A sus 29 años, Jhosue Pilco es el rostro y la fuerza detrás de La Jamita, un emprendimiento que nació a finales de agosto de 2025 bajo el concepto de ‘cocina oculta’ en Guayaquil.Tras una década de experiencia en el mundo gastronómico, que inició a sus 17 años observando a su abuela y a su padre cocinar, Pilco decidió que era el momento de dejar de trabajar para otros y cumplir el sueño de tener algo propio. La emprendedora que logró convertir el aroma en una experiencia para sanar: ‘Necesitamos más calma porque todo es inmediato’Por eso, su historia es un testimonio de planificación, esfuerzo familiar y aplicación de conocimientos adquiridos en diversas partes del mundo.PublicidadArrancó con $ 900La base del éxito de Jhosue no solo reside en su sazón, sino en una sólida formación académica y profesional. Desde los 19 años se sumergió en la gastronomía, estudiando cocina en Buenos Aires, donde no solo aprendió técnicas culinarias, sino también materias clave, como marketing, economía, gestión y administración. Esta visión integral le permitió entender que ser chef implicaba dominar el negocio desde su raíz. “Si me voy a dedicar a esto, tengo que apuntar a lo más alto, ser el dueño de tu propio negocio”, señala. Tras trabajar en Guayaquil, luego en Estados Unidos y liderar una cocina francesa durante un año, Jhosue aprovechó una liquidación de $ 400 que, sumada a una inversión de $ 500 de su padre, le permitió arrancar su negocio con un capital inicial de $ 900.PublicidadPublicidadCon ese presupuesto ajustado, pero estratégico, pudo comprar lo esencial para comenzar, como una nevera, una freidora, utensilios, sartenes y la materia prima inicial.Renunció a su trabajo como contadora y hoy vive de hacer retratos de mascotas: “Mi mayor lucha fue vencer el miedo”Aunque empezó utilizando la cocina familiar, pronto se dio cuenta de que no era lo más apto para un negocio y, tras ahorrar y reinvertir, mandó a fabricar mesadas, planchas y una cocina industrial que instaló en el patio de su casa. Jhosue recuerda con orgullo sus inicios: “Yo ya me sentía preparado, de lo que tanto tiempo llevaba pensando, y vi la oportunidad y comencé”.Tres personalidadesEmprender en solitario ha exigido que Jhosue se divida en lo que él denomina “tres personalidades”: por la mañana realiza las compras, por la tarde se encarga de la producción y por la noche asume el rol de vendedor y despachador de pedidos. Un día sin descansos. Incluso, terminada la jornada, alrededor de las 23:00, dedica tiempo a la planificación estratégica y a gestionar las redes sociales de La Jamita. Este ritmo es demandante y, como él mismo admite, requiere una disciplina férrea: “Cuando la motivación ya no te da más, simplemente hay que tener disciplina y ser responsable en lo que estás haciendo”.PublicidadA pesar de ser el motor principal del emprendimiento, afortunadamente cuenta con el gran apoyo de su familia.Su padre le ayuda en la cocina con el despacho de las órdenes por la app Pedidos Ya y también con otro grupo particular de repartidores que brindan ese servicio. De dirigir orquestas a crear pizzas artesanales: la historia del músico que reinventó su vidaMientras que su hermana, licenciada en multimedia, se encarga de la gestión de contenidos y de la tablet de pedidos sobre todo en los días de alta demanda.Jhosue destaca que el negocio ha evolucionado desde ofrecer comida tipo restobar hacia su producto estrella: la hamburguesa tipo smash, llamada “la borracha” (con salsa de whisky y BBQ). Aunque el camino ha tenido obstáculos, como el aprendizaje autodidacta del marketing digital, su meta es clara: consolidar el volumen de ventas para dar el salto a un local físico en el futuro. Para el joven, la clave de un emprendimiento es la persistencia: “Los días buenos te van a servir como motivación y los días malos te van a servir como motivación también. Tienes que tener una buena mentalidad”. (I)