Bajad las armasSi los franceses nos hubieran eliminado, la mayor�a habr�a ido con Argentina. Si los ingleses hubiesen ganado, los argentinos habr�an delegado en nosotros. Pero con la Copa del Mundo en juego no se apela a la fraternidad hisp�nicaLeo Messi se lamenta tras el pitido final del �rbitro.MUNDOActualizado Lunes,
julio
00:46La historia del f�tbol ha necesitado siglo y medio para ofrecer al mundo el antagonismo perfecto. El campe�n americano contra el campe�n europeo. El coraz�n contra la cabeza. El mejor solista contra la polifon�a de los chicos del coro. La escuela del potrero contra la c�tedra del toque. Incluso la sangre de los nietos contra la de los abuelos, si despenalizamos el humor de Rajoy.M�s que una batalla campal, aquello se presentaba como un fratricidio forzoso. Si los franceses nos hubieran eliminado, una mayor�a de espa�oles habr�a apoyado a Argentina en la final; y si los ingleses se hubieran impuesto en su semifinal, los argentinos habr�an delegado en nosotros su sed de venganza. Pero cuando est� en juego la Copa del Mundo no tiene sentido apelar a la fraternidad hisp�nica. En cuanto el (infame) �rbitro pit� el comienzo, aquellos primos lejanos se transformaron en cazadores-recolectores que presionaban la salida de bal�n y trababan el medio hasta dejarlo como el desag�e de un motel haitiano.Argentina ha dado genios capaces de pintar sixtinas, pero en la hora crucial se entrega a la tribu, se aferra a destrezas rupestres pintadas en cuevas europeas. Y el �rbitro tampoco era de la Sala Segunda del Supremo: el gol de Nico lo anul� la corrupci�n infantina. Si Olmo recib�a falta, 50 millones de compatriotas se palpaban el tobillo. Cuando cazaban a Yamal, a�or�bamos la creatividad porte�a para el insulto alambicado.El partido se desenvolvi� seg�n lo previsto. Espa�a quer�a sentar a los argentinos en el div�n escondi�ndoles la pelota, tomando la casa como en el cuento de Cort�zar: primero la biblioteca, despu�s el comedor, por �ltimo la cocina y el dormitorio. As� hasta sacarlos de la final. Pero los de Scaloni no se dejaban poseer, interrump�an, agred�an, actuaban. Y se encomendaban a la inspiraci�n de Messi, contenido en el estrecho habit�culo de una l�mpara m�gica que nadie la frot�. Quien apareci� fue Ferran de nuestra vida.Hay una diferencia abismal entre tener una estrella bordada sobre el escudo y tener dos. No dir� que un Mundial lo gana cualquiera, pero a las bicampeonas se las mira ya de otra manera. Las puertas de la aristocracia futbol�stica quedaron definitivamente abiertas para Espa�a un 19 de julio de 2026 en New Jersey.Pero lo m�s admirable del grupo de Luis de la Fuente es su forma de destrozar sin estridencias el t�pico del excepcionalismo espa�ol, del fatalismo ib�rico. Sencillamente ha cumplido la tarea de un seleccionador: elegir a los mejores para representarnos a todos. Devolvernos, con una ancha sonrisa, la mejor versi�n de nosotros mismos.











