Ninguna organización de ningún tipo se sostiene sin dinero. Le sucede a las empresas, las ciudades, los estados y también a la Unión Europea, que decide su presupuesto cada siete años. Este se llama Marco Financiero Plurianual y el siguiente, que abarcará el período de 2028 a 2034, se encuentra en negociaciones. Lo que finalmente se decida nos afectará a todas y todos, ya que establece el gasto en defensa, la Política Agraria Común (PAC) o las ayudas y subvenciones que podrá recibir cada país y para qué. También se decide una cuestión fundamental: cuánto dinero recibe la política medioambiental y climática, un asunto que camina sobre la cuerda floja.PublicidadLa Comisión Europea presentó en julio de 2025 una propuesta del Marco Financiero Plurianual (MFP). Esta deberá ser acordada por el Consejo y el Parlamento Europeo y posteriormente comenzará una fase de negociación a tres con el Ejecutivo comunitario. La previsiónes que se blinde un acuerdo definitivo a mediados del 2027 que garantice que los fondos estén operativos e 2028. Público ha acudido a un desayuno informativo con organizaciones de la sociedad civil y de la Comisión, donde han analizado la nueva estructura del principal instrumento económico de la UE y el papel del eje climático.Una nueva arquitectura del presupuesto europeoEl encuentro ha sido organizado por las entidades ecologistas SEO Birdlife, el Green Finance Institute (GFI) España, Climate Strategy, REVO y Salud por Derecho. También ha participado la portavoz de la Representación de la Comisión Europea en España, María Canal, quien ha explicado que el MFP se aprueba por períodos de siete años para ofrecer "mucha previsibilidad a todos los inversores, tanto a nivel público como a nivel privado, sobre cuáles van a ser las prioridades acordadas para el próximo ciclo".La Comisión plantea que el presupuesto sea de 1,98 billones de euros, alrededor del 1,26% del PIB de la UE. Canal lo describe como "un tamaño ínfimo" y destaca que su importancia reside en que "marca prioridades" y "tiene una incidencia clara en los presupuestos nacionales", además de "un componente redistributivo".Canal también recuerda que la Comisión propuso una reestructuración global del presupuesto, lo que implica racionalizar la estructura actual y pasar de siete categorías de gasto –llamdas rúbricas– a cuatro. Según aclara la portavoz española, esta decisión se toma con la intención de flexibilizar las partidas presupuestarias. "En el último ciclo y en el anterior hemos tenido que dar respuesta a crisis de una magnitud no esperada", explica. "El 90% de su totalidad está preasignado desde el inicio de este ciclo presupuestario. Esto hace que sea extraordinariamente difícil mover dinero de una rúbrica a otra", argumenta.PublicidadLa política verde, en la cuerda flojaOrganizaciones de la sociedad civil miran con preocupación este cambio estructural del MFP. Y es que una de las rúbricas que desaparece es la de recursos naturales y medio ambiente. En su lugar, pasa a diluirse en el resto de categorías. "El presupuesto no solamente es un plan financiero, es una declaración colectiva de la Europa que queremos en la próxima década", subraya Claudia González, directora asociada del GFI España, una entidad dedicada a soluciones financieras de carácter ecologista. La experta apuesta por "que este presupuesto y su implementación en España tenga y preserve ese carácter de sostenibilidad".La propuesta de Bruselas fija un objetivo vinculante del 35% del gasto total para acción climática y ambiental. González apunta que esto supone un incremento del 5% en comparación con el presupuesto actual. Sin embargo, se elimina el 10% adicional destinado a biodiversidad, por lo que en la práctica supone una reducción del gasto.La batalla climática, crítica durante los próximos mesesEl futuro de la UE para la próxima década dará lugar a una intensa conversación en la segunda mitad de este 2026, según afirma Adriana Rodríguez, analista de Climate Strategy, consultora especializada en las estrategias, mercados y oportunidades económicas de la lucha contra la crisis climática. Se espera que los estados miembros alcancen una primera síntesis de los compromisos en el Consejo y que dé comienzo al trílogo –Comisión, Consejo y Parlamento– al inicio del 2027.PublicidadLa cuestión medioambiental será de hecho uno de los ejes "críticos" y su conversación estará especialmente centrada "en el en el Reglamento de rendimiento, donde se establecen los objetivos climáticos", indica Rodríguez. También se incluye una novedad: el principio de no causar un daño significativo en las inversiones europea. "Es algo bastante novedoso dentro del presupuesto", valora la analista. Está pendiente que el Ejecutivo comunitario elabore una guía al respecto de este principio, ya que pueden surgir dudas sobre su aplicación. Por ejemplo, la UE incluye en su taxonomía verde el gas natural, cuando se trata de una energía contaminante, tal y como han recordado periodistas durante el turno de preguntas.El documento que Bruselas debe elaborar puede ser un punto de fricción entre la política comunitaria y las organizaciones de la sociedad civil. Los grupos ecologistas siguen activamente y muy de cerca las novedades sobre el proceso de negociación y buscan presionar para que el futuro MFP sea garantista con el compromiso de la UE con la lucha contra la crisis climática.
El nuevo presupuesto de la UE desata el temor a que el compromiso climático ya no sea una prioridad
La Comisión Europea busca diluir la financiación climática en el nuevo presupuesto







