Nadie besó a la fuerza a nadie este domingo en la final del Mundial masculino. La desigualdad también es la posibilidad de habitar los éxitos sin alteraciones, es vivir pendiente (o no) de que en una calle o un estadio un hombre se crea con el derecho a hacerte algo que no quieres

Pas� en un principio desapercibido, porque hab�a que estar con el ojo puesto en los perdedores y no en los ganadores cuando el colegiado esloveno Slavko Vincic decret� el final...

Nadie besó a la fuerza a nadie este domingo en la final del Mundial masculino. La desigualdad también es la posibilidad de habitar los éxitos sin alteraciones, es vivir pendiente…