Proteger a nuestros niños exige transformar también el entorno que los amenaza y devolverles una promesa creíble de futuro.20 de julio, 2026 - 08h30Cuando niños, niñas y adolescentes aparecen vinculados con armas, robos, extorsiones o narcotráfico, la explicación inmediata suele recaer en la falta de acompañamiento parental o en los llamados “hogares disfuncionales”. Aunque la familia tiene una responsabilidad fundamental, atribuirle toda la culpa impide reconocer el contexto extraordinariamente violento que vive el Ecuador.¿De qué manera puede una familia educar en valores cuando sus hijos crecen en comunidades dominadas por el miedo, la impunidad y el abandono estatal? Muchos adolescentes no ingresan a los grupos delictivos solo por voluntad propia. Algunos son reclutados mediante amenazas contra ellos o sus familias; otros encuentran en estas estructuras dinero, protección y reconocimiento que la sociedad y el Estado no les ofrecen. Mientras el delito promete ingresos rápidos, el país presenta escuelas debilitadas, pocas oportunidades laborales y espacios culturales, deportivos y comunitarios.La propuesta, por tanto, no puede reducirse a exigir “más control de los padres”. Se necesita una corresponsabilidad real entre familia, escuela, comunidad, Estado y sociedad. El Ecuador requiere un plan nacional de desarrollo sostenido de prevención y protección integral, con políticas públicas que permanezcan más allá de cada gobierno: educación de calidad, atención en salud mental, seguridad comunitaria, empleo digno para las familias, recuperación de espacios públicos, cultura, deporte y mecanismos eficaces para prevenir el reclutamiento.PublicidadLa familia es la primera red de protección, pero no puede enfrentar sola una estructura criminal. Proteger a nuestros niños exige transformar también el entorno que los amenaza y devolverles una promesa creíble de futuro. (O)Carlos Manuel Massuh Villavicencio, magíster en Gerencia Educativa, DaulePublicidad¿Tienes alguna sugerencia de tema, comentario o encontraste un error en esta nota?
La familia no puede enfrentar sola la violencia
Proteger a nuestros niños exige transformar también el entorno que los amenaza y devolverles una promesa creíble de futuro.









