La familia del activista saharaui, Naama Asfari, encarcelado en la prisión marroquí de Kenitra desde 2011, denuncia la interrupción abrupta e injustificada de la comunicación del centro penitenciario desde hace ya ocho días. La última vez que recibieron información sobre el estado de salud de Asfari fue el día 13 de junio, tal y como han informado desde la Liga para la Protección de los Presos Saharauis en las Prisiones Marroquíes.PublicidadAquel día, los funcionarios de prisiones redujeron la comunicación telefónica entre el activista y su familia a cinco minutos diarios. A modo de protesta, Asfari anunció que dejaría de colaborar con el médico de la prisión, cuya asistencia hasta el momento consistía en controles básicos de peso, tensión y signos vitales, según informan desde la organización humanitaria. Como represalia, el centro penitenciario redujo sus comunicaciones a cero. Desde entonces, no se ha vuelto a saber nada de él.La organización de derechos humanos publicó una comunicación urgente el pasado lunes 20 de julio en el que denunció la desaparición forzada del activista, debido a su aislamiento total, la falta de contacto legal y familiar, la carencia de asistencia médica y la falta de información oficial sobre su estado de salud. En el texto, la Liga para la Protección de los Presos Saharauis responsabilizó a Marruecos del paradero de Asfari, condenó la política su venganza y represalias y exigió a la comunidad internacional intervenir en los hechos para esclarecer su paradero y salvar su vida.El silencio de Marruecos cobra aún más gravedad si se tiene en cuenta que el activista entra esta semana en una fase crítica de la huelga de hambre que inició el pasado 8 de junio. Es decir, hace 45 días. Según la literatura médica, pasadas las cinco semanas sin ingerir alimentos, se dispara el riesgo de sufrir algún tipo de insuficiencia cardiaca, renal, ictus, coma hipoglucémico o fallo multiorgánico. Todo ello, presuponiendo que la persona parta de un estado de salud óptimo, sin enfermedades previas y atención médica. No es el caso de Asfari.PublicidadEl activista y abogado por los derechos humanos saharaui lleva más de 15 años en prisión tras ser detenido de forma arbitraria -como determinó el Grupo de Trabajo sobre la Detención Arbitraria de la ONU en 2023- en 2011. Asfari fue juzgado y condenado junto a otros 18 saharauis por delitos relacionados con organización criminal, violencia contra las fuerzas de seguridad y distinto grado de implicación en homicidio, en el marco del desalojo del asentamiento de Gdeim Izik, en 2010. El campamento se había levantado en octubre de aquel año para protestar, de forma pacífica, por las difíciles condiciones de vida de la población saharaui en los territorios ocupados por Marruecos.Las situación de los saharauis en las prisiones del régimen de Rabat continúa siendo todavía peor, tal y como han denunciado numerosos organismos de derechos humanos, tales como Amnistía Internacional, el Comité contra la Tortura de la ONU o los propios presos y sus familiares. Algunos de ellos, como ocurre en el caso de Asfari, llevan años con sin poder recibir visitas.En su análisis sobre el proceso judicial que terminó con el encarcelamiento del activista -opinión 23/2023-, el Grupo de Trabajo de la ONU sobre la Detención Arbitraria no solo concluyó que había razones suficientes para tomar en consideración las denuncias de torturas que Asfari y sus compañeros habían hecho, sino que pidió expresamente la excarcelación de todos los condenados. Según el organismo de la ONU, esta debía ser una de las medidas de reparación por someterlo a un juicio que carecía de garantías procesales. La huelga de hambre iniciada por Naama Asfari hace ya 45 días es una respuesta al rechazo de Marruecos a esta petición.PublicidadCampaña de apoyoEn apoyo, la comunidad saharaui en España ha promovido una campaña para apoyar al preso, a la que siguen sumándose sindicatos, partidos políticos y personalidades de todo tipo. Todos ellos piden la liberación inmediata y condicional de Asfari y de todos los presos saharauis, en aplicación de las resoluciones de la ONU y, más específicamente, del Grupo de Trabajo sobre la Detención Arbitraria. También, el acceso a la atención médica urgente y el acceso humanitario y familiar inmediato a la prisión donde Asfari cumple condena. Por ultimo, exigen la intervención de la ONU y la visita de urgencia del Relator Especial sobre la Tortura a los centros de detención de Marruecos.El pasado lunes 20 de junio, el Frente Polisario en España convocó una concentración urgente en apoyo a Naama Asfari. Una decena de personas se reunieron en la Plaza de las Provincias de Madrid, frente al Ministerio de Asuntos Exteriores que dirige José Manuel Albares, para denunciar la "extrema gravedad" de su salud y exigir su liberación. A la concentración ha acudido Enrique Santiago, secretario general del PCE y portavoz parlamentario de Izquierda Unida, "para reivindicar la inmediata puesta en libertad de todos los presos saharauis internados en las prisiones de marruecos", donde "están siendo sometidos a unas condiciones de vida inhumanas y degradantes".Además, el diputado ha mostrado su preocupación por la falta de información sobre el estado de salud de Asfari y ha informado de que IU ha registrado una iniciativa en el Congreso de los Diputados para que la Comisión de Exteriores debata sobre "la inhumana situación a la que Marruecos somete a todos los presos y las presas saharauis". Por último, ha recordado al gobierno español para que intervenga "contundentemente" para que "el pueblo saharaui pueda ejercer si derecho a la libre determinación conforme al derecho internacional".En la concentración también se encontraba el portavoz del Frente Polisario en España, Abdullah Arabi, quien pidió "la liberación inmediata e incondicional de todos los presos políticos saharauis". En lo que respecta a la situación de Asfari, exigió "la visita inmediata de sus familiares y de su abogado", así como "su liberación inmediata" para "salvar su vida".