"La economía española no va como una moto, va como un cohete", decía Pedro Sánchez en 2024. El Gobierno lleva años presumiendo de la buena marcha de la economía española; las afiliaciones a la Seguridad Social alcanzaron un nuevo récord en junio, hasta las 22.466.339 (3.446.178 pertenecientes a extranjeros) y el Producto Interior Bruto crecerá este 2026 a más velocidad en España (2,3%) que en la Unión Europea (1,1%), según las previsiones de Esade. Un crecimiento económico que no está arrastrando un crecimiento de la natalidad. Al contrario, España registra la peor tasa de natalidad de su historia. Los 318.005 nacimientos de 2024 son la cifra más baja de toda la serie del Instituto Nacional de Estadística (INE). En 2008, con José Luis Rodríguez Zapatero al frente del Ejecutivo, se alcanzó el pico de nacimientos con 519.778 en un solo año. Nacen 200.000 niños menos en la actualidad que hace 18 años, lo que supone una caída del 39% de la natalidad. Cuando Zapatero abandonó la Moncloa en 2011, se registraron 471.000 nacimientos. La crisis económica tuvo un efecto devastador en la natalidad española, de tal modo que cuando Mariano Rajoy concluyó su mandato presidencial en 2018, el número de nacimientos cayó hasta los 370.000. Con la llegada de Sánchez, pese al crecimiento económico y a las ayudas emitidas por la UE a través del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia, que pone a disposición de España 140.000 millones de euros en fondos no reembolsables y préstamos, la sangría en el número de nacimientos ha seguido su curso. Cumpliendo la tendencia desde el pico de Zapatero, en lo que llevamos de mandato de Sánchez nacen 51.995 niños menos, una caída del 14%. Al mismo tiempo, España registra un crecimiento poblacional sin parangón, fundamentado en la llegada de inmigrantes. De sus 49,68 millones de habitantes, 39,01 millones son nacidos en España; el resto son nacidos en el extranjero, aunque más de un tercio tienen ya la nacionalidad española. La población creció el año pasado en la UE en 705.756 personas, y de ellas 461.800 residen en España. Es decir, que este país aportó dos de cada tres nuevos residentes en Europa, principalmente por el fenómeno de la inmigración. De hecho, España encadena años en los que mueren muchas más personas de las que nacen: en 2024 el déficit vegetativo rondó los 117.000 habitantes (318.005 nacimientos frente a unas 435.000 defunciones). Tasa de fecundidad más baja de la historia Al mismo tiempo que se produce este crecimiento poblacional, España registra su tasa de fecundidad más baja de la historia. El suelo se había alcanzado en 1998, cuando España registró una tasa de 1,13. Se recuperó paulatinamente, llegando al 1,44 en 2008. Con la crisis económica cayó hasta el 1,26 y con Sánchez se perforó en 2023, bajando al 1,12, y en 2024 se hundió al 1,10. Según los datos de Eurostat, España es el segundo país con la tasa de fecundidad más baja de los 27 (solo por detrás de Malta con 1,01). En términos generales, el Ejecutivo de José María Aznar es la única etapa en la que la tasa de fecundidad subió (0,16). El país dejó atrás el mínimo registrado en 1998 y encadenó creación de empleo, crecimiento y 90.000 nacimientos anuales más. Zapatero hereda esta ola, pero la crisis se lo lleva por delante. El cheque bebé de 2.500 euros no funcionó y fue suprimido por el mismo Gobierno socialista en 2010. A Rajoy le toca lidiar con la resaca demográfica de la peor crisis económica en décadas, pero con Sánchez España crece el doble que la eurozona, registrando la fecundidad y natalidad más baja desde que hay registros. Otra cifra relacionada con la natalidad que deja a España a la cola es la edad media para tener el primer hijo: 31,2 años. Se trata, junto a Italia, de la edad más alta de la UE, cuya media se sitúa en 29,9 años. Por otra parte, el 33,3% de los nacimientos de 2024 en España fueron de madre nacida en el extranjero (fuente: INE), uno de los porcentajes más altos de la UE. Sin la maternidad inmigrante, los récords negativos de natalidad y fecundidad serían muy superiores. TE PUEDE INTERESAR La caída de la natalidad, aunque más acusada en España, es generalizada en Europa. La UE registró en 2024 su mínimo histórico de fecundidad: 1,34 hijos por mujer (frente a 1,38 en 2023 y 2,62 en 1964). Nacieron 3,55 millones de niños, un 3,3% menos que en 2023. Todos los Estados miembros están por debajo del nivel de reemplazo (2,1) y diez de ellos por debajo del umbral de "fecundidad ultrabaja" (1,3), entre los que se encuentra nuestro país. En el último año (de 2023 a 2024), la tasa cayó en 24 países, se mantuvo estable en dos (Luxemburgo y Países Bajos) y solo subió en uno, Eslovenia. En estos momentos, el crecimiento demográfico europeo depende ya íntegramente de la inmigración: en 2024 el saldo natural fue de -1,3 millones y el migratorio de +2,3 millones. "La economía española no va como una moto, va como un cohete", decía Pedro Sánchez en 2024. El Gobierno lleva años presumiendo de la buena marcha de la economía española; las afiliaciones a la Seguridad Social alcanzaron un nuevo récord en junio, hasta las 22.466.339 (3.446.178 pertenecientes a extranjeros) y el Producto Interior Bruto crecerá este 2026 a más velocidad en España (2,3%) que en la Unión Europea (1,1%), según las previsiones de Esade. Un crecimiento económico que no está arrastrando un crecimiento de la natalidad. Al contrario, España registra la peor tasa de natalidad de su historia.
La economía crece y las cunas se vacían: España registra la natalidad más baja de la historia
En 2024, se registraron 318.005 nacimientos, la cifra más baja desde que hay registro histórico y un 40% menos que en 2008. Aun así, la población crece y supera los 49 millones por la inmigración









