El arquitecto Louis Isadore Kahn buscaba recuperar la monumentalidad de los espacios p�blicos y que las viviendas se abrieran al mundo. Su obra logr� reunir los principios de la construcci�n tradicional con la t�cnica moderna.El pensamiento y la obra de Louis Isadore Kahn (1901-74) constituyen un ejemplo de pervivencia en la modernidad de los valores intemporales de la arquitectura y una demostraci�n de las virtudes del encuentro entre las tradiciones antigua y moderna. Nacido en Estonia en el seno de una familia jud�a emigrada a Filadelfia, sol�a repetir que "un gran edificio debe surgir de lo inconmensurable, transitar durante su dise�o entre medios mensurables y, al final, resultar inconmensurable".Su carrera se inicia en los a�os cincuenta, cuando comienza a dar clases en la Universidad de Yale y realiza una estancia en la American Academy de Roma que le ayudan a estructurar un pensamiento inspirado en la doble herencia de lo acad�mico y lo moderno.A partir de la Galer�a de Arte de Yale (New Haven, 1951-53) se hace muy visible una estrategia proyectual donde se aprecia el valor aut�nomo de su discurso formal, el significado de la estructura como donante de luz, la importancia de las articulaciones como espacios entre espacios, la jerarqu�a entre �reas sirvientes y servidas, la austeridad y concisi�n en el manejo de materiales, y una serie de referencias a la arquitectura de siempre que le acompa�ar�n hasta su muerte en Pennsylvania Station de Nueva York, al regreso de un viaje a la India.Para Kahn los edificios eran una especie de or�culo que deb�a descifrar hasta encontrar el significado profundo de la relaci�n entre funci�n y forma, hallar su car�cter justo como instituci�n y fomentar una b�squeda de la arquitectura a trav�s de un dise�o referenciado en formas preexistentes, en la presencia de la memoria de lo eterno, de tal manera que cada obra fuera una ofrenda a la arquitectura, con may�sculas.De lo p�blico a lo privadoAunque es mucho m�s conocido por edificios institucionales como los Laboratorios Richards (Filadelfia), la Primera Iglesia Unitaria (Rochester), los Laboratorios Salk (La Jolla), la Biblioteca Phillips (Exeter), el Museo Kimbell (Forth Worth), el Instituto Hind� de Cuadros (Ahmedabad), la Galer�a de Arte Brit�nico (New Haven) o el Parlamento de Banglad�s (Dacca); su trabajo inicial estuvo muy ligado a la construcci�n de programas p�blicos de vivienda en los a�os posteriores al crack de 1929.Como arquitecto asociado en diferentes equipos, sobre todo con George Howe y Oscar Storonov, trabaj� en proyectos residenciales entre 1930 y 1952. Esta etapa de b�squeda de un lenguaje propio adaptado a las exigentes condiciones de un entorno de crisis, es fundamental para comprender su posterior despliegue creativo.A este periodo pertenecen la casa Oser (Montgomery County), las viviendas de Carver Court (Caln Township), o los conjuntos de viviendas de Mill Creek (Filadelfia). Dentro de esta �poca e inspiradas por la tradici�n constructiva de la vivienda suburbana norteamericana que enlaza a Frank Lloyd Wright con Marcel Breuer, dise�a la casa Tompkins o la casa Genel, que se quedaron en proyecto, y la casa Weiss (East Norriton Township) que s� lleg� a edificarse y representa un hogar concebido como un interior, un espacio y una estructura formal sometidos al orden y a la construcci�n, porque el orden y el material juegan un papel central en las determinaciones del dise�o final que Kahn siempre entendi� como una conexi�n con la tradici�n.En un escrito de 1944, titulado T� y tu barrio, Kahn defini� que se deber�a planificar la ciudad como se dise�a una casa, y viceversa, una postura integradora y humanista que contrastaba con las posiciones dominantes, tanto del urbanismo del zoning como del funcionalismo arquitect�nico.De manera similar, as� como la vivienda no debe someterse a un fr�o utilitarismo y tiene que tener signos de identidad o espacios referenciales, Kahn abogaba por la recuperaci�n del significado monumental de los edificios p�blicos, tal y como propondr� en sus planes para Filadelfia donde las torres de oficinas municipales o los aparcamientos se transforman en hitos urbanos de una ciudad de coraz�n peatonal.Una vez consolidado su discurso arquitect�nico durante los a�os cincuenta y mientras dise�aba sus edificios m�s ic�nicos, Kahn proyectar� m�s viviendas como son la casa Esherick (Chesnut Hill), la casa Fisher (Hatboro) o la casa Korman (Fort Washington). Cada una desarrolla los principios ya establecidos en sus primeras residencias dentro de una propuesta espacial espec�fica que bien puede relacionarse con lo perseguido en sus edificios p�blicos.La casa Esherick explora la idea de adici�n de vol�menes habitables a lo largo de una secuencia espacial que se abre transversalmente al espacio exterior como ocurre con la Galer�a de Arte de Yale o los Laboratorios Salk, aunque en estos casos usara como soporte material el ladrillo o el hormig�n. Es una arquitectura dom�stica que condensa diversas escalas de relaci�n con el exterior y se organiza mediante dos vol�menes principales y sus articulaciones. Cada una de estas piezas contiene el espacio c�vico y el espacio dom�stico, como en la casa Weiss pero aqu� desarrollados en altura y cerrados a la calle para abrirse al jard�n privado.La casa Fisher tiene una de las plantas m�s conocidas de la obra de Kahn. Resuelta como una macla de dos cuadrados, nuevamente uno de car�cter m�s privado y otro m�s p�blico, se alza sobre la ladera gracias a un basamento de mamposter�a de piedra que soporta dos cubos de madera cuya carpinter�a posee un tratamiento singular, especialmente en el mirador junto a la chimenea que se abre al bosque.La casa Fisher es una de las obras m�s conocidas del arquitecto.Este juego volum�trico recuerda a los planteados en sus obras en la India y Banglad�s, pero tambi�n remite al modo en que el espacio interior com�n se hace paisaje del espacio privado, tal y como sucede en la Biblioteca Phillips o en la residencia de estudiantes Erdman Hall (Bryn Mawr College).Sobre la base del cuadrado como espacio existencial proyectar� extraordinarias viviendas que no llegar�n a construirse, como la casa Adler o la casa De Vore, que despliegan conceptos espaciales presentes en su seminal edificio de ba�os para la comunidad jud�a de Trenton (Ewing); la casa Morris, que tanto debe a la casa Lloyd Jones de Wright; o la casa Goldemberg, que se vincula claramente con la propuesta para la Primera Iglesia Unitaria de Rochester.Con un mayor tama�o y programa, la casa Korman fue dise�ada como una sucesi�n de espacios al tiempo monumentales y dom�sticos, recuerda la atm�sfera que Kahn logra en dos de sus magistrales museos:el museo Kimbell y la Galer�a de Arte Brit�nico, los cuales remiten, por otra parte, a aquella primera gran obra reconocida que es la Galer�a de Arte de Yale. Este juego interior se traslada al exterior pues, aunque es una casa resuelta completamente en madera, destaca sobre sus vol�menes la presencia de unas monumentales chimeneas de ladrillo que juegan un papel similar a las del comedor de la academia Phillips o a las torres de servicios de los Laboratorios Richards.Pasado y presenteEl di�logo entre tradici�n y modernidad le lleva a perseguir el entendimiento de la construcci�n tradicional y la b�squeda del espacio ideal que promete la t�cnica moderna. Kahn trata de incorporar los valores permanentes de la disciplina arquitect�nica apelando a conceptos como el de orden, algo capaz de controlar la tensi�n permanente entre el silencio y la luz, entre el deseo y la presencia, que aparece en "el umbral donde se encuentra la inspiraci�n".La tradici�n no solamente nutre la obra de Kahn sino que le hace depositario de un legado que parte de Thomas Jefferson, contin�a en Henry Hobson Richardson y entra en el nuevo siglo con Frank Lloyd Wright.Su actitud aristocr�tica ante el proyecto, la rotunda presencia de sus formas, la pregnancia de sus espacios, la calidad constructiva del material tratado con generosidad, las referencias a la historia como soporte del discurso simb�lico y una conciencia ecl�ctica alejada de utopismos vanguardistas le han convertido en inestimable compa�ero de toda una generaci�n y en maestro indiscutible del siglo XX.Miguel A. Alonso del Val es catedr�tico de la Escuela T�cnica Superior de Arquitectura de la Universidad de Navarra.