Publicidad19 de julio, 2026 - 09h00En el mundo del emprendimiento pocas historias son tan singulares como la de Bernardo Quintana, un director de orquestas, músico y docente que decidió cambiar las partituras por las recetas artesanales.Su proyecto, Berna’s Productos Artesanales, nació de una idea que desafiaba el paladar: el encurtido de berenjenas.Lo que comenzó como un obsequio para amigos en 2012 se transformó en 2018 en una marca que hoy no solo conquista las perchas de los supermercados, sino que ha evolucionado hasta convertirse en una pizzería de masa madre en Guayaquil, donde la berenjena es un gran acompañante.Publicidad‘De vender 15 bolos diarios a 400′: el impacto de la viralidad para un negocio guayaquileñoEste producto poco común fue el punto de partida. Bernardo recuerda que la aceptación fue lo que lo impulsó a dar el salto profesional.“Las berenjenas no son comunes en nuestra cultura de comida. Yo lo aprendí hace algunos años y tenía mucho éxito... Muchas personas me incitaban a que debería producir esto comercialmente”, dice.Con esa premisa, Berna’s Productos Artesanales empezó a producir un encurtido macerado durante meses, buscando una textura y un sabor agridulce balanceado, sin conservantes y totalmente natural.PublicidadPublicidadSalto a la ‘pizza’ artesanal Tras años de recorrer ferias en Quito y lograr entrar en cadenas importantes, Bernardo decidió expandir su horizonte.En febrero de 2025, el emprendimiento dio un giro estratégico con la apertura de una pizzería en vía a la costa, oeste de Guayaquil. Este nuevo espacio no fue solo una ampliación del negocio, sino una forma de dar más visibilidad a su producto estrella.Y allí coexisten la pizza y la berenjena: el encurtido se ofrece como el acompañante ideal, por ejemplo, para los bordes de la pizza o como un topping que aporta humedad y sabor agridulce al paladar.El emprendedor, que es fiel a su filosofía artesanal, optó por el uso de masa madre y procesos de maduración lenta.Sin embargo, el clima costero le obligó a estudiar y adaptarse: “El cambio climático genera volver a ser un nuevo producto en lo que es la pizza. La masa es completamente diferente.Entonces, eso también ha generado estudiar bastante, desarrollar más el producto”. Esta dedicación ha dado sus frutos creando una carta de 12 pizzas en la que destacan combinaciones exóticas, como de tocino con higos y queso azul o la pizza de atún con sabor a cebiche, pensadas para resaltar los sabores del Ecuador.PublicidadUn camino de superación Si hablamos de superación, su historia lo es. A sus 49 años, Bernardo no proviene originalmente del mundo culinario.Su formación es académica y artística: es licenciado en música y trabajó durante años como docente universitario en Quito, llegando a dirigir orquestas para estudiantes.‘Lo tomé como empresa, nunca como emprendimiento’: la brasileña que convirtió su pasión por la moda en empleo para familias en EcuadorNo obstante, la pandemia marcó un punto de inflexión que lo llevó a volcarse por completo a su faceta de cocinero autodidacta: “Profesionalmente me he desarrollado como docente... Luego vino la pandemia y ahí ha habido muchos cambios... Yo ya me fui más por este camino”.A pesar del crecimiento, Bernardo sigue liderando procesos de forma manual, desde la producción de los frascos hasta la atención en el local. Esta elección ha sido deliberada para mantener la calidad.A pesar de los obstáculos, la visión de Bernardo es optimista y se centra en la innovación constante. Para él, el conocimiento adquirido en estos años es su mayor activo. Se proyecta como un referente de lo artesanal en Guayaquil, donde el cliente no solo va a comer una pizza, sino a conocer la versatilidad de una berenjena. (I)
De dirigir orquestas a crear pizzas artesanales: la historia del músico que reinventó su vida
El camino de Bernardo Quintana ha estado marcado desde el impacto de la pandemia hasta la compleja adaptación de sus masas al clima costero.










