19 de julio, 2026 - 07h00En mayo 21, el Gabinete Sectorial de Desarrollo Productivo emitió una carta de apoyo al proyecto Polo Forestal, una inversión de $ 2.200 millones para construir un complejo maderero con una planta de pulpa papel de fibra corta de 1.000 toneladas al año en La Concordia. Una fábrica de pulpa papel es un viejo anhelo del país, consta en los proyectos de los planes de industrialización desde hace 50 años.Cuando la industria maderera se inició en Argentina y Chile a mediados del siglo XX explotó bosques de especies nativas, lo cual fue un error que causó enorme daño ecológico porque los bosques nativos demoran muchos años en recuperarse. Por eso hoy la industria recurre a una especie importada, el eucalipto. En América Latina el modelo es Brasil, que se ha convertido en líder mundial en la provisión de pulpa papel a base de un híbrido de eucalipto tropical.La madera para el proyecto Polo Forestal provendría de un bosque comercial de Eucalyptus urograndis en la costa norte, cubriendo extensiones de Esmeraldas, norte de Manabí, Santo Domingo de los Tsáchilas y el noroccidente de Pichincha. Pero cabe que el país considere a su vez ser innovador y reemplace esta por otra especie. El eucalipto muda su corteza continuamente, no hay horquillas aptas para que los pájaros pongan nidos, ni tiene zonas blandas que puedan usar los pájaros como refugio; es resistente a los insectos, alimento natural para los pichones, lo cual aleja a las aves.Cuando se plantan los eucaliptos hay que mantener el suelo libre de malezas, requiriendo el uso de glifosato. Cuando el árbol crece, la corteza y hojas que caen cubren el suelo y evitan que surja otra vegetación.Desde 1940 en Europa la industria papelera se volcó al eucalipto y hoy es la especie más plantada en Portugal y en Galicia, España. Según un estudio de la Universidad de Santiago de Compostela, para la fauna, esas plantaciones son casi un desierto.El eucalipto es un gran absorbedor de agua y tiende a secar las tierras circundantes, lo cual afecta a los predios agrícolas vecinos. Y en época de sequía hay peligro de incendios forestales. Estas características toman particular relevancia porque Ecuador es un país compacto y la plantación colindaría con el Chocó Andino, zona de enorme biodiversidad y que vive del turismo internacional. Para estar a tono con la mayor consciencia ecológica del siglo XXI, la industria papelera del Ecuador puede innovar en América Latina plantando caña guadúa, endémica de la región. No tendría impacto ambiental, y mitiga incendios. En Ecuador las empresas azucareras utilizan el bagazo de caña de azúcar para hacer cartón. La caña guadúa empieza a producir a los cinco años, y de ahí la cosecha es anual y de por vida sin necesidad de volver a sembrar. En Asia, la industria papelera se nutre de bambú. El cambio de especie requeriría adquirir maquinarias chinas y no europeas. Las consideraciones ecológicas no deben detener los proyectos de desarrollo industrial, pero la nueva industria tiene que reducir en lo posible el impacto ambiental sin afectar su rentabilidad. Y en este caso hay que considerar el cambio de especie o al menos medidas que atenúen el impacto ecológico. (O)
Walter Spurrier Baquerizo: Bosque de eucalipto | Columnistas | Opinión
(...) hay que considerar el cambio de especie o al menos medidas que atenúen el impacto ecológico.











