Durante la crisis de 2008, la Corporación Andina y la Secretaría Iberoamericana organizaban todos los años un seminario en el Parador de La Granja de San Ildefonso. Enrique Iglesias, secretario iberoamericano en ese momento, había sido secretario general de CEPAL en Naciones Unidas y presidente del Banco Iberoamericano y es una de las personas más influyentes en América Latina de los últimos cincuenta años. Eso permitía que por ese seminario pasaran los mejores economistas de Iberoamérica, de los dos lados del Atlántico. Yo tenía el privilegio de asistir todos los años y una de las conferencias que más me impactó fue la de José Luis Machinea. Machinea ha sido también secretario general de CEPAL y ministro de Economía de Argentina en dos ocasiones. Hizo su doctorado en la Universidad de Minnesota, en EEUU, una de las que más premios Nobel han tenido en su claustro de profesores, y le tocó gestionar una hiperinflación en los años ochenta, heredada de la dictadura militar, en el primer gobierno de Raúl Alfonsín. Machinea presentaba un artículo académico en el que analizaba todos los gobiernos populistas de América Latina: Kirchner en Argentina, Chávez y Maduro en Venezuela, Correa en Ecuador, Evo Morales en Bolivia, etcétera, y su tesis es que todos los gobiernos populistas acaban aumentando el gasto público, de manera estructural, y provocando crisis fiscales que, en el caso de América Latina, siempre acaban en crisis inflacionistas que empobrecen a toda su población. En 2009, América Latina se beneficiaba de un superciclo de materias primas, provocado por China, con elevados precios de exportación, similar al de los años setenta en las crisis del petróleo. Hoy sabemos la sangre, sudor y lágrimas que los ciudadanos de esos países han tenido que pasar para pagar los excesos de esas políticas populistas. Argentina iba camino de su tercera hiperinflación en 2023, que evitó Milei con un ajuste brutal de salarios y pensiones reales, hundiendo el consumo y el nivel de vida de todos los argentinos, especialmente los más pobres, que trabajan en el sector informal. TE PUEDE INTERESAR Venezuela ha sufrido la hiperinflación más larga de la historia, que ha provocado una hambruna que ha reducido la esperanza de vida cuatro años y un éxodo de millones de venezolanos que han tenido que huir de la pobreza. Ecuador dolarizó; eso impide que haya una crisis de inflación, pero es uno de los países que menos ha crecido del mundo desde 2008 para digerir y pagar los excesos de gasto público, con varias reestructuraciones de su deuda pública y varios rescates del FMI. Pedro Sánchez ha ido transitando del liberalismo, cuando formó parte de Economistas 2004 con Miguel Sebastián, a la socialdemocracia clásica para ganar las primarias del PSOE de 2014, al populismo en las primarias de 2017, asumiendo los postulados de Podemos en Vistalegre, con ideas importadas de América Latina por: Pablo Iglesias, Íñigo Errejón y Juan Carlos Monedero. En 2018, Sánchez se rodeó de un Gobierno bastante aseado, pero desde la pandemia ha aumentado el gasto público cinco puntos de PIB, emulando a los gobiernos populistas que Machinea analizó en su artículo. La gran diferencia es que España forma parte del euro, tiene una moneda estable, gracias a que Alemania no ha hecho políticas populistas desde 1945, y tipos de interés bajos, y las familias y las empresas mantienen elevados niveles de ahorro y han bajado significativamente su deuda en la última década. TE PUEDE INTERESAR Opinión En el rescate de 2012, Rajoy se comprometió a crear la AIReF y tiene el mandato de hacer un análisis independiente que el Gobierno debe acompañar en sus presupuestos, que envía a Bruselas. El informe de la AIReF para 2026 refleja la política fiscal más populista y más expansiva que yo he analizado en España desde que empecé a estudiar Economía en 1991. El informe coincide con el escenario macro que ha presentado el Gobierno y ambos anticipan que la recaudación seguirá creciendo con fuerza. El empleo sigue creciendo y la regularización de inmigrantes ha aflorado al menos 100.000 nuevos empleos que antes estaban en la economía sumergida, y eso también aumenta la recaudación. Pero el análisis del gasto que hace la AIReF, con mucho rigor técnico, podría haberlo incluido Edgar Allan Poe en sus Cuentos Asombrosos. El Consejo Europeo recomienda a España una regla de gasto del 3,5% y, según la AIReF, el gasto público en España en 2026 crecerá por encima del 6%, casi el doble que la regla. El año que viene es año electoral y, como analizaba Machinea en su artículo, son los años donde los gobiernos populistas aumentan más el gasto. Las comunidades gestionan aproximadamente la mitad del gasto público en España y, según la AIReF, aumentarán su gasto próximo al 4% este año, algo por encima de la regla de gasto, pero una cifra razonable. Los ayuntamientos, que son los parias de la democracia y los que menos gasto público gestionan, aunque prestan servicios básicos para los ciudadanos, aumentarán su gasto próximo al 2,5%, por debajo de la regla de gasto. La Seguridad Social, que gestiona Pedro Sánchez, aumentará el gasto un 6%, la mitad por la revalorización vinculada a la inflación y la otra mitad porque cada vez hay más pensionistas que cobran prestación y los nuevos tienen pensiones más altas que los que fallecen. El sistema público de pensiones supone uno de cada tres euros del gasto público, se gasta 60.000 millones más de lo que ingresa y, sin ese agujero, el Estado tendría superávit fiscal y la deuda pública cerca de Alemania, en el 60% del PIB. TE PUEDE INTERESAR Opinión Pero la cifra más disparatada es la de la Administración Central que, según la AIReF, aumentará un 11% este año, el triple de la regla de gasto que recomienda el Consejo Europeo. Desde el Gobierno populista del tripartito catalán, que aumentó un 13% de promedio el gasto antes de la crisis de 2008, yo no recordaba un disparate de esta magnitud. Esto es una estimación de gasto ejecutado y nada tiene que ver con los presupuestos que Pedro Sánchez no ha conseguido aprobar en toda esta legislatura y, tras tumbarle Puigdemont la senda de déficit, todo apunta a que acabará la legislatura prorrogando los presupuestos de 2022. Es imposible que un Gobierno pueda aumentar el gasto un 11% prorrogando unos presupuestos. Por lo tanto, es altamente probable que Pedro Sánchez se esté saltando las leyes, como ya sucedió en la pandemia, y eso no sería posible sin la connivencia de todos los altos funcionarios del Estado: economistas del Estado, abogados del Estado, inspectores de Hacienda, interventores del Estado, etc. España es una economía muy agradecida que crece y crea empleo con más intensidad que nuestros socios europeos desde 1960. Tenemos un grave problema de productividad derivado de la escasez de empresas innovadoras capaces de desarrollar inversiones rentables en un entorno global cada vez más tecnológico y competitivo. Desde 2007 hemos solucionado el grave problema de deuda privada que fue la causa de la crisis de 2008 y ahora tenemos un grave problema de deuda pública que ya estaba cuando Pedro Sánchez llegó a la Moncloa en 2008, pero que es ahora mucho más grave, ya que ha aumentado 5 puntos de PIB el gasto público, la mayor parte estructural y en gasto corriente, reduciendo el nivel de inversión pública a sus mínimos de las últimas décadas.
Populismo y gasto público
España tiene una crisis de deuda pública que ya estaba cuando Sánchez llegó a la Moncloa en 2018 pero que lo ha agravado aumentando el gasto público cinco puntos de PIB, la mayor parte en gasto corriente y estructural









