El presidente de Hungría, Tamás Sulyok, ha allanado el camino para su propia destitución al firmar el sábado una enmienda constitucional que pondrá fin a su mandato. La enmienda, aprobada el pasado lunes por el Parlamento e impulsada por el primer ministro, Péter Magyar, forma parte de su plan para desmantelar el sistema de poder del anterior jefe de Gobierno, Viktor Orbán, un proceso que Magyar ha bautizado como operación Fuego Purificador.Sulyok, aliado de Orbán, se resistió al principio, pero, vencido el plazo legal de cinco días para su firma, necesaria para la promulgación de la enmienda, se avino a rubricar el texto. De resultas, cesará en el cargo en la medianoche de hoy lunes, momento en que será relevado interinamente por la presidenta del Parlamento, Ágnes Forsthoffer, hasta que se elija otro jefe del Estado. Magyar sostiene que Sulyok es un “títere” de Orbán que no ha estado a la altura de sus responsabilidades.El ya presidente saliente Sulyok declaró en un vídeo que refrenda la enmienda pese a considerar que es “un grave y vergonzoso ejemplo histórico de abuso del poder político”. Magyar había emplazado a Sulyok a dimitir ya en la noche misma de su victoria electoral, el pasado 12 de abril, y desde entonces lo reiteró varias veces, avisándole de que, si no dimitía, el Parlamento procedería en su contra.Riesgo de extralimitarseAlgunas oenegés de derechos humanos critican los métodos expeditivos de Péter Magyar; Human Rights Watch ve en los cambios y en su velocidad “una reminiscencia de la era Fidesz”“Tras una cuidadosa consideración de mis posibilidades legales y de mi conciencia, cumplo con mi obligación conforme a la Constitución. Mi firma es el sello definitivo de mis obligaciones como presidente de la República”, dice Sulyok en el vídeo. En Hungría, el presidente no tiene poder de veto sobre reformas constitucionales y solo puede someterlas al Tribunal Constitucional por razones de procedimiento. El Parlamento, donde el partido de Magyar, Tisza, posee una mayoría de dos tercios, tiene ahora 30 días para elegir nuevo presidente.Viktor Orbán, que se encontraba en Estados Unidos para seguir el Mundial de fútbol, escribió en Facebook el sábado que la enmienda supone que en Hungría “la arbitrariedad ya no es una amenaza, sino una realidad”. Su partido, Fidesz, protestó hace unos días contra la enmienda, calificándola de “autocrática”, una crítica habitual contra el exprimer ministro ultranacionalista cuando estaba en el poder y se daban casos de erosión del Estado de derecho.Algunas oenegés de derechos humanos también han criticado los métodos expeditivos que impulsa Péter Magyar. Amnistía Internacional (AI) de Hungría considera que el procedimiento “ignora el hecho de que Tamás Sulyok también tiene derecho a un juicio justo, y su destitución solo es posible con las garantías legales adecuadas”. Human Rights Watch describió los cambios como “una reminiscencia de la era Fidesz”.La ley electoral que Orbán moldeó para su conveniencia durante sus cuatro mandatos proporciona ahora a Tisza un control tal del Parlamento que le permite aprobar legislación por la vía del rodillo. Expertos legales instan a Magyar a la prudencia para no extralimitarse y desbordar el marco legal.El primer ministro de Hungría, Péter Magyar, y la ministra de Exteriores, Anita Orbán, votando la enmienda constitucional para destituir al presidente, Tamás Sulyok, el 13 de julio del 2026 Marton Monus / ReutersLa purga de altos cargos designados durante la era Orbán no ha hecho más que empezar. La enmienda también restablece la edad de jubilación obligatoria de 70 años para los jueces del Tribunal Constitucional, lo que provocará la salida de su presidente, Péter Polt, otro leal al exprimer ministro. Al tiempo, la popularidad de Péter Magyar va en aumento. Según las encuestas, el 70% de los húngaros están satisfechos con el desmantelamiento que Magyar está llevando a cabo contra el sistema de Orbán.Para el nombramiento del sucesor de Tamás Sulyok, el primer ministro dijo que espera recibir propuestas de candidatos por parte de “partidos, figuras públicas, la sociedad civil y particulares”. Además, Magyar y los suyos quieren eliminar el sistema de elección presidencial en el Parlamento, y en otoño planean empezar a redactar una nueva Constitución que incluiría la elección directa del presidente por la ciudadanía.Hasta entonces, seguirán promoviendo enmiendas a la Constitución actual, impregnada por reformas introducidas durante la era Orbán. Tamás Sulyok, jurista de 70 años, fue elegido presidente de Hungría por el Parlamento en febrero del 2024 con los votos de Fidesz, que entonces ocupaba dos tercios de los escaños, y tenía así amplio control.Más reformas El plan de Péter MagyarOtras medidas incluyen la restitución de la facultad del Tribunal Constitucional para revisar las leyes presupuestarias, la imposición de límites de mandato para los miembros del Parlamento –doce años, es decir, tres legislaturas- y la creación de una nueva Oficina Nacional de Recuperación y Protección de Activos con amplias facultades para combatir la corrupción. Numerosas organizaciones anticorrupción habían denunciado el carácter endémico de la corrupción durante la etapa de Viktor Orbán, en el gobierno.Corresponsal en Alemania, Centroeuropa y países nórdicos desde 2014. Antes en Italia y Vaticano (2003-2009). Especialista en religión. Licenciada en Comunicación (UAB) y máster en Periodismo (beca Fulbright) en Columbia