El Estado expropió en 2016 el inmueble, ante el que se mantendrá el monumento que recuerda a las víctimas de la dictadura

La casa austriaca donde nació el dictador nazi Adolf Hitler (1889-1945) se ha convertido en una comisaría de policía, tras años de debate sobre qué destino dar al inmueble para evitar que sea un lugar de peregrinación de neonazis. El edificio, situado en Braunau am Inn, localidad fronteriza con Alemania, alberga desde el miércoles el nuevo Centro Policial de la ciudad y dependencias de la Academia de Seguridad, donde también se impartirán cursos de formación para agentes, incluidos contenidos relacionados con los derechos humanos.

Con este nuevo uso, el Gobierno austriaco pretende que un edificio asociado al nacimiento de Hitler, el dictador que llevó al mundo a la II Guerra Mundial y fue responsable del Holocausto, quede integrado en las estructuras de un Estado democrático. “La policía de hoy es exactamente lo contrario del simbolismo que está asociado a este lugar. Representa la democracia y el Estado de derecho, la libertad y la dignidad humana, así como su defensa incondicional frente a todos aquellos que las amenazan, contra cualquier forma de extremismo y totalitarismo”, dijo el ministro austriaco del Interior, Gerhard Karner, durante la ceremonia de inauguración de la comisaria.