJavier Agustín Rojas “Nos empezaron a dar ganas de vivir ahí, así que empecé a modificar el proyecto pensando en los muebles que ya teníamos y en nuestra forma de vivir”“Quedó un espacio social integrado, mínimo, pero donde convivían el estar, el juego, la cocina y el comedor” cuenta. “La experiencia de vivir en una vivienda mínima estuvo buenísima también desde lo conceptual: habitábamos solamente con lo que necesitábamos en ese momento”. Alfombra del living (Dash & Albert), sillón, mueble azul y mesitas de arrime tipo troncos (carpintería Russo). Lámpara Tolomeo.Javier Agustín RojasDesde un primer momento, el proyecto partió de una premisa: debía funcionar correctamente desde lo acústico. “Ellos necesitaban acústica, insonorización y superficies donde apoyar instrumentos y equipos. Por eso la casa tiene pocas aberturas convencionales”, explica la arquitecta.Mesas ratonas (Estudio Vurial) y aplique de pared (Molé). Silla de la galería (El Yeite).Javier Agustín RojasLa respuesta apareció en una franja vidriada perimetral ubicada entre las paredes y el techo. Más que abrir vistas panorámicas, el recurso genera una relación fragmentada con el paisaje: ramas, copas y variaciones de luz que cambian constantemente a lo largo del día.La franja vidriada permite la circulación de luz sin resignar aislamiento en cuanto al sonido.Javier Agustín Rojas“Desde adentro se perciben mucho las estaciones, cómo cambia la luz y cómo se transforman los árboles”“Toda la casa está pensada desde una lógica modular, con columnas independientes de madera que organizan la planta en tres sectores: dormitorio, espacio social y núcleo húmedo”, explica Sol.La cocina también tiene sus sectores de guardado en el bajo mesada y alacenas. Mesa cocina (Lorien Mobiel), sillas (Bull) y lámpara comprada en Easy.Javier Agustín Rojas“Integramos el lavadero dentro del mueble entre la cocina y el baño: detrás de dos puertas quedaron ocultos el lavarropas y todos los elementos de limpieza para mantener el orden visual del espacio social”.En el sector de cocina y baño se eligió pisos de granito porque el fenólico no resiste la humedad, pero la idea fue mantener la mayor continuidad material posible.Javier Agustín RojasEn el dormitorio, por su parte, un mueble longitudinal concentra placard, apoyo y televisor. A la hora de volver el espacio a su función original, el tabique que dividía el dormitorio del living podía desmontarse para dar lugar a una planta abierta.Refugio Parque LeloirJavier Agustín RojasLa implantación fue una de las decisiones centrales del proyecto. “Los árboles determinaron completamente la ubicación de la casa. Fuimos esquivándolos para no talar ninguno”.En el exterior se utilizaron tablas de pino impregnado.Javier Agustín Rojas“La idea era que la casa quedara medio sumergida en la naturaleza y que los materiales respondieran a esa cosa orgánica del entorno.”Aunque visualmente parece una construcción en seco, la vivienda fue ejecutada con estructura tradicional y revestida íntegramente en madera. En el interior un fenólico de guatambú recubre pisos, paredes, cielorrasos, muebles y cocina.Javier Agustín RojasLa continuidad material refuerza la sensación de refugio y le da al interior un carácter cálido y envolvente. “Nos interesaba trabajar con la idea de un único material y darle continuidad entre interior y exterior. Incluso la cama de nuestra hija la hicimos con sobrantes de la obra”, concluye.Casas de arquitectasDiseño interior
Mimetizada con la naturaleza: un refugio de madera que nació como sala de ensayo y se convirtió en vivienda familiar
En medio de la reserva natural de Parque Leloir, se proyectó un pabellón de madera que esquiva los árboles autóctonos y funciona como vivienda, quincho o casa de huéspedes.















