En el diario Marca, unos cuantos días después del incendio por las palabras de Mariano Rajoy sobre la selección francesa, Alberto Núñez Feijóo se refirió al fin a la polémica. “Lo enmarco dentro de unos artículos que se han entendido, desde hace años, como deportivos y humorísticos”, reflexionó este viernes sobre el comentario tachado de “racista” del expresidente del PP, pero admitió: “Como él mismo diría, hay bromas que hacen gracia y otras que no”. Ninguna gracia le había hecho al Gobierno francés ―que puso el grito en el cielo― que el expresidente afirmara que los jugadores de la selección gala de ascendencia africana, pese a que la gran mayoría han nacido en Francia, “no son franceses”. Tampoco dentro del PP, pese a que el partido buscó salir del entuerto rebajando sus palabras a un “sarcasmo”. “Esas cosas no se pueden dejar por escrito; Rajoy ha quedado muy mal”, opina un dirigente de peso del partido, que resume la sensación de puertas adentro. El comentario de Rajoy, del que el expresidente no se ha retractado, es la guinda del inesperado frente que el PP se ha abierto con el país vecino por haber bloqueado el Tratado de Amistad entre España y Francia con un recurso al Tribunal Constitucional. Los populares se han permitido una política de tierra quemada con los franceses para aumentar la presión sobre Pedro Sánchez porque sus prioridades en política exterior están en otra parte: ahora, en crear lazos con las derechas latinoamericanas, donde Vox les lleva la delantera, para que, si Feijóo llega al Gobierno, pueda ejercer de puente entre la Unión Europea y el nuevo eje conservador de gobiernos de Latinoamérica tras el giro derechista en la región. El Partido Popular Europeo celebró esta semana en Madrid un foro con referentes europeos y latinoamericanos de los conservadores organizado con esa vocación por Dolors Montserrat, secretaria general del PP europeo. Al cónclave no acudió ningún representante francés que pudiera pedir cuentas a Feijóo. Las aguas bajan revueltas entre el PP español y el Gobierno francés, sobre todo por la decisión del PP de bloquear en el Senado el tratado con Francia, firmado en enero de 2023 en Barcelona por los presidentes Pedro Sánchez y Emmanuel Macron durante la última cumbre hispano-francesa, cuya entrada en vigor ha quedado, en consecuencia, en suspenso. El PP basa sus reparos en que el Tratado prevé que un ministro español y otro francés participen por turno rotativo en la reunión del Consejo de Ministros del otro país, una fórmula similar a la que Francia tiene con Alemania, Italia o Polonia, pero de fondo opera también el contexto de guerra sin cuartel contra el Gobierno de Pedro Sánchez. El PP prefirió propinar otro zarpazo al Ejecutivo español por la vía de torpedear sus relaciones con el Gobierno francés, aunque al hacerlo haya generado tensiones con el macronismo. En ese clima de asperezas es en el que varios ministros de Macron respondieron con una protesta airada tachando de “racista” el artículo de Rajoy. “Dentro del Partido Popular Europeo, los Republicanos, nuestros homólogos franceses, están muy débiles, barridos por el macronismo, así que son irrelevantes internamente. Y tampoco tenemos ninguna relación con el partido de Macron”, cuenta un dirigente popular conocedor de las dinámicas en la familia de los populares europeos. Así que al PP español tampoco le importó especialmente ese desaire al Gobierno francés, porque no es de los suyos. Fuentes parlamentarias atribuyen la decisión sobre el rechazo al tratado con Francia a Ildefonso Castro, el diplomático que ejerce como secretario de Política Internacional del PP desde septiembre de 2024. Castro, secretario de Estado de Exteriores con Mariano Rajoy (2017-2018), director general de Asuntos Internacionales de Presidencia del Gobierno (2012-2017) y embajador en Irlanda (2018-2022), es un perfil discreto que permanece en la sombra. Desde que fue nombrado por Feijóo, al diplomático de origen gallego nunca se le ha escuchado un discurso público.Es el líder del PP la única voz de su partido en los asuntos de política exterior, como se vio este miércoles en el foro que los populares europeos reunieron en Madrid. Ante los principales líderes conservadores, Feijóo, que aprovechó el evento para calificar allí a Sánchez de “presidente autoritario”, dejó claras sus prioridades en política internacional. Reivindicó el giro derechista en América Latina, que describió como una “nueva ilustración política de centro derecha”, y pidió al líder del PPE, el alemán Manfred Weber, presente en el encuentro, que tenga claro “que la prioridad de la UE ha de ser Iberoamérica”. “Que tenga claro”, remarcó, “que los gobiernos europeos han de mirar al otro lado del Atlántico y a Iberoamérica de una forma especial, como lo hemos hecho durante décadas hacia los Estados Unidos de Norteamérica, con los que no romperemos nuestra amistad”. El PP ha puesto el foco en los nuevos Gobiernos de derechas en Latinoamérica con los que quiere establecer lazos, preocupado por la pujanza de Vox en la región. “A través de su fundación Disenso y del poder económico que tienen han entrado con mucha fuerza”, advierte un dirigente popular. El problema es que la extrema derecha avanza también en Latinoamérica y reduce el espacio de los conservadores tradicionales.Feijóo, en su discurso en el foro del Partido Popular Europeo, no hizo distinciones y lanzó guiños también al argentino Javier Milei y al candidato de extrema derecha Abelardo de la Espriella, que acaba de ganar en Colombia. “En los últimos años, en los últimos meses, numerosos países iberoamericanos han apostado por alternativas políticas que reivindican las instituciones democráticas, la estabilidad y la libertad”, defendió Feijóo ante el auditorio, y en esa categoría incluyó a “Ecuador, Argentina, Chile, Perú y Colombia”. “El terreno de Milei, de De la Espriella o de Bukele no es el nuestro", apunta un dirigente popular, que concede en cambio “hacer gestos como palanca para moderarlos”. Los populares han celebrado también el regreso del fujimorismo al poder en Perú con el triunfo de Keiko Fujimori, la hija del autócrata fallecido en 2024, que participó de forma telemática en el foro.El giro latinoamericano del PP responde también a una lógica interna. Feijóo busca consolidar un espacio internacional propio en un momento en el que la política exterior se ha convertido en un elemento más de la confrontación con el Gobierno. La estrategia pasa por proyectar al PP como referencia de un bloque conservador transatlántico que trascienda el ámbito europeo.Pero los frentes no cesan y en política exterior el PP ha arremetido también esta semana, calificándolo de “fraude”, contra la entrada en vigor provisional del tratado entre la UE y Reino Unido sobre Gibraltar, que permitió este miércoles la demolición de la Verja. Los populares han acusado al presidente Pedro Sánchez de haber desperdiciado “la posición de ventaja negociadora que tenía España con el Brexit” para reclamar la soberanía del Peñón. En cambio, el presidente andaluz, el popular Juan Manuel Moreno, ha saludado la supresión de la Verja asegurando, a través de un mensaje en X, que “es una buena noticia para el Campo de Gibraltar”. Feijóo le replicó intentando minimizar las discrepancias: “El acuerdo con Gibraltar debe ser completado para que una buena noticia no se convierta en una debilidad para España”, escribió en sus redes sociales. El líder del PP no ha hablado fuera de X del acuerdo de Gibraltar, y en cambio ha preferido poner el foco en Latinoamérica y abrir el frente con Francia, con la política exterior del PP entrando en una fase de incertidumbre.