Décadas de investigación, incluyendo ensayos clínicos rigurosos y estudios poblacionales a gran escala, han demostrado que esta dieta ofrece una amplia variedad de beneficios para la salud.

Los científicos han descubierto que las personas que siguen los principios de la dieta mediterránea gozan de mejor salud cardiovascular, menores tasas de cáncer y diabetes tipo 2, y un menor riesgo de muerte prematura.

Existen muchas razones para ello. La dieta mediterránea está repleta de vegetales ricos en fibra que reducen la inflamación, mejoran la salud de las arterias y disminuyen la presión arterial y los niveles de azúcar en sangre.

Contiene proteínas magras como el pescado y las aves, que favorecen la saciedad y ayudan a perder peso. Además, incluye nutrientes esenciales que nuestro cuerpo necesita pero no puede producir, como los ácidos grasos omega-3, beneficiosos para el cerebro, la vista y el corazón.

En uno de los ensayos clínicos sobre nutrición más grandes jamás realizados, científicos españoles reclutaron a unos siete mil 400 adultos con alto riesgo de enfermedad cardiovascular y los asignaron a una de tres dietas: una dieta estándar baja en grasas; una dieta mediterránea suplementada con grandes cantidades de aceite de oliva; o una dieta mediterránea suplementada con grandes cantidades de frutos secos mixtos.