Luis de la Fuente es el ejemplo de que no es lo mismo ser un jefe que un líder. Ya sea en un campo de fútbol o en una oficina. Es en lo que coinciden varios expertos al ser consultados por el tipo de liderazgo del seleccionador español. Del técnico, las fuentes consultadas destacan también su relación con los jugadores, sus buenas maneras, los valores que marcan su forma de trabajar y su sencillez. Para Franc Ponti, profesor del departamento de Estrategia, Liderazgo y Personas de EADA Business School, De la Fuente es más líder que jefe. “Puedes tener poder, pero no autoridad, que es algo que te ganas con los jugadores si los respetas, si los tratas bien, si les exiges, pero al mismo tiempo les cuidas”. Confiesa que se alegra al destacar las buenas maneras del seleccionador, frente a las veces que se pone como ejemplo el estilo duro de otros entrenadores. “Hay quien se inventa cosas como que los humanos no funcionamos si no es con órdenes, y no es verdad. Los que nos dedicamos a esto creemos que lo mejor es tener un líder que infunda respeto pero que, a la vez, trate a la gente bien. Que guíe la acción de los componentes del equipo, más que imponer“. El propio seleccionador ha asegurado que no cree “en la jefatura”, que “el orden de mando” no le gusta. “Yo intento liderar un grupo de personas de una manera democrática; aunque sea yo el que decide, escucho a todo el mundo y valoramos. Todos se sienten involucrados, con un buen ambiente”, contó en octubre de 2024 durante la inauguración del Diploma Universitario de Experto en Liderazgo y Compromiso Cívico de CEU-Cefas. Ponti añade que es fundamental en el trabajo del seleccionador conocer bien a los jugadores, saber qué les motiva y construir vías de comunicación con cada uno de ellos. En este sentido le ayuda haber coincidido con algunos de los futbolistas en las categorías inferiores de la Roja, afirma Fede Martrat, socio director de ActitudPro y especialista en liderazgo y desarrollo de equipos. Del técnico, destaca “su sencillez”, que ha logrado, en su opinión, trasladar a un grupo “en el que no hay una gran estrella por encima de otra”. “Que nosotros veamos, se llevan todos bien. Seguramente ha escogido a unos jugadores que se parecen a él”, apunta. Poco antes de partir hacia Estados Unidos, Luis de la Fuente participó en un acto organizado por la Universidad Camilo José Cela y Europa Press en el que dio una pincelada sobre su visión del fútbol, en la que se deja entrever su estilo de liderazgo. “Lo que hay que hacer es poner en valor a la gente buena y buscar la excelencia en el trabajo”, sostuvo. Del mismo modo, apuntó que “estar en un vestuario es una escuela de valores, donde se antepone el bien general al bien particular, y donde uno debe sacrificarse siempre por el compañero”. Palabras que van en la línea de las que pronunció tras recibir el año pasado el Premio CEU Ángel Herrera. “Hay que resaltar los valores, es algo que se debería hacer de una manera innata, destacar el esfuerzo, el trabajo, la superación, el sacrificio, el compañerismo, valores inherentes al deporte, aunque habitualmente salen aspectos nada ejemplarizantes”. La importancia de pedir perdónPor su parte, Jaime Ozores, socio director de Odgers en España, resalta como característica del liderazgo de Luis de la Fuente su capacidad para gestionar “un equipo diverso, y para entender las capacidades individuales de cada uno y cómo suman en el colectivo”. En esta tarea juega un papel fundamental saber transmitir un propósito y que lo asuman todos. “Lo más complicado en un equipo de trabajo, ya sea deportivo o en una empresa, es cómo alineas las realidades de personas tan diversas hacia un objetivo común”. Y ha sabido también, en opinión de Ozores, construir un relato en torno a la selección para aislar al equipo de los tiempos convulsos que se han vivido en la Real Federación Española de Fútbol. Tiempos en los que Luis de la Fuente acaparó titulares por ser uno de los que aplaudieron al expresidente Luis Rubiales durante la asamblea en la que se negó a dimitir por el beso a la jugadora Jenni Hermoso tras la final del Mundial femenino de fútbol. El seleccionador se disculpó después por el gesto. “He recibido duras críticas. Pienso que son totalmente merecidas, lo lamento, lo comprendo y pido perdón. Son unos hechos que son injustificables”, dijo. El hecho de pedir perdón lo destaca Joseba Pérez, director general de Lortu Desarrollo Empresarial, como algo que debe hacer un líder cuando se equivoca. “Si no hay reconocimiento de los problemas, al final hablamos todos de lo que ocurrió, de lo que pudo ocurrir. Y, entonces, no nos centramos”. Achaca Pérez las disculpas del técnico a que “es una persona humilde, responsable y comprometida”, valores que “ha trasladado al equipo, al que pide humildad”. Resalta también del seleccionador que huye del protagonismo. “En las entrevistas evita el yo, habla del equipo. Eso es un líder”. Y que pone “por delante del futbolista a la persona”. A este respecto, De la Fuente animó, en el acto de la Universidad Camilo José Cela y Europa Press, a quien quisiera dedicarse a ser entrenador, a que primero “intente formar personas y, después, que forme a deportistas”. La complicada gestión de los egosSobre la siempre complicada tarea de gestionar los egos, ya sean de futbolistas de élite como empleados de una compañía, Franc Ponti dice que la clave es hacerles comprender que el éxito se construye a partir de todos. Algo que, cree, Luis de la Fuente ha conseguido, a tenor de que no ha visto “notas discordantes ni malas caras cuando se han producido cambios” sobre el terreno de juego. También es un asunto complicado conseguir que los miembros de un equipo se sientan motivados y no decaiga su implicación con el grupo. Para Norbert Monfort, profesor del departamento de Dirección de Personas y Organización de Esade, “hacer que quienes no juegan y se quedan en el banquillo se sientan tan implicados como los que juegan es magia. Pero una magia que hay que trabajar, sobre todo cuando tratas con los mejores. La clave está en los valores, los comportamientos sobre los que se apoya el talento y la diversidad”. Monfort asegura que “por supuesto que habrá momentos de tensión”, y que la “maestría” está en crear “entornos de seguridad psicológica” para que los conflictos afloren. “Para que el equipo se atreva a manifestarse, a comentar lo que ellos ven. Una buena estrategia empresarial no puede tomarse tan solo desde una sala de reuniones”. Coinciden estas palabras con las del seleccionador en las que aseguraba que es un líder que escucha y valora, para que todos se sientan involucrados, tanto jugadores como el resto de cuerpo técnico, aunque al final las decisiones recaigan en él. Como la de elegir a los once jugadores que este domingo saltarán al terreno de juego en Nueva York para tratar de bordar una segunda estrella en la camiseta de la Roja.
Luis de la Fuente, el ejemplo de que no es lo mismo ser jefe que líder
Los expertos en liderazgo destacan del seleccionador español sus buenas maneras y la relación con los jugadores, así como la gestión de los egos y la motivación en un equipo diverso












