Actualizado Martes,

julio

22:46La verdadera fuerza de la "doctrina Aldama" no radica tanto en la expectativa del incentivo penal para quien colabore con la justicia como en la amenaza cierta de que no habr� piedad para quien no lo haga. Ser�a m�s ajustado llamarla "doctrina �balos". 24 a�os de condena si te enrocas o te conduces a contramano. Y un rayo de esperanza si tiras de la manta. Como siempre ha ocurrido, pero m�s. Que el Tribunal Supremo no habla por hablar.Julio Mart�nez Mart�nez, socio y testaferro presunto de Jos� Luis Rodr�guez Zapatero, ha elegido cooperar porque, en sentido estricto, no puede hacer otra cosa. Su confesi�n contradice el relato del ex presidente del Gobierno y derruye su estrategia de defensa penal. Si Zapatero neg� de forma categ�rica, ante el juez de la Audiencia Nacional Jos� Luis Calama, haber mediado en el rescate de la aerol�nea Plus Ultra, su amigo revel� que s� lo hizo, y no como mero eslab�n de una cadena de responsabilidades, sino como autor intelectual y material del plan.En t�rminos pol�ticos, la ca�da de Zapatero ya estaba descontada, pero el Gobierno se aferraba al clavo ardiendo de la derivada penal. Esa v�a se ciega ahora casi por completo. En Moncloa lo saben, y saben que el da�o de Zapatero a las siglas del PSOE es "enorme�" mayor incluso que el de las cloacas que orbitaban alrededor de Ferraz: "Esto, para los nuestros, es peor todav�a que lo de Leire". �Por qu�? Porque supone el derrumbe de una de las figuras centrales del proyecto de Pedro S�nchez. Zapatero era el pilar de carga de la Espa�a plurinacional y el revulsivo que galvanizaba a las bases desde lo m�s alto del nuevo santoral socialista. Y desde ah� ha ca�do.Lo que dijo Mart�nez -Julito para los amigos, y Zapatero lleg� a asegurar que era, m�s que amigo, familia- es �veis esta manta? Pues tengo m�s. A tanto el kilo. Cosa, por cierto, que no ha cogido desprevenido a Zapatero ni a su entorno, aunque no por ello el golpe ha sido menos duro. "De cada 20 palabras que dec�a Julito, 19 eran Zapatero", se lamentaba con retranca una persona cercana al ex presidente. A sus pol�ticos m�s cercanos no les ha extra�ado el movimiento: lo descontaban desde, al menos, el mes de mayo, cuando este diario public� que Zapatero "tem�a" que su amigo se marcase un Aldama, porque era "el eslab�n d�bil" del proceso.Sus sospechas se han confirmado esta semana, y han empeorado con los testimonios del propietario de Plus Ultra, Julio Mart�nez Sola, y del CEO, Roberto Roselli, que le han clavado dos puntillas simult�neas en la cerviz al revelar que tuvieron que pagar "una mordida" por las gestiones del ex presidente. Que cobraba comisiones por objetivos y no remuneraciones por trabajos.Jaque mate. No va m�s. O s�, pero s�lo puede ir a peor, porque los tres escritos exhiben flecos que no desarrollan. Lo har�n ante el juez, a poco que se acuerden de �balos.Mientras Zapatero arde mudo en la pira del carrusel informativo, el Gobierno se queda sin apenas margen para introducir temas en la agenda y se desespera por su falta de explicaciones. Sigue a la espera de una frase, una sola, que explique por arte de magia las joyas por valor de m�s de 1,3 millones de euros que la Polic�a Nacional encontr� en una caja fuerte del despacho del PSOE que utilizaba el ex presidente. "Cada d�a que no da explicaciones nos desgasta un poco m�s y desmoraliza m�s a los nuestros, pero hay que entender que es su estrategia de defensa".A Moncloa y a Ferraz s�lo les queda aguantar, pero, mientras algunos cargos del PSOE piden romper amarras ya con Zapatero, el presidente del Gobierno mantiene la mano en el fuego y argentiniza su estrategia de defensa, con algunos ministros encantados de meterse en el papel de Paredes. O de Nahuel Molina. Y eso a pesar de que hay alfiles de S�nchez que reconocen en privado que el "golpe" de las joyas es "letal" para la credibilidad de Zapatero y es "insoportable" para el partido, en t�rminos generales. No creen que hubiera tr�fico de influencias, pero tampoco dudan de que dentro de muchos a�os se seguir� hablando del ajuar del ex presidente.De ah� no se vuelve, por mucho que la ministra portavoz, Elma Saiz, asegure que el Ejecutivo "sigue creyendo en su inocencia", y por mucho que el tambi�n ministro �scar L�pez asegure que el "comportamiento" del ex presidente imputado fue "intachable".Ni siquiera ha cuajado esta vez la tentaci�n de pensar que vendr�n las vacaciones y har�n borr�n y tabla rasa. Llegar� septiembre y la manta de Julito Mart�nez seguir� ah�. A tanto el kilo.