Cercado por la corrupción y la ingobernabilidad, el Gobierno no está en disposición de desperdiciar ni uno solo de los errores no forzados que cometa el Partido Popular, ya sea el actual o el de etapas anteriores. En este escenario, el artículo de prensa en el que el expresidente Mariano Rajoy asegura que la selección francesa de fútbol juega "a un altísimo nivel" pero "sin franceses" ha propiciado una catarata de reacciones de rechazo desde el Gobierno. Como es habitual en estos casos, la pauta la marca el presidente del Gobierno y detrás irrumpen los ministros más beligerantes, lo que contribuye a situar la conversación pública en un asunto que ha dejado al PP en fuera de juego. "Hay quien todavía mide la pertenencia por el apellido, el lugar de nacimiento o el color de piel. Otros la medimos por el arraigo a un país y la voluntad de contribuir a él. Jugando al fútbol. Cuidando a nuestros mayores. O abriendo negocios", escribió el mismo domingo Pedro Sánchez en la red social X. Y tras el presidente, por este orden: el ministro de Asuntos Exteriores, la ministra portavoz, el de Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, el de Transportes, el de Política Territorial y el de Derechos Sociales. Más allá del significado en sí mismo de salir en tromba a opinar de este asunto, los mensajes comparten dos elementos: la acusación a Rajoy de "racista" y la equiparación del PP con la extrema derecha. A partir de ahí, cada ministro se lo lleva a su terreno para seguir extendiendo la responsabilidad de la frase del expresidente del Gobierno (2011-2018) a todo el Partido Popular actual y a la derecha en su conjunto. Por ejemplo, José Manuel Albares exigió a Alberto Núñez Feijóo que desautorizara a Rajoy, al que llamó elegantemente estúpido: "El racismo, la xenofobia son enfermedades graves, enfermedades del alma. Y siempre tienen dos síntomas: la estupidez y el odio". Más allá de este asunto, el titular de Exteriores dijo que no descartaba emprender acciones legales contra Rajoy por delito de odio y mantuvo una conversación con su homólogo francés. En este sentido, Elma Saiz recordó que varios ministros franceses han rechazado las declaraciones de Rajoy y apostó por vincularlo al proceso de regularización extraordinaria que se ha impulsado desde su ministerio, y que considera que es "un faro en el mundo". "La política migratoria del Gobierno de España es de ciudadanos que vienen a construir nuestro país y poniendo pie en pared ante cualquier atisbo de declaración racista y xenófoba", dijo en TVE antes de recordar que en pocas semanas llegará el aniversario de los sucesos de Torre Pacheco. Por su parte, Félix Bolaños se centró en la idea de que el PP ya no es "un partido de gobierno", sino "un partido que ejerce el gamberrismo institucional e internacional". En este sentido, y llevándoselo a su terreno, recordó que el Tratado de Amistad con Francia está bloqueado por la mayoría absoluta del PP en el Senado. "No se entiende que estén torpedeando el acuerdo con nuestro principal socio comercial, con nuestro país vecino y hermano", aseguró. TE PUEDE INTERESAR También Óscar Puente se lo llevó a su terreno, pero no al de la gestión de Transportes, sino a la utilización del insulto: "Más quisieras, zoquete", publicó en redes ante la información del diario El Mundo según la cual Rajoy no estaba dispuesto a ponerse "al nivel de ciertos ministros españoles”. Debate en la derecha El éxito de la estrategia coordinada del Gobierno se basa en un hecho indiscutible, como reconocen en privado en el PP: "Es un tema un poco complicado de defender porque no puedes darle la razón a Rajoy, porque no la tiene", aseguran ante la evidencia jurídica de que los jugadores de la selección francesa son ciudadanos de la República de pleno derecho. Ante esta evidencia, en el partido de Núñez Feijóo surgen dos vías distintas para tratar de explicar lo que a todas luces ha sido, como poco, un error de su expresidente. TE PUEDE INTERESAR La primera es la oficial, expuesta públicamente por el portavoz, Borja Sémper, que, tras el Comité de Dirección del PP, trató de minimizar la polémica describiendo el artículo escrito por Rajoy en El Debate como "sarcástico" y "sin mala intención". No solo eso: tratando de devolver la pelota al terreno de juego socialista, Sémper cargó duramente contra Sánchez porque en el mensaje de crítica a Rajoy también escribió que quiere que en el partido entre España-Francia de este martes "gane el mejor". "Nosotros queremos que gane España, aunque juegue peor", proclamó, en una mezcla de españolismo y pataleta. La segunda es una posición más de fondo que se escucha en los pasillos de la calle Génova y que trata de aprovechar la expresión "incorrecta" utilizada por Rajoy para abrir un debate de fondo: "La cuestión de la nación, de la identidad y de la inmigración ha cambiado mucho respecto a hace una década y en gran medida es por culpa de Sánchez. Aquí en España nos estamos viendo en el espejo de cómo va Francia. Evidentemente, es un debate en el que no puedes decir 'tiene razón Rajoy', porque es que no la tiene, pero es un debate en el que todos estamos como diciendo 'ojo, que lo que está pasando en Francia acabará pasando en España'". "No puedes decir 'tiene razón Rajoy', porque no la tiene, pero todos estamos como diciendo 'ojo, que lo que pasa en Francia acabará pasando en España' "El hecho es real y, desde una perspectiva seria, geopolítica, es un tema que la derecha europea en general está en posiciones de rechazo del camino que nos ha traído hasta aquí. ¿Y dónde está Europa? En el punto de cortar la inmigración, del Pacto Europeo de la Migración y el Asilo. Salvo España, todos los países están en eso. Cuando sale Borja Iglesias (delantero de la Selección) y dice que 'la multiculturalidad es una riqueza', está diciendo algo que es un lugar común de hace 10 o 15 años. Ahora escuchas esa frase y te preguntas: '¿exactamente por qué es una riqueza?'. Es un tema complejo que abre un debate interesante", concluyen. Existe una tercera posición en la derecha, que es la expresada por el ex de Vox, del PP y exeurodiputado Alejo Vidal-Quadras, nada complaciente con Mariano Rajoy: "Todos los jugadores de la selección francesa en el Mundial son ciudadanos franceses, la mayoría nacidos en Francia. Si se dice que la selección no tiene franceses, se utiliza una definición de “francés” basada en criterios étnicos y no en la ley civil. Rajoy se ha metido en un jardín peligroso". Cercado por la corrupción y la ingobernabilidad, el Gobierno no está en disposición de desperdiciar ni uno solo de los errores no forzados que cometa el Partido Popular, ya sea el actual o el de etapas anteriores. En este escenario, el artículo de prensa en el que el expresidente Mariano Rajoy asegura que la selección francesa de fútbol juega "a un altísimo nivel" pero "sin franceses" ha propiciado una catarata de reacciones de rechazo desde el Gobierno.