El nuevo primer ministro de Hungría, Péter Magyar, advirtió en la noche electoral en la que derrotó al ultraconservador Viktor Orbán, el 12 de abril, que, si los altos cargos nombrados por su antecesor no dimitían, los cesaría él. Magyar se detuvo especialmente en la figura del presidente, Tamás Sulyok, al que considera una “marioneta de Orbán” y al que instó a marcharse “con la poca dignidad que le quede”.Tras asumir el poder, el primer ministro dio un ultimátum al jefe del Estado, con un plazo que expiraba el pasado domingo, 31 de mayo. Sulyok decidió echarle un pulso y no dimitir. Así que Magyar anunció el lunes que reformará la Constitución para consumar su destitución.Sulyok fue nombrado por el Parlamento húngaro cuando Fidesz, el partido de Orbán, tenía una supermayoría parlamentaria, en diciembre de 2024. Los jefes de Estado en Hungría tienen un papel muy limitado a asuntos ceremoniales, pero entre las pocas competencias que sí tienen está la sanción de leyes y la posibilidad de enviar al Tribunal Constitucional la legislación que consideren dudosa. Son poderes suficientes para que, como ocurre en Polonia, un presidente poco favorable obstruya la labor reformista del Gobierno. La supermayoría con la que ahora también cuenta Tisza, el partido de Magyar, supera los dos tercios necesarios para poder reformar la Constitución. El dirigente ganó con una promesa que aunó una mayoría social húngara: llevar a cabo una profunda reforma del sistema político húngaro tras 16 años de corrupción y deriva autoritaria conducida por Orbán. Uno de los principales obstáculos para cumplir ese compromiso son los altos cargos colocados por Fidesz, la formación de Orbán, en instituciones esenciales del Estado a menudo con mandatos blindados de hasta nueve años. Magyar y Sulyok se reunieron a primera hora del lunes en Budapest, cuando ya había expirado el plazo dado por el primer ministro. Tras el encuentro, Magyar informó de que pondrá en marcha una enmienda constitucional para destituir a Sulyok, dada su negativa a dimitir voluntariamente. Este a su vez aseguró que había elevado consultas sobre la situación a la Comisión de Venecia, un órgano dependiente del Consejo de Europa que asesora a los Estados sobre cuestiones constitucionales, legales e institucionales. En un mensaje en redes sociales el domingo, en el que Magyar volvió a recordar su ultimátum pocas horas antes de que expirase, el dirigente acusó a Sulyok de no haber defendido nunca “a los más vulnerables, ni a los que son atacados, ni al Estado de derecho”. Sulyok nunca se ha opuesto a la legislación impulsada por el partido que le nombró, el de Orbán, incluso si contravenía los principios democráticos europeos. Bajo su mandato han visto la luz leyes que criminalizaban a minorías como el colectivo LGTBI.El lunes, en la conferencia de prensa tras reunirse con el jefe de Estado, Magyar afirmó: “Hungría no pertenece a Tamás Sulyok ni a Viktor Orbán. No pertenece a un solo partido ni a un sistema político”. “La Constitución establece con bastante claridad que el presidente representa la unidad de la nación y garantiza el funcionamiento democrático del Estado”, añadió, antes de enumerar ejemplos en los que, dijo, Sulyok no cumplió con ese mandato.Este martes, en una conferencia conjunta con el canciller Friedrich Merz en Berlín, Magyar ha vuelto a recordar algunos de esos ejemplos: “Vio cómo Órban utilizó los servicios secretos para tratar de acabar con la oposición y no dijo nada. Vio cómo a mí me tenían vedada la presencia en la televisión pública y no dijo nada. Y ahora sale a quejarse al extranjero”, prosiguió cuando le preguntaron por una entrevista de Sulyok publicada en la revista alemana Cicero.El jefe de Estado argumenta que el presidente “está obligado a cumplir sus funciones de acuerdo con las normas de la Constitución” y que, dado que estas están en vigor y no ha habido cambios respecto a cómo elegir al presidente, él no debe cesar. Sulyok fue nombrado en sustitución de Katalin Novák, que se vio obligada a dimitir, junto con Judit Varga, exesposa de Magyar y antigua ministra de Justicia, por un escándalo tras conocerse el indulto a un encubridor de un pederasta. Sulyok ha insistido en su disposición para cooperar con el Ejecutivo de Magyar y no bloquear la acción de Gobierno. “Siempre y cuando la legislación y la elaboración de leyes sirvan para defender y proteger los principios constitucionales y de la UE fundamentales, y no se lleven a cabo en violación de ellos, no hay motivo para temer que el Jefe de Estado obstaculice o entorpezca de ninguna manera a un legislativo que ha recibido un mandato democrático”, señaló en un comunicado.Gergely Gulyás, que dirige el grupo parlamentario de Fidesz tras la renuncia de Orbán a quedarse en los escaños de la oposición, criticó las presiones de Magyar. “Cesar a un presidente por la fuerza es costumbre en la dictadura”, escribió el lunes en sus redes sociales.