Las copas de los árboles cierran el paso de la luz y favorecen que el suelo húmedo cubra muros, plazas y antiguas construcciones. La vegetación sigue ocultando restos mayas porque el follaje espeso limita la visión, la tierra se acumula sobre las estructuras y el crecimiento vegetal borra sus contornos.

Ese encubrimiento altera el relieve, dificulta el acceso y permite que edificios enteros parezcan montículos naturales durante siglos. La búsqueda depende entonces de técnicas capaces de distinguir formas de origen humano bajo la selva sin arrancar aquello que las protege.

Xultun revela el nombre de un matemático maya

Esa dificultad para reconocer estructuras bajo capas de tierra y plantas ayuda a entender el valor de Xultun, donde una inscripción permitió identificar por primera vez a un astrónomo y matemático maya por su nombre. El trabajo, publicado en Antiquity, atribuye a esa figura una serie de fórmulas relacionadas con los ciclos de Marte y Venus.

Según Science Magazine, Sak Tahn Waax, traducido como Zorro de pecho blanco, aparece asociado a más de 50 cálculos matemáticos y textos astronómicos conservados en una habitación del yacimiento de San Bartolo-Xultun, en Guatemala.