EditorialLa confesi�n de Julio Mart�nez incorpora elementos objetivos de corroboraci�n que agravan de forma sustancial la posici�n judicial del ex presidente y comprometen a�n m�s la credibilidad del GobiernoEl empresario Julio Mart�nez.Actualizado Mi�rcoles,

julio

00:17Audio generado con IALas declaraciones de Julio Mart�nez, considerado por el juez Jos� Luis Calama el hombre de confianza de Jos� Luis Rodr�guez Zapatero, representan un punto de inflexi�n en el caso Plus Ultra. Su confesi�n incorpora elementos objetivos de corroboraci�n que agravan de forma sustancial la posici�n judicial del ex presidente y comprometen a�n m�s la credibilidad del Gobierno, que ha salido reiteradamente en su defensa.La principal novedad no reside s�lo en que Mart�nez atribuya a Zapatero el control efectivo de An�lisis Relevante o confirme el cobro de la comisi�n del 1% derivada del rescate de Plus Ultra. Lo verdaderamente significativo es que su relato encuentra apoyo en hechos ya documentados por la investigaci�n. Las cantidades abonadas coinciden con el porcentaje pactado; los pagos fueron fraccionados entre distintas sociedades, como sostienen los investigadores; y el contrato cuya existencia negaron los implicados acab� ejecut�ndose en los t�rminos ahora descritos por varios de los investigados.Especialmente grave resulta el episodio relativo al rescate p�blico. Mart�nez asegura que fue Zapatero quien le comunic�, antes de la reuni�n del Consejo de Ministros, que la ayuda iba a salir adelante. La cronolog�a conocida refuerza esa afirmaci�n: el aviso se produjo cuando la SEPI acababa de recibir el �ltimo informe t�cnico imprescindible para desbloquear la operaci�n. Si esa informaci�n confidencial circul� fuera de los cauces institucionales, la cuesti�n ya no afecta s�lo a un presunto tr�fico de influencias, sino que proyecta dudas sobre la regularidad del propio procedimiento administrativo.Pero el mayor desgaste pol�tico procede de las contradicciones. Zapatero sostuvo ante el juez que apenas conoc�a la actividad de Mart�nez, que permanec�a al margen de An�lisis Relevante y que ignoraba aspectos esenciales de su funcionamiento. Ahora, su antiguo colaborador afirma justamente lo contrario: que era �l quien captaba clientes, decid�a c�mo se canalizaban los pagos e impart�a las instrucciones sobre la sociedad. Resulta evidente que el relato con el que el ex presidente y Pedro S�nchez han defendido el caso queda profundamente erosionado.El Ejecutivo ha invocado una y otra vez la presunci�n de inocencia para justificar su respaldo pol�tico a Zapatero. Ese principio, que merece el m�ximo respeto, no obliga a sostener explicaciones que los propios hechos van debilitando. Al contrario: cuanto mayor es la acumulaci�n de indicios corroborados, mayor debe ser la exigencia de transparencia.A la espera del dictamen de la Justicia, lo que ya parece dif�cil sostener es que todo responda a una campa�a sin fundamento. Las confesiones, respaldadas en aspectos esenciales por datos objetivos, estrechan el cerco judicial sobre Zapatero y convierten el apoyo incondicional del Gobierno en una posici�n cada vez m�s dif�cil de sostener.