“Olvídate del pisotón, has estado fantástico”. Imaginemos una entrega de las medallas a los campeones del Mundial masculino de fútbol en la que el hoy presidente de la Federación Española de Fútbol, Rafael Louzán, se dirigiera así a Mikel Merino. ¿Su objetivo? Consolarlo por la falta involuntaria que hizo sobre el argentino Otamendi y que causó la anulación del gol de Nico Williams, un tanto que habría sido clave en ese momento. Pero España ha ganado el Mundial y Louzán quieren aliviar el peso que pueda llevar Merino sobre la espalda. Así que, por el cariño que le tiene y la euforia del momento, le planta un beso en la boca ahí, en pleno escenario, justo cuando el jugador acaba de recibir su medalla y España está a punto de levantar la copa.

Esta escena no sucedió este domingo, después que la selección masculina ganara su segundo Mundial, pero sí sucedió hace tres años, cuando la selección femenina logró su primer título mundial. Los protagonistas no fueron Louzán ni Merino sino quien ocupaba entonces el puesto del primero, Luis Rubiales, y quien falló un penalti que podía haber sido decisivo, Jenni Hermoso. Esas fueron, de hecho, las palabras que Rubiales aseguró haber dicho entonces a las jugadoras. Después, el beso. “Un piquito, ¿no?”, aseguró Rubiales que le preguntó a Hermoso en una versión de los hechos radicalmente distinta a la de la jugadora y a lo que las propias cámaras mostraron.