Actualizado Lunes,
julio
15:24Johan Cruyff dej� por escrito en La Vanguardia que la Espa�a campeona en 2010 s�lo hab�a salido a disfrutar en dos partidos de aquel Mundial. El debut ante Suiza, saldado con un injusto 0-1 del que sab�a pod�a recuperarse, y la semifinal contra Alemania, cuando volvi� a sentirse realmente c�moda con el bal�n, hasta completar su mejor actuaci�n del torneo (1-0). Aquellos dos momentos cr�ticos se han reeditado, 16 a�os despu�s, gracias a la selecci�n de Luis de la Fuente. El empate sin goles del estreno contra Cabo Verde, situada en el 67� escal�n del ranking FIFA, pudo considerarse uno de los mayores fiascos de La Roja en su historia mundialista. De igual modo que el 0-2 a Francia en la semifinal de Dallas, con un recital de f�tbol colectivo, ya es considerado uno de sus cap�tulos m�s sublimes.Aquel 16 de junio de 2010 en Durban, el equipo de Vicente del Bosque parec�a algo m�s que favorito ante Suiza. No s�lo porque hab�a ganado 15 de los 18 precedentes, saldados sin derrota, sino porque los helv�ticos se presentaban con la baja de Alexander Frei, su gran estrella, a�n renqueante de una lesi�n. De modo que desde el pitido inicial de Howard Webb, el mismo �rbitro que dirigir�a la final 25 d�as despu�s, la campeona de Europa inici� su asedio a la porter�a de Diego Benaglio. Nada menos que 25 disparos y un 72,9% de posesi�n ante un rival que durante la fase de clasificaci�n hab�a ca�do en Z�rich ante Luxemburgo (1-2). Todo terminar�a saliendo al rev�s, as� que el vapuleo tras la derrota, con aquel gol de rebote de Gelson Fernandes, result� proporcional a la desmesurada magnitud de las expectativas.En el centro de alto rendimiento de la Universidad del Noroeste, situado en Potchefstroom, a una hora en coche de Johanesburgo, los rostros del cuerpo t�cnico reflejaban una honda inquietud. Luis Uranga, el delegado de la selecci�n, hab�a planificado una excursi�n para que los futbolistas despejasen la cabeza, pero ni Del Bosque ni sus ayudantes quisieron sumarse. Pese a las cr�ticas, el seleccionador prefer�a dar la cara ante la prensa y mantener abiertas las puertas de la concentraci�n. Los analistas m�s �cidos culpaban al d�o formado por Sergio Busquets y Xabi Alonso. Otros, como Diego Armando Maradona, se mofaban de la falta de punter�a: �Con las porter�as de costado, ganar�an 10 a 1�. Sin embargo, Del Bosque mantendr�a a sus dos mediocentros para el segundo partido. Sus �nicos cambios ante Honduras ser�n Jes�s Navas y Fernando Torres por Andr�s Iniesta y David Silva.Iniesta y Lamine, renqueantesCon las l�gicas diferencias, propias del escenario y el paso del tiempo, tambi�n resultan evidentes los paralelismos respecto al 0-0 frente a Cabo Verde y el 4-0 contra Arabia Saud�. El pasado 15 de junio, Espa�a jug� rematadamente mal ante Os Tubar�es Azuis, que s�lo cometieron una falta en toda la tarde. El desencanto se extendi� por las p�ginas de los diarios. �Por qu� Gavi hab�a jugado de extremo izquierdo? �Deb�a Rodri seguir siendo titular pese a su mal partido? �Por qu� fueron convocados Nico Williams y V�ctor M��oz si a�n no se hab�an recuperado de sus lesiones? Todas estas preguntas empezaron a sobrevolar la Baylor School de Chattanooga. Sin embargo, De la Fuente mantuvo su pol�tica de mano tendida y afin� el once con Pedro Porro, Dani Olmo, Alex Baena y Lamine Yamal. Hab�a llegado el momento de arriesgar con la estrella del Bar�a.Hasta ese d�a, cualquier prudencia parec�a poca con Lamine, lesionado a finales de abril en el muslo izquierdo. Todos andaban con pies de plomo, igual que 16 a�os atr�s con Iniesta, el h�roe del Soccer City. �Gracias a Ra�l volv� a jugar como quer�a. Se lo debo todo a �l�, confes� el manchego. Se refer�a a Ra�l Fern�ndez, uno de los fisioterapeutas del doctor �scar Celada. El que le hizo olvidar sus recurrentes molestias en el muslo derecho. Muchas horas de labor callada en Potchefstroom, donde seg�n Toni Grande, mano derecha de Del Bosque, s�lo se hac�a �vida de cartujo�. Ni siquiera los triunfos ante Chile, Portugal y Paraguay iban a modificar las rutinas diarias. Si acaso, un par de barbacoas y alguna salida espor�dica para romper con la rutina.Nada que ver, por supuesto, con los tiempos actuales, de franca relajaci�n en las costumbres. Cuatro d�as antes del crucial duelo ante Arabia Saud�, Lamine comi� con su familia en un restaurante de Nashville, mientras Unai Sim�n, Baena o Marcos Llorente abandonaban el encierro para compartir unos hoyos de golf. Dentro del vestuario se percib�a tal grado de confianza que alg�n testigo presencial lleg� a sentirse desconcertado. Especialmente tras la exhibici�n ante Francia en Dallas. Los goles de Mikel Oyarzabal y Pedro Porro pusieron la guinda a una fabulosa exhibici�n de f�tbol, pero el billete para la final no desat� ning�n tipo de euforia. Las tardes libres tras los partidos siguieron ofreciendo im�genes de lo m�s cotidianas, como la del propio Oyarzabal en la piscina con uno de sus hijos. O la de Aymeric Laporte alzando en volandas a Sara, la madre de sus dos reto�os.Lamine Yamal, durante la semifinal ante Francia en Dallas.AFPApenas unas horas antes hab�an reducido a escombros a la selecci�n de Didier Deschamps. Esa maquinaria ofensiva cuasiperfecta, con Kylian Mbapp�, Michael Olise y Ousmane Demb�l�, sostenida por una firme estructura. En los seis partidos previos, 16 goles a favor por uno en contra. Tampoco nadie parec�a dar un c�ntimo por Espa�a el 7 de julio de 2010. Otra vez el Moses Mabhida Stadium de Durban, aunque esta vez frente a un rival que ven�a de aniquilar a Inglaterra (4-1) y Argentina (4-0). Bajo el liderazgo de Xavi Hern�ndez y Busquets, desnaturalizaron al adversario, reduci�ndole a la m�nima expresi�n. Al dominio t�cnico sumaron un arrollador esp�ritu competitivo, sustanciado en el cabezazo a la red de Carles Puyol. Alemania, como este a�o Francia, ni siquiera tuvo la m�s remota opci�n.La peor noticia, por supuesto, era que a�n quedaba un �ltimo partido. Y contra el enemigo m�s �spero. Para la historia qued� la patada de Nigel de Jong en el pecho de Alonso, aunque m�s irritantefue la impunidad de Mark van Bommel a lo largo de 120 minutos. El �ltimo escollo en Nueva Jersey fue Argentina, que ya hab�a sacado de quicio a Inglaterra, rompiendo su ritmo a base de patadas. La vigente campeona, por lo civil o por lo criminal, era el �nico rival a la altura de Espa�a. El adversario imprescindible para alcanzar la inmortalidad.













