Tras casi siete décadas siendo un cine y teatro de referencia y haber pasado más de cuarenta años sin uso, el Palacio de Bellas Artes de Donostia, de gran valor arquitectónico y patrimonial y considerado como primer cinematógrafo fijo de España, ha iniciado ya su nueva vida como hotel de lujo. Es parte de la Curio Collection de la cadena internacional Hilton y cuenta con 81 cámaras, que intentan preservar la historia del edificio. La propuesta gastronómica corre a cargo del chef local Andoni Aduriz.
elDiario.es/Euskadi ha visitado el reformado espacio. La historia de este nuevo hotel no es como la de otros alojamientos para turistas que florecen en la capital con la vivienda más cara. La reforma llega tras un intenso conflicto suscitado en torno a la conservación del legado cultural de la edificación. Y no es un debate único en Donostia, ya que se ha sucedido con la estación del ferrocarril, con varias villas o recientemente el caso del edificio Pakea.
La propiedad define su nuevo proyecto como un alojamiento “lifestyle”, enfocado en contar la historia del palacio al huésped. Esteban Basterretxea, director de Sade, insiste en que el proyecto busca mantener la vocación original del edificio, bajo la premisa de que el Bellas Artes “nunca dejó de proyectar, solo cambió de pantalla”. Han creado una escena, conjunto a sus interioristas Isabel López Vilalta y Silvia Cabestany, con la intención de llevar a cualquier visitante del hotel a un cine de los años sesenta, indican.







