La semana pasada compartí una inquietud a modo de advertencia: en este Mundial hay más selecciones que nunca pero ya veremos cuánta chicha, sobre todo en estas primeras semanas. Veía el calendario y apenas encontraba partidos de los que enfrentan a dos grandes equipos repletos de jugadores que hacen vibrar al más contenido de los aficionados. De hecho, de todos los partidos de la primera fase, esa que tanto gusta a Tallón y que supone el 70% del Mundial, solo hay un enfrentamiento entre dos selecciones que están entre los diez primeros del ranking FIFA. En resumen: durante las dos primeras semanas de Mundial solo hay un partidazo. En uno de los encuentros que he seguido por la tele, uno de los comentaristas, ex futbolista para más señas, confirmó mis temores: se quejó del nivel que se había visto hasta el momento en el Mundial debido a la manga ancha que supone pasar de 32 a 48 selecciones. En la primera jornada, en tan solo dos
partidos, se comprobó que hay equipos que no están a la altura. Hubo varios momentos durante la retransmisión en los que me echaba las manos a la cabeza viendo lo que hacían algunos jugadores en un partido de Copa del Mundo: los fallos que cometían llamaban la atención por inesperados en una competición del máximo nivel.














