Ning�n disparo a puerta por primera vez en la historia de una final de Mundial. S�lo dos, y lejos. Argentina y Leo Messi fueron un maniqu� en manos de Espa�a, err�tica en ataque por los vuelos del Dibu Mart�nez, pero dominadora en el centro del campo, f�rrea en defensa y lo m�s importante: campeona del mundo en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, donde despidi� al '10', abatido en el final, llorando desconsolado, tumbado en el c�sped con la mirada perdida, recibiendo el cari�o de sus compa�eros. A sus 39 a�os, termina su legado mundialista con una corona, en Qatar, y dos finales perdidas.Los datos de Argentina son algo pocas veces visto en una final de la Copa del Mundo. La albiceleste no cre� ni una sola oportunidad de gol hasta el minuto 119, cuando lleg� su primer disparo. La segunda, en el 120, apelando m�s al coraz�n que a un f�tbol que no le acompa�� en ning�n momento.S�lo las 11 paradas de su portero la mantuvieron en el partido hasta el tiempo extra. Messi, estrella del torneo con ocho goles, asistente en dos de los tantos de la remontada argentina ante Inglaterra en semifinales, estuvo absolutamente desaparecido, vagando por el campo, dosificando esfuerzos y siendo un mero espectador.Pamela SmithAP Photo/Pamela SmithNo toc� ni un bal�n en el �rea de Espa�a, 54 en el resto del campo, el que menos de todos los titulares del encuentro, siete de ellos en el �ltimo tercio de la selecci�n de De la Fuente. Realiz� solo tres regates y fue un espejismo de lo que el resto de equipos le permitieron durante el Mundial. Totalmente neutralizado por Espa�a como toda Argentina, desesperada, haciendo m�s faltas, 25, que en la intensa tarde contra Inglaterra y viendo c�mo Enzo Fern�ndez ve�a la roja tras una dura entrada sobre Cubars�. Antes, Messi hab�a pedido la roja para Cucurella por taparse la boca en una conversaci�n. Paredes, con una doble agresi�n a Eric Garcia y a Gavi cuando el �rbitro ya hab�a pitado el final, resumi� la impotencia de la albiceleste. �Somos grandes en la victoria y tenemos que ser grandes en la derrota�, dijo Scaloni.Su legado MundialMessi hab�a aterrizado en Estados Unidos con la mochila vac�a y el alma liberada desde Qatar, donde consigui� la copa que Argentina entera llevaba pidi�ndole 16 a�os y rogando a cada jugador desde 1986, en un pa�s que convirti� aquel verano en religi�n. El juicio de cada cuatro a�os termin� en la tanda de penaltis de Lusail y a partir de ah� todo cambi�, se le incluy� en las canciones a Maradona, a las Malvinas y la gloria albiceleste. Se le elev� a hombros de cada aficionado, compa�ero y entrenador, llorando todos en cada triunfo. �Por Malvinas, por el Diego, por la �ltima de Leo�, como dice el nuevo c�ntico argentino.La �ltima de Leo sucedi� en el MetLife Stadium de Nueva Jersey y ante el pa�s que le vio crecer y sufrir bajo la presi�n de su selecci�n. Desde el 86, cualquier ni�o argentino que pudiera darle bien a la pelota heredaba una carga invisible: deb�a parecerse a Maradona. Con Messi, la met�fora termin�. En 2006 debut�, precisamente a las �rdenes de Diego; en 2010, cuando ya era Bal�n de Oro, comenzaron las dudas en un pa�s que quer�a h�roes inmediatos. En 2014, con 27 a�os y en Brasil, el deseo se convirti� en presi�n. Maradona hab�a ganado con 25 y Pel� ten�a dos antes de cumplir los 22. La derrota contra Alemania fue la noche m�s cruel de su vida deportiva y pas� junto a la copa sin tocarla.Despu�s llegaron las finales perdidas en la Copa Am�rica, su renuncia a la selecci�n y el regreso para Rusia 2018, donde era ya un veterano rodeado de dudas que no pudo evitar la derrota contra Francia en octavos de final.Por eso Qatar le liber� y por eso la emoci�n albiceleste al ver sus �ltimos pasos este verano. Diego es la leyenda emocional, el potrero y el icono, pero ya no hay dudas de que Leo ha sido m�s grande que �l a nivel deportivo. En el MetLife ya no sonaban esas canciones contra Brasil que durante d�cadas taparon los fracasos de Argentina, como el �Brasil, decime que se siente�. Ahora s�lo suenan c�nticos sobre los �xitos de Messi.Sobre el vergonzoso c�sped neoyorquino, Messi, a los 39 a�os, dosific� esfuerzos. No corri� igual, no pudo. Era una isla esperando su momento, calculando sus posibilidades y jugando solo cuando dispon�a de la mejor carta. Una partida de p�quer contra Espa�a que no pudo ganar. Seis Mundiales despu�s, su leyenda termin� en el MetLife de Nueva Jersey.
Messi dice adi�s entre l�grimas en una Argentina impotente y furiosa: "Tenemos que ser grandes en la derrota"
Ning�n disparo a puerta por primera vez en la historia de una final de Mundial. S�lo dos, y lejos. Argentina y Leo Messi fueron un maniqu� en manos de Espa�a, err�tica en...











