Durante décadas, la carne vacuna ocupó un lugar central en la mesa de los argentinos. Sin embargo, esa relación comenzó a cambiar: Cada vez compite más con el pollo y el cerdo, que ganaron terreno por la diferencia de precios. Mientras el consumo de carne vacuna pierde participación, el pollo se mantiene relativamente estable y el cerdo avanza.

El fenómeno ocurre en un momento particular para la cadena ganadera: cae la oferta de hacienda, crecen las exportaciones y la faena muestra señales de un posible cambio de ciclo. Al mismo tiempo, los precios de la carne vacuna encontraron un límite en una demanda interna con cada vez menos margen para convalidar nuevas subas.

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De acuerdo con un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), elaborado a partir de datos del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), durante junio los precios de los distintos cortes de carne vacuna prácticamente no registraron variaciones. Con un valor promedio de $18.617 por kilo, el incremento mensual fue de apenas 0,3%, completando así el tercer mes consecutivo con aumentos inferiores a la inflación.