Cuentas pendientes

Envejecimiento

A mediados de siglo, cuatro de cada diez residentes habr�n nacido fuera y casi uno de cada tres superar� los 65 a�os. El coste de aplazar las reformas lo pagar� la generaci�n que a�n no se sienta a la mesaDos ancianos en la madrile�a plaza de Olavide.Actualizado Martes,

julio

23:10Audio generado con IAEspa�a superar� los 50 millones de habitantes el a�o que viene y lo har� por la �nica v�a disponible, la poblaci�n extranjera, porque en 46 de las 52 provincias ya mueren m�s personas de las que nacen y el saldo vegetativo resta 118.000 habitantes al a�o. A mediados de siglo, cuatro de cada diez residentes habr�n nacido fuera y casi uno de cada tres superar� los 65 a�os. Ese pa�s se parece poco al que ten�an en la cabeza quienes dise�aron la arquitectura del Estado del bienestar.Nada de esto ocurre por falta de actividad legislativa. Cada a�o se aprueban unas 12.000 normas entre Estado, comunidades y ayuntamientos, y los boletines oficiales imprimen 1,3 millones de p�ginas. Lo que casi nunca se revisa son los cimientos.La cobertura sanitaria, la escolarizaci�n obligatoria y el sistema de pensiones se dise�aron en los a�os 80 y 90, y desde entonces ajustamos par�metros mientras el reparto del gasto avanza por su cuenta. Pensiones y sanidad han pasado del 15,7% del PIB en 1995 al 21,8% en 2024, la educaci�n sigue anclada en el 4% y lo que dedicamos a vivienda y a transporte se ha reducido a la mitad. Un tercio del gasto p�blico va ya a pensiones, m�s que a sanidad y educaci�n juntas.Un pa�s que envejece as� tendr�a que responder antes a cuatro preguntas. Qu� queremos ser dentro de 20 a�os. Qu� pol�ticas son prioritarias ahora que cada euro que engorda una partida adelgaza otra. Qu� nivel de gobierno debe atender esas demandas. Y, sobre todo, cu�nto esfuerzo fiscal exigimos y c�mo repartimos esa carga dentro de cada generaci�n y entre generaciones.El bloqueo institucional garantiza que ninguna llegue a plantearse. Llevamos tres a�os sin presupuestos, con un modelo de financiaci�n auton�mica caducado desde 2014 que se pretende reformar contra el criterio de 14 comunidades y con una Agencia Tributaria cuya c�pula prefiere marcharse antes que administrar su fragmentaci�n.Gobernamos a golpe de parche. El ejemplo lo tenemos con nuestro sistema fiscal, que precisa de una reforma que hemos sustituido por la progresividad en fr�o. Hemos asistido a la mayor subida de impuestos de la democracia sin ni siquiera plantear un debate parlamentario.Aplazar las reformas tiene un coste, y ese coste lo acabar� pagando la generaci�n que a�n no se sienta a la mesa.