El comandante de Berlín Helmuth Weidling se rinde ante el Ejército Rojo. Ese momento de mayo de 1945 quedó retratado en una famosa fotografía en la que, de fondo, se aprecia uno de los múltiples búnkeres nazis. Aunque el terreno ha cambiado por completo, ese túnel aún se conserva. Si nada cambia, en cuestión de meses podría desaparecer para dar lugar a una promoción de viviendas y un edificio de oficinas.PublicidadLa noticia ha indignado a algunos colectivos patrimonialistas que piden proteger la estructura. A pesar de que existen decenas de búnkeres en toda Alemania, este destaca por haberse mantenido prácticamente intacto y por su relevancia histórica, ya que es lo poco que queda de la Nueva Cancillería del Reich, el centro de poder de Hitler.La asociación Berliner Unterwelten, que organiza visitas guiadas en lugares similares, pide que se valore su posible protección. Su portavoz, Dietmar Arnold, explica a este periódico que, si bien no se oponen al proyecto residencial, creen que es perfectamente viable edificar sobre el búnker sin destruirlo: "Tiene techos y paredes de hormigón armado de 1,70 metros de espesor. Podría construirse fácilmente sobre él". Al contrario, desde el equipo de gobierno berlinés se considera que ya existen suficientes espacios de memoria en el país y que, ante la grave crisis de vivienda que atraviesa la ciudad, no hay justificación para paralizar este proyecto. Además, en declaraciones a los medios, el responsable de urbanismo ha dejado caer una cierta preocupación porque este túnel pueda convertirse en "un espacio de peregrinación" ultra.Sobre estas últimas declaraciones, Arnold considera que se trata de un argumento "viejo y manido". "Nuestra asociación lleva décadas organizando visitas guiadas a búnkeres de la época nazi. Recibimos más de 325.000 visitantes de muchos países cada año y nunca hemos visto situaciones de este tipo. En cuanto algo pasa a ser de dominio público, deja de ser un lugar de culto", subraya. PublicidadNo sería la primera vez que un búnker de estas características desaparece. El más famoso de ellos, el llamado Führerbunker, a pocos metros de distancia del que hoy está en disputa, ya no existe. Este lugar, en el que se suicidaron Hitler y Eva Braun, fue cerrado por completo y sobre él se construyó un aparcamiento de coches.Al igual que en Alemania, en España existen cientos de monumentos y espacios erigidos durante el período franquista que están en constante revisión simbólica. La Ley de Memoria Democrática establece la creación de un Catálogo de Memoria, en el que, además de lugares que deben ser resignificados, se incluye un listado de vestigios contrarios a la memoria democrática. Son enclaves que constituyen "expresiones de exaltación de la sublevación militar de 1936, la Guerra Civil, la dictadura o de las conexiones de ésta con otros regímenes totalitarios". Una comisión técnica de expertos es quien toma la decisión final.PublicidadSiguiendo las directrices de esta normativa, estas últimas semanas el Gobierno ha ordenado retirar del espacio público varios elementos: el Monumento a la Victoria de Santa Cruz de Tenerife, el Monumento a los Rumanos Caídos de Majadahonda (Madrid) y las inscripciones en honor a José Antonio Primo de Rivera de las catedrales de Murcia y Almería."La retirada o resignificación de símbolos de exaltación franquista responde a un imperativo legal para su adecuada contextualización desde los principios democráticos y el respeto a las víctimas", explicaba Ángel Víctor Torres durante la rueda de prensa en la que dio a conocer la noticia. Para el ministro, esta decisión es un acto de "dignidad democrática" y una garantía "de que las nuevas generaciones no hereden espacios públicos presididos por la exaltación del odio y la dictadura".En esa misma comparecencia informó del estudio de nuevas actuaciones. Además, recordó que se están llevando a cabo ya los procedimientos relativos a la Cruz de los Caídos de Cáceres y al Monumento a las Víctimas del Crucero de Baleares en Palma. Por otro lado, recientemente se ha retirado por completo de la simbología fascista en el panteón de Vjekoslav Luburić, en Carcaixent.Desde la Asociación por la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) tienen claro cuál debe ser el criterio a seguir. Bajo su punto de vista, no hay ninguna justificación para que, después de más de cincuenta años de democracia, sigan viéndose en las calles españolas restos de la simbología franquista. Su presidente, Emilio Silva, también denuncia el ímpetu por preservar monumentos levantados para vanagloriar la dictadura y cuya permanencia cree que suponen una humillación constante a sus víctimas."Creo que la diferencia está entre los monumentos donde ocurrieron hechos históricos y los que están hechos para celebrar el fascismo y humillar a las víctimas. En el caso de los monumentos de humillación, la única solución es demolerlos", explica. Respecto a lugares en los que ocurrieron acontecimientos históricos, cree que la clave pasa por explicar lo que sucedió allí. "El caso de este búnker de Berlín es un poco confuso porque hay un intento de hacer un uso inmobiliario. No hay realmente un debate político detrás. Me recuerda a lo que se hizo con la casa natal de Hitler. Durante cinco años se estuvo debatiendo qué hacer con ella y, finalmente, se convirtió en unas oficinas de la Policía Municipal, algo muy polémico", añade. PublicidadEl choque ideológico en EspañaMientras que en el país germano este último debate lo han emprendido algunos profesionales del ámbito patrimonial, la principal defensa de estas estructuras en España viene desde los partidos de la derecha. En los últimos años, varios ayuntamientos y comunidades autónomas han intentado sortear la ley de memoria apresurándose a firmar declaraciones de Bienes de Interés Cultural (BIC) o buscando cualquier tipo de protección legal que pueda paralizar las labores de retirada.Uno de los últimos monumentos en entrar en el catálogo de vestigios franquistas ha protagonizado parte de estas confrontaciones. Se trata del Monumento a la Victoria de Santa Cruz de Tenerife (conocido como monumento a Franco). En 2024 el Cabildo de Tenerife intentó sin éxito declararlo Bien de Interés Cultural. Lo hizo en cumplimiento de una sentencia judicial. ARMH se personó en el expediente administrativo y siempre ha defendido que se trata de una obra "construida para humillar a las víctimas y celebrar su sufrimiento". PublicidadEsta misma técnica es la que siguió el pasado marzo el Ayuntamiento de Palma con un monumento de Sa Feixina de Palma. Instantes después de conocerse la orden gubernamental de retirarlo, se apresuró a dotarlo de la máxima protección patrimonial. De igual manera, el Parlamento de Cantabria ha pedido que se declare Bien de Interés Cultural una obra dedicada a Carrero Blanco en Santoña. Ya en 2023 fueron especialmente polémicos los intentos de Vox en Castilla y León de proteger hasta 160 monumentos y placas de la dictadura.Emilio Silva recuerda que esta última comunidad autónoma ha declarado bien de interés cultural La Pirámide de los Fascistas Italianos de Villarcayo, en el norte de Burgos. Junto con la escultura dedicada a Franco en Tenerife -que presenta su despegue metafórico para salvar a España- cree que son dos casos evidentes en los que la única alternativa es la demolición. "Pero vemos que las derechas están en su sitio, tratando de proteger estos espacios simbólicos", apostilla. Además del Valle de los Caídos -donde sí se plantean proyectos de resignificación- una de las denuncias históricas de las asociaciones memorialistas tiene que ver con el Monumento a los Caídos de Navarra. Es el monumento franquista más grande edificado en suelo urbano. "Aquí es donde esta habiendo un debate más intenso porque mientras todo el movimiento social de la memoria de Navarra defiende su demolición, el Ayuntamiento ha decidido iniciar un proyecto de resignificación", explica el presidente de ARMH. Respecto a estas cuestiones, el historiador y experto en patrimonio Manuel Martín ofrece otro punto de vista: "Cuando el monumento se destruye, también destruyes la posibilidad de condena y la posibilidad de memoria. Piensa que en España no existe un gran monumento que condene el franquismo". A pesar de esta opinión, reconoce que la presencia de estos símbolos puede ser muy dolorosa para algunas personas y apuesta por tener siempre en cuenta a las comunidades a la hora de tomar decisiones.
Un proyecto residencial amenaza en Berlín un búnker nazi y reabre un debate: ¿qué hacer con los vestigios fascistas?
Uno de los búnkeres nazis mejor conservados de Alemania podría desaparecer en cuestión de meses para dar lugar a un edificio de viviendas.















