Las bajas laborales siguen disparadas en el mercado laboral. Se han duplicado desde el 2016 y ya suponen que más de 1,6 millones de trabajadores no acuden a su puesto de trabajo cada día, con el impacto económico correspondiente. En 2026 la tendencia se mantiene con un 80% del absentismo laboral provocado por las bajas por incapacidad temporal (IT) y centrado en bajas de corta duración, de una a tres días, con especial incidencia en los jóvenes menores de 35 años, y concentradas en lunes y viernes. Es la fotografía que ofrece el análisis de KPMG, que concluye calificando esta situación de problema estructural y en crecimiento.A la hora de examinar las causas, el fraude queda como un impacto marginal, y donde se centra el problema de verdad es en la regulación y la gestión de las incapacidades temporales y la falta de coordinación entre la sanidad pública y privada. Como consecuencia, se dilata el proceso de la baja, teniendo que esperar para realizar visitas o pruebas, alargando innecesariamente el periodo de ausencia del lugar de trabajo. La foto de la situación muestra la mayor incidencia de las bajas en sectores como correos, jardinería, juego y apuestas, sanidad, servicios sociales y algunas actividades industriales; y en las comunidades del norte de España, especialmente en el País Vasco.Otro elemento crítico es el retraso endémico en las pruebas, los diagnósticos y los tratamientos y la necesidad de una implicación mayor de las mutuas en el proceso, con capacidad, por ejemplo, de dar las altas. Este es un paso difícil de dar, entre otras razones, por la oposición frontal de los sindicatos.Son cinco las grandes razones que explican que el problema ya sea estructural, según KPMG. Además del ya citado de los problemas de gestión de las incapacidades temporales, otra causa son las reformas legislativas llevadas a cabo en los últimos años y que, aunque se llevaran a cabo con motivaciones bien intencionadas, demuestran algunas repercusiones no tan positivas. KPMG se refiere a la ley 15/2022 que prohibió de forma expresa la discriminación por enfermedad, lo que supone prohibir los despidos por tener un número determinado de bajas y limita las primas antiabsencia. Se le añaden otras reformas, como la digitalización de las bajas y la expansión de los permisos de concialiación.Si estas serían las causas derivadas de reformas legislativas, otros tres motivos identificados por la consultora son los complementos pactados en los convenios colectivos, que disminuyen o anulan la reducción de ingresos durante las bajas; la rigidez del modelo de alta médica, que no admite incorporaciones graduales; y también un factor externo como es la evolución positiva de la economía y el envejecimiento de la población, que favorecen la petición de bajas ante la percepción de que disminuye el temor a un despido por esa causa.Establecer cuál es el porcentaje normal de bajas laborales es difícil de realizar a partir de criterios objetivos, pero expertos del mundo laboral apuntan a una referencia, el nivel que se registraba en el 2016 cuando, dicen, nadie hablaba del tema porque simplemente no era un problema, como sí lo es ahora. Según esta teoría, la incidencia debería reducirse ahora a la mitad para alcanzar una tasa aceptable. Un criterio aproximativo porque a la ecuación se añaden otros elementos como una población más envejecida, un crecimiento del PIB y, según algunas teorías, una aproximación distinta al cuidado por la salud desde el covid. En este panorama, KPMG califica el absentismo como un problema estructral que está creciendo y provocado por factores múltiples. “Ha dejado se der un probmea empresarial para convertirse en un reto de país”, para lo que sería necesario un pacto nacional con políticos, INSS, muturas mpersas, sindicatos y trabajores. Redactor jefe de la sección de Economía de La Vanguardia
Las cinco causas que han convertido las bajas en un problema estructural
Aumentan las bajas laborales de corta duración y las que afectan a los jóvenes, según KPMG









