Actualizado Domingo,

julio

03:04La entrada en vigor de la reforma de la Ley de la Casa Imperial de Jap�n ha cerrado definitivamente la puerta a que la princesa Aiko (24 a�os), hija �nica de los emperadores Naruhito y Masako, pudiera convertirse alg�n d�a en emperatriz. A pesar de su enorme popularidad y de que m�s del 70% de los ciudadanos del pa�s del sol naciente est�n a favor de la abolici�n de la ley s�lica, como se�alan todas las encuestas. Sin embargo, desde este viernes las perspectivas de futuro para Aiko han cambiado por completo. Porque, en un giro de gui�n de alcance hist�rico, la princesa podr� seguir si�ndolo hasta el fin de sus d�as, incluso si decide casarse y formar una familia.Hasta la llegada a la direcci�n del Gobierno en febrero de la primera mujer en la historia de Jap�n, la conservadora Sanae Takaichi, las intentonas de enmendar la Ley Imperial de 1949 parec�an un eterno debate bizantino que jam�s obten�a el suficiente consenso ni avanzaba en sentido ninguno. Por m�s que, desde hace dos d�cadas, los sucesivos Ejecutivos y los distintos miembros del Parlamento se reconoc�an muy preocupados por la inquietante reducci�n de miembros de la dinast�a reinante m�s antigua del planeta, hasta el punto de temer por su extinci�n. Takaichi prometi� en su investidura el compromiso de reformar la Ley de sucesi�n al trono, y no ha cejado en su empe�o. Y, aunque se mostr� igualmente firme en el rechazo a que las mujeres puedan formar parte de la sucesi�n al trono, la medida que vio luz verde el viernes por la cual las princesas imperiales no perder�n su estatus aunque contraigan matrimonio con plebeyos, no s�lo garantiza durante las pr�ximas d�cadas un n�mero suficiente de integrantes -aunque justito por lo envejecida que est� la dinast�a-, sino que permitir� a Aiko seguir siendo una figura relevante de la Corona.La princesa Aiko, a su llegada al templo Meiji de Tokio, en abril de 2024.APEs dif�cil concluir si se puede considerar casi como un premio de consolaci�n ante la cerraz�n de la clase pol�tica a abolir la machista ley s�lica, de vigencia tan incongruente con los tiempos modernos. En todo caso, hasta hace bien poco el destino de la princesa Aiko la condenaba o a permanecer soltera o a pasar de un d�a para otro de vivir con el encorsetamiento de las r�gidas reglas protocolarias de la Corte japonesa a convertirse en una ciudadana an�nima bien alejada de la vida palaciega.Excluidas de la familia imperialEs lo que le ha pasado a tantas mujeres nacidas princesas a lo largo de las d�cadas. Aiko pod�a mirarse en el espejo de su t�a Nori -hija de los anteriores emperadores, Akihito y Michiko, y hermana del actual soberano-, quien en 2005, con 36 a�os de edad, dej� para siempre de ser princesa al casarse con Yoshiki Kuroda, un urbanista del Ayuntamiento de Tokio. �ste ten�a or�genes aristocr�ticos y descend�a de un antiguo linaje cercano a la dinast�a imperial, pero no dejaba de ser un plebeyo. Y, por ello, de un segundo para otro la �nica hija de los monarcas se convirti� en una ciudadana com�n, que adopt� el nombre de Sayako Kuroda, y de la que la prensa japonesa no volver�a a hablar m�s. Tan estricto es el protocolo de la Corte imperial que Sayako ni siquiera pudo formar parte de la comitiva en los fastos de ascensi�n al trono de su hermano Naruhito, en 2019, con la asistencia de representantes de familias reales de todo el mundo, entre ellos los reyes Felipe VI y Letizia. Sayako ya no era integrante de la dinast�a y ten�a vedado participar en los ritos centenarios de entronizaci�n del nuevo soberano.En sus �ltimos meses como princesa, necesit� someterse a un intenso proceso de aprendizaje de cuestiones y tareas b�sicas de la vida ordinaria para cualquier mortal sin sangre azul, como aprender a ir de compras a un supermercado, cocinar, usar electrodom�sticos e incluso sacarse el carn� de conducir. Todo cosas que, claro, Nori jam�s hab�a necesitado hacer hasta quedar excluida de la familia imperial.Algo similar vivi� tiempo despu�s, en 2021, la hoy tambi�n ex princesa Mako. Una de las dos hijas f�minas del Heredero Akishino -hermano de Naruhito-, hermana de Hisahito -la esperanza de la dinast�a llamado a convertirse en el futuro emperador y a engendrar hijos como si no hubiera un ma�ana-, perdi� su condici�n real al casarse con el abogado Kei Komuro. La pareja se instal� en Nueva York, y all� residen como dos ciudadanos completamente an�nimos, sin que nadie identifique en la actualidad a Mako como alguien que se cri� entre los muros de los bellos palacios de Tokio.Mako incluso se vio obligada a rechazar la dote de alrededor de un mill�n de euros que otorga el Gobierno japon�s a las princesas que dejan de serlo para que puedan emprender su nueva vida. Una decisi�n que la hija de Akishino y Kiko tom� tras el esc�ndalo que despert� la noticia de que la madre del novio de Mako deb�a cuatro millones de yenes (unos 30.600 euros) a su ex pareja, con quien manten�a una disputa financiera. Ante las encorsetad�simas normas que rigen la Corte de los Yamato, se consider� que aquella deuda salpicaba la imagen de la venerada familia imperial y de hecho la pareja tuvo que retrasar su enlace hasta que pudo solventarse. El episodio someti� a la princesa a un nivel de estr�s y de angustia enormes -fue diagnosticada de un trastorno de estr�s postraum�tico-, e incluso se especul� con la ruptura del noviazgo. El matrimonio finalmente se formaliz�, pero la mancha de la verg�enza se apoder� hasta tal punto de ellos que, como decimos, renunciaron a la dote estatal.La princesa, junto a sus padres, Naruhito y Masako, en Nagasaki, el pasado oto�o.APAiko ser� la principal beneficiaria de la entrada en vigor de la reforma de la Ley de la Casa Imperial, pero no la �nica. La dinast�a tiene en estos momentos, adem�s de ella, a otras cuatro princesas solteras: su prima la princesa Kako (31), segunda hija del pr�ncipe Akishino; la princesa Akiko (44), hija mayor del difunto pr�ncipe Tomohito de la familia Mikasa; la princesa Yoko (42), hermana de la anterior; y la princesa Tsuguko (40), hija mayor del difunto Norihito de Takamado. Las tres �ltimas, primas en segundo grado del emperador, probablemente han decidido no casarse y van a continuar asumiendo una importante carga de actividades institucionales. En concreto, Akiko tiene gran experiencia diplom�tica y representa a la Corona en muchos viajes en el extranjero.Eso s�, por m�s que Aiko y cualquier otra de su condici�n puedan desde ahora seguir siendo princesas toda su vida, no ser� f�cil su situaci�n si deciden casarse. Porque buena parte de los tortuosos debates en la Dieta japonesa se han centrado en qu� pasar� con sus familiares directos. Y la reforma legal confirma que ni sus maridos ni sus descendientes tendr�n estatus real. Seguir�n siendo meros plebeyos, sin v�nculo alguno con la Corona. Algo que incluso los parlamentarios admiten que comportar� una gran complejidad, ya que ser� un problema c�mo hacer compatible que esos ciudadanos comunes, libres de participar en actividades pol�ticas y de trabajar en el sector privado, no interfieran en la neutralidad y dignidad del Trono. En palabras del periodista japon�s Yohei Mori, especialista en la dinast�a, "los dirigentes tienen miedo a que en la Monarqu�a japonesa pueda haber casos como el de I�aki Urdangarin".Tampoco se ha producido cambio alguno en lo que tiene que ver con la sucesi�n agnaticia (o patrilineal) estricta, que rige en la dinast�a Yamato desde hace 2.600 a�os ininterrumpidamente. Las princesas seguir�n sin poder acceder al trono y sin transmitir derechos sucesorios. Es decir, Aiko ni podr� convertirse en emperatriz ni podr� ser la madre de emperador ninguno, ya que sus hijos, si los tiene, no tendr�n condici�n imperial.