Actualizado Martes,
junio
22:32De Espa�a 82 s�lo recuerdo a Naranjito y a su enemigo, Zruspa, que me hizo desconfiar de por vida de los calvos con bigote, excepto de Antonio Resines. A partir de M�xico 86 ya me lo s� todo. No s�lo Maradona, Romario, Zidane, Ronaldo e Iniesta de mi vida, tambi�n Roger Milla, Schillaci, Letchkov y Al-Deayea. El cabezazo de Omam-Biyik para tumbar a Argentina en el inaugural del 90, tan presente como el de Puyol a Alemania. No eran torneos, eran ritos de paso que fusionaban para siempre Quer�taro con ver el f�tbol con tu padre, el codazo de Tassotti con aquella fiesta en la piscina o el golazo de Ronaldinho a Inglaterra con esa cr�nica que escribiste sin pasar por casa a dormir. Nuestra vida se med�a en Mundiales. Ya no. Y no es que nosotros nos hagamos mayores, es que ellos se hacen peores.Cuando pens�bamos que un Mundial en invierno era una sima de profundidad insuperable, llega �ste monstruo de 48 equipos que fulmina la ilusi�n y la emoci�n hasta bien avanzada la fase de grupos. La avaricia matar� al f�tbol, pero har� millonarios a unos cuantos antes. Qatar 2022 lo salv� la gente, los aficionados de cada pa�s que dieron realismo a un escenario de cart�n piedra, pero es mucho m�s f�cil iluminar un pisito que una mansi�n. Esta vez, el escenario es tan gigantesco y hay tanto partido morralla que no hay hinchada escocesa que lo llene todo. Se disputa en tres pa�ses de los que s�lo uno ama de verdad el f�tbol y �nicamente 13 de los 104 partidos se disputar�n all�, el mejor de ellos un encuentro de octavos de final en el Azteca del Diego y Calamaro. S�, ah� acaba el Mundial en M�xico.Lo gordo ir� a un pa�s, Estados Unidos, que en los amistosos previos ha acumulado rid�culos tragic�micos, desde ponerle a Argentina una cumbia en lugar del himno en Texas al estupor de los jugadores de Senegal al ver que el bal�n no botaba en Charlotte pasando por la alineaci�n inglesa que alguien perpetr� en el videomarcador de Tampa con un frente de ataque, cuando menos, sorprendente en los Three Lions: Djed Bellingham, Jarrell Rashford y Ollie Kane. No puedo esperar al primer once de Corea del Sur. El torneo saldr� bien, no me malinterpreten, organizar shows saben. Sin embargo, no hay dinero que compre pasi�n y alma. Ser� un Mundial emocionalmente hueco.Y, en lo deportivo, el aumento de selecciones es una aberraci�n. Un aficionado al f�tbol de nivel alto, uno que vea partidos de diferentes ligas todas las semanas, no reconocer�a a dos jugadores de varias selecciones de este Mundial si coincidiera con la expedici�n al completo en un ascensor (uno muy grande, s�, pero perm�tanme la licencia). Hait�, Cura�ao, Cabo Verde... No es serio. Y no lo es porque la FIFA, con ese argumento maniqueo, torticero y, por encima de todo, falso de "democratizar el f�tbol" lo �nico que est� haciendo es exprimirlo hasta asfixiarlo. Democratizar los Mundiales es llevar de una vez un campeonato al �frica subsahariana, no hacer tragar a la fuerza al planeta entero un Uzbekist�n-Rep�blica Democr�tica del Congo jugado en Atlanta. Nadie cont� al Infantino ni�o, si es que no naci� encorbatado, la f�bula de la gallina de los huevos de oro. O s� y le da igual porque, cuando todo explote, �l ya estar� bebiendo mojitos en la playa.Antes, cada partido de un Mundial era un evento imperdible. En este hay mucho encuentro de relleno que ser� sustituido por una serie, una copa o el sue�o. La necesidad de no perderte nada, eso que los chavales ahora llaman FOMO, nos llev� a disfrutar en masa de los cinco goles de Salenko o de la ca�da en desgracia de Higuita. Ver todos los partidos ha pasado de darse por hecho a ser un reto de suj�tame el cubata. Es un Mundial, y van ya varios, abocado a caer en el batiburrillo de la memoria, donde mezclaremos fogonazos, incapaces de recordar sin la ayuda de Google si sucedi� en Canad�, en Qatar o en Rusia.A no ser que...A no ser que Messi, liberado de la sombra del Maradona mundial, decida cerrar cualquier debate, ya no futbol�stico sino mitol�gico. A no ser que Portugal se quite al fin la melancol�a y regale a Cristiano la redenci�n (innecesaria, pero acechante) que logr� Leo en Qatar. A no ser que Tuchel se convierta en h�roe inesperado y sit�e, al fin, a Inglaterra a la altura de la imagen que s�lo ellos tienen de s� mismos, pese a una convocatoria hecha m�s para provocar que para ganar. A no ser que Ancelotti vuelva a ordenar el desorden con la vieja f�rmula del carisma, ese que hace que hasta el m�s ego�sta muera por ti. A no ser que Mbapp� fulmine su leyenda negra siendo, por primera vez, el mejor de su equipo en un gran t�tulo. A no ser que gane Espa�a, favorita de verdad, para los dem�s y no s�lo para nosotros como en aquellos Mundiales que so�amos tan fuerte que la hostia a�n duele. A no ser que Cura�ao nos cierre la boca.A no ser que, en definitiva, el f�tbol nos salve. Como siempre lo ha hecho.















