Si piensa en un sueco, es posible que en su cabeza aparezca una persona rubia, alta y muy blanca. Si nos guiamos por los estereotipos más básicos referidos a su personalidad, cabe la posibilidad de que piense que esa persona puede ser fría, distante e incluso seca. Lo que podría parecer un tópico inofensivo o una simple anécdota ha terminado convirtiéndose en un problema de imagen para Suecia, hasta el punto de que las instituciones del país han puesto en marcha iniciativas destinadas exclusivamente a combatir esa percepción y mejorar su reputación en el extranjero. El punto más crítico ocurrió en el año 2022, cuando un usuario en Reddit explicó que cuando era pequeño, durante una visita a casa de un amigo sueco, la familia le pidió que esperara en otra habitación mientras esta cenaba. La historia podría haberse quedado ahí, pero fueron varios los usuarios que denunciaron haber vivido la misma experiencia y aseguraron que eso era una práctica habitual en el país hace décadas. Entre los argumentos más repetidos, afirmaban que ofrecer comida al hijo de otra familia podía interpretarse como "una intromisión en la organización doméstica" o "romper los planes que los padres del menor tenían para la cena", según el etnólogo Håkan Jönsson, citado por el medio Aftonbladet. Aunque pueda parecer algo radical, esta percepción tiene cierto arraigo dentro de la sociedad sueca que tiene como raíz intentar no molestar al otro o no querer presumir de algo que se tiene. "Ofrecer comida al hijo de otro progenitor podría interpretarse como decir que el niño no recibió suficiente alimento en su propia casa o que sus padres no lo cuidaron lo suficiente", asegura el etnólogo Håkan Jönsson, al medio sueco Aftonbladet. "Esto también se basa en la ley de Jante", que establece que nunca se debe sobresalir o pensar que se es superior a alguien. "Nadie debería sentir que porque le hayan ofrecido comida a mi hijo. Ahora debo devolvérsela", insiste el etnólogo. Otros usuarios, en cambio, insistieron en la misma red social en que ese era un caso muy excepcional o afirmaban no haberlo vivido nunca. El caso llegó a generar tal revuelo en el país que salpicó, incluso, a las instituciones del Estado. La Agencia Sueca de Defensa Psicológica decidió seguir de cerca ese testimonio por "el daño que podía causar a la reputación internacional del país". Algunos analistas fueron más allá y aseguraron que podía haber formado parte de una campaña de desinformación vinculada a Rusia. "Una sola captura de pantalla ha destruido la imagen de Suecia en el exterior", llegó a afirmar un responsable del organismo, según recogió Aftonbladet. Precisamente, con el fin de acabar con esta concepción, la Embajada de Suecia en España ha publicado el estudio "No somos tan s(u)ecos" en el que asegura que, en realidad, la personalidad de los suecos no es tan seca. De hecho, concluyen que esta se parece más a la de los españoles de lo que podemos creer. La campaña, a la que han destinado un presupuesto de aproximadamente 185.000 euros —de los cuales el 43% pertenece a fondos públicos y el 57% a fondos privados—, va más allá del informe e incluye la celebración de conferencias, conciertos y talleres durante todo este año. Un despliegue que pretende arrojar algo de luz sobre los estereotipos más negativos, no solo para luchar contra esa imagen, sino para hacer el país más atractivo para los turistas, atraer estudiantes y al talento extranjero. ¿Estos resultados quieren decir que los suecos pueden encajar con nuestro estereotipo de ser cálidos o los más juerguistas? No exactamente, pero tampoco hace justicia a la percepción en la sociedad española sobre su frialdad. "Aunque casi el 40% de los españoles considera que los suecos son personas frías", asegura Per-Arne Hjelmborn, embajador de Suecia en Madrid, en un encuentro con los medios, "más del 70% los percibe como personas cercanas". Pero eso ocurre solo cuando se los conoce personalmente, y eso supone un reto en la sociedad española. "El 16% de los españoles reconoce que no dispone de suficiente conocimiento para definir qué aspectos representan a la sociedad sueca", afirma. "Entre quienes sí la describen, las características más asociadas son la lealtad, con un 22%; la disciplina, con un 13%; y la seriedad, con un 10%". Hay ejemplos de esto. Antes de aterrizar en Estocolmo, a Eduardo le daba miedo darse de bruces "con la sequedad" de los suecos. Si los españoles podemos tener el cliché de ser extrovertidos, abiertos y ¿por qué no? Fiesteros, a los suecos les tocó el de la frialdad. Una característica que a los españoles puede echar más o menos para atrás en el momento de tener que elegir viajar al país como turista, mudarse a estudiar o ir a trabajar. TE PUEDE INTERESAR Este español decidió comenzar en septiembre del año 2024 un máster de bioinformática en la Universidad de Lund. "Me preocupaba que me costase mantener las conversaciones con ellos con normalidad", asegura. Pero después de haber finalizado sus estudios, insiste en que ese estereotipo no se cumple con la realidad sueca. "Conocí muy pronto a compañeros suecos y les encanta hablar", afirma. "Tratan los temas con cierta pasión. Las cosas que les gustan, les gustan de forma muy intensa y las disfrutan así también", afirma. "Es una cultura distinta, sí, pero personalmente no siento que me haya llegado frialdad por parte de ellos", insiste. "Yo iba sabiendo que me habían dicho que los suecos eran unos raros, que era superdifícil hablar con ellos y demás", asegura en otra conversación la española Alba, quien también decidió ir a Suecia para estudiar un máster. "Mis perspectivas personales eran que esta gente hace las cosas muy bien, es muy educada, muy sostenible y un ejemplo a seguir", afirma. "Me sorprendió que tuviéramos cosas en común con ellos". Por ejemplo, la hora del café, lo que en Suecia se conoce como fika. "Ese momento al que se le da mucho valor para parar, tomarse un café, relajarse un poco y luego volver al trabajo. Sobre todo, valoro mucho la idea de parar y descansar", añade. Bienestar y calidad de vida Hay conceptos e incluso un estilo de vida asentado "centrado en el bienestar" que, según la propia embajada, "conquista a los españoles". Suecia genera "cierta distancia por la falta de contacto directo, pero cuando descubrimos que compartimos los mismos objetivos, por ejemplo, el bienestar o la calidad de vida, esa distancia desaparece inmediatamente", insiste. A pesar de esta realidad, tampoco sería justo decir que es sencillo abrirse un hueco entre la población sueca. Eduardo reconoce que uno de los estereotipos que había escuchado sobre la sociedad sueca sí que se ha confirmado. "Había oído que era muy difícil meterse en círculos cercanos con ellos y eso sí que lo mantengo", lamenta. Pese a ello, Suecia gana atractivo entre los españoles, especialmente en un contexto de veranos cada vez más calurosos. Más aún después de que Europa haya atravesado una de las peores olas de calor registradas en los últimos años. ¿Un refugio frente a las olas de calor? La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha advertido de que se han contabilizado más de 1.300 muertes adicionales en el continente europeo en la última semana, desde el 21 de junio. "Europa es el continente de la Tierra que más rápidamente se calienta, al doble que la media global", ha asegurado Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS. "Ahora mismo 150 millones de personas viven bajo un calor extremo, cientos han muerto, han cerrado escuelas y las redes eléctricas se están cayendo", ha señalado. Estas olas de calor que supuestamente ocurrían "una por generación" se están dando "casi una vez al año". "Nos habían advertido", ha reprochado. TE PUEDE INTERESAR Aunque en Estocolmo, la capital sueca, se han registrado estos últimos días temperaturas de hasta 28 grados —una cifra inusual si se tiene en cuenta que las máximas habituales rondan los 22 grados—, la ciudad sigue muy lejos de los registros de Francia, Alemania o Austria, donde los termómetros han alcanzado los 40 grados. Este contraste se ha convertido en uno de los principales atractivos de los países nórdicos para los españoles, que cada vez miran al norte de Europa como una alternativa para escapar del calor extremo del centro y sur del continente. Desde la embajada sueca confían en que el número de visitantes españoles siga creciendo y destacan la "intensa relación turística" entre ambos países. El embajador de Suecia pone como ejemplo esa estrecha conexión y asegura que "alrededor de dos millones de suecos, es decir, el 20% de nuestra población, viajan cada año a España". Ahora, el país nórdico aspira a que más españoles miren hacia el norte como una alternativa para escapar de las altas temperaturas y descubrir un destino que, quizá hasta hace poco, ni siquiera se habían planteado.
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