Las bajas laborales por enfermedad —técnicamente conocidas como incapacidad temporal (IT)— han crecido de forma intensa en España en los últimos años. Todas las estadísticas señalan que el absentismo laboral se ha duplicado desde los mínimos que marcó en el año 2013, en plena crisis económica. Según un reciente estudio de la consultora Randstad, en apenas 12 años la tasa de absentismo ha pasado, en términos generales, del 3,8% al 7% de las horas pactadas en 2025. PublicidadLas últimas cifras son suficientemente elocuentes: desde 2017, el número de personas trabajadoras ha crecido un 19%, mientras que los procesos de baja se han disparado un 83%, según recoge un exhaustivo informe publicado por la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef) el pasado mes de febrero (PDF). En 2025, la ausencia al trabajo llegó a 7,1 horas por persona. Eso es tanto como decir que, cada día, 1,59 millones de trabajadores no acudieron a su puesto de trabajo. Eso, además, tiene un coste: las prestaciones por incapacidad temporal que paga la Seguridad Social rondaron los 17.000 millones de euros el pasado año, a los que se suman otros 16.000 que aportaron las empresas.Ante estas cifras, sindicatos y empresarios comparten su preocupación, aunque lo hacen desde posiciones diferentes: mientras la patronal desliza permanentemente la sospecha de que detrás de las altas cifras de absentismo hay, entre otras razones, cierta picaresca, los sindicatos lo achacan a la precariedad laboral, la intensificación de los ritmos de trabajo, el envejecimiento de la población y el deterioro de la sanidad pública, con listas de espera cada año más abultadas. Es casi una tormenta perfecta la que se cierne sobre el mercado laboral en este sentido.Los empresarios reclaman desde hace tiempo agilizar el sistema de las bajas laborales. Parten de una premisa muy simple: cuanto antes se cure el trabajador que está de baja, antes volverá a trabajar. Por eso, quieren reducir el número de bajas y el tiempo de duración de las mismas, que entre 2017 y 2024 aumentó un 15%. "Hay que cuidar al trabajador" es un mensaje que se repite desde la patronal. Sin embargo, el pasado jueves, Antonio Garamendi, presidente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) volvió a insinuar que hay mucho fraude en torno al absentismo y volvió a reivindicar el papel de las mutuas y las organizaciones médicas para detectar esa supuesta picaresca encubierta.PublicidadEn este escenario, las aseguradoras sanitarias privadas intentan pescar en río revuelto desde hace tiempo. Sabedoras de que las empresas buscan alternativas para reducir el impacto del absentismo laboral, las aseguradoras afirman que sus seguros de salud privados ayudan a hacerlo y también a mejorar la productividad. Una simple búsqueda en Google con las palabras "absentismo" y "seguros de salud" confirma que casi todas estas aseguradoras comercializan productos bajo esa etiqueta. Algunas aseguradoras muy conocidas incluso tienen una división especializada en la gestión del absentismo laboral. Es el caso de Q-Ready, dependiente de Quirónprevención. "Llevamos más de 35 años implantando planes de gestión del absentismo y mejorando el clima laboral de nuestros clientes", asegura esta empresa en su página web.El argumento que manejan estas aseguradoras sanitarias es igualmente simple: ante el deterioro de la sanidad pública, en especial del servicio de Atención Primaria y el aumento de las listas de espera, un seguro de salud privado en una empresa ayuda a reducir los plazos, acelera los diagnósticos y el tratamiento, por lo que los trabajadores se curan y también se reincorporan antes a sus puestos de trabajo.Publicidad"El argumento es comercialmente atractivo, pero jurídicamente no está respaldado. No existe ningún precepto legal ni convencional en el ordenamiento español que establezca una relación de causalidad directa entre la contratación de un seguro médico privado para los empleados y la reducción del absentismo. El efecto posible —acceso más rápido a pruebas diagnósticas— es indirecto y no está garantizado normativamente", cuenta a Público Alberto Novoa Mendoza, vocal de la Junta Directiva de la Asociación Nacional de Laboralistas (Asnala) y socio del Área Laboral de RocaJunyent Abogados."Tampoco el V Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva, que es el marco de referencia de la negociación colectiva, apunta al seguro médico privado como instrumento reductor del absentismo", abunda este experto. ¿Responde la contratación de seguros privados de salud a una estrategia de las empresas para combatir el absentismo laboral? Fuentes de la CEOE consultadas para este artículo aseguran que no es estrategia premeditada y se remiten a la legislación vigente.Aunque no hay una relación causa-efecto muy evidente que permita responder "sí" a esta pregunta, no menos es cierto es que en los últimos años las empresas han aumentado la contratación de estos seguros para sus empleados. En diciembre de 2025, el Ministerio de Sanidad publicó el informe Evaluación de la sanidad privada en el sistema sanitario de España en el que se aporta un dato esclarecedor al respecto: el porcentaje de empresas españolas que financian la cobertura de un seguro médico privado a sus empleados ha pasado del 3,4% al 9,4% entre 2019 y 2024."El seguro médico privado colectivo es retribución en especie. Si se pacta en convenio o contrato, queda protegido como condición más beneficiosa. Pero no altera en absoluto el régimen legal de la incapacidad temporal ni las competencias de baja y alta del Servicio Público de Salud", matiza el experto de Asnala."Nosotros no tenemos la percepción de que esta situación sea generalizada, desde luego no en el marco de la negociación colectiva. La suscripción de seguros privados por parte de las empresas es su decisión. Creemos que esa situación se da más en grandes empresas y se concentra en bajas de corta duración. No obstante, hay que resaltar que la potestad de emitir las altas y bajas sigue siendo del médico de la Seguridad Social", apostilla Mariano Sanz, secretario confederal de Salud Laboral y Medio Ambiente de Comisiones Obreras (CCOO). Sanz, sin embargo, reconoce que la duración media de las bajas "está relacionada con el déficit de inversión en sanidad pública".El dirigente de CCOO denuncia el "oportunismo" de las aseguradoras privadas y concluye con una advertencia: "Los trabajadores que opten por que les traten los seguros privados corren el riesgo de que como se les compliquen las patologías y vayan al sistema público este les rechace por no haber sido ellos los que les han hecho el diagnóstico". PublicidadEl papel de las mutuasMás allá de las empresas contraten más o menos seguros colectivos de salud, los expertos invitan a poner el foco en otra parte. "Lo que sí hace es instar a un mejor aprovechamiento de los recursos de las mutuas colaboradoras de la Seguridad Social, sin modificar las actuales competencias de los servicios públicos de salud y con plena libertad de la persona trabajadora", explica Novoa.Mariano Sanz apunta en la misma dirección: "Lo que deberían hacer los empresarios es impulsar que las mutuas suscriban los convenios de colaboración con los Servicios Públicos de Salud de las Comunidades autónomas para usar sus instalaciones y recursos y así para reducir los tiempos de espera en relación a los procesos óseo músculoesqueléticos". El dirigente sindical se refiere al acuerdo que firmaron en junio de 2024 los agentes sociales para que las autonomías cedieran a las mutuas la gestión de los diagnósticos y los tratamientos de traumatología, especialmente de las lesiones musculoesqueléticas, las más extendidas. Pero hasta hora solo en Catalunya, Illes Balears, Asturias, Castilla-La Mancha y Cantabria se han implementado ese pacto. Sanz culpa de esta situación "a la oposición de las propias mutuas, que están más interesadas en ser ellas quien den el alta". Pese a todo, los empresarios insisten en que las mutuas puedan dar el alta médica en el caso de incapacidad temporal por contingencia común (enfermedades o patologías que no tienen un origen profesional), algo que ahora mismo solo puede hacer el médico de cabecera. PublicidadNovoa no lo ve tan claro. "Hoy, los partes de alta médica en contingencias comunes los emite el facultativo del Servicio Público de Salud, o los inspectores médicos de la Seguridad Social. La mutua no puede emitirlos directamente. En cambio, en contingencias profesionales sí lo hace el médico de la mutua, porque en ese caso la mutua gestiona también la asistencia sanitaria. Esta asimetría no es un olvido del legislador. La mutua es pagadora del subsidio: darle también la competencia para extinguirlo mediante el alta médica crea un conflicto de interés objetivo entre su función económica y la imparcialidad clínica", ilustra Alberto Novoa.
Las empresas aumentan los seguros privados de salud que se venden como antídoto del absentismo
El porcentaje de compañías que financian la cobertura de un seguro médico privado a sus empleados ha pasado del 3,4% al 9,4% entre 2019 y 2024, según el Ministerio de Sanidad....










