Una revisión de 32 ensayos controlados con más de 3.000 adultos con diagnóstico clínico halló mejoras duraderas con actividad aeróbica (Imagen Ilustrativa Infobae)Investigaciones recientes señalan que el entrenamiento con pesas, tradicionalmente vinculado al desarrollo muscular, puede aliviar síntomas depresivos y ansiosos. La práctica regular de ejercicios de fuerza se consolida como una alternativa respaldada por la ciencia para mejorar la salud mental.Una revisión científica publicada en la revista International Journal Mental Health Nursing analizó los resultados de 32 estudios controlados con más de 3.000 adultos diagnosticados con depresión o ansiedad. El hallazgo central fue contundente: tanto el ejercicio aeróbico como el de resistencia, o una combinación de ambos, generan mejoras significativas y sostenidas en los síntomas de depresión y ansiedad. PUBLICIDADEl metaanálisis incluyó intervenciones con diferentes intensidades y duraciones, y evidenció que los beneficios se mantuvieron independientemente del tipo de ejercicio elegido o la edad de los participantes.El ensayo científico abarcó programas de ejercicio de distinta intensidad y duración, pero la regularidad, más que la exigencia física, fue la variable clave para el éxito. Dos o tres sesiones semanales, con una progresión gradual, bastaron para que los participantes experimentaran beneficios medibles. PUBLICIDADSegún los autores, “estos efectos positivos no dependen del tipo de ejercicio, sino de la constancia y la adecuación al paciente”.En 32 estudios controlados revisados, los participantes con depresión o ansiedad mejoraron con rutinas regulares de distinta intensidad y duración (Imagen Ilustrativa Infobae)Los resultados validan la integración del entrenamiento de fuerza en los protocolos de tratamiento de la depresión, situándolo al mismo nivel que las intervenciones tradicionales como la psicoterapia y la medicación. La revisión remarcó que la adherencia fue alta, lo que indica que esta modalidad resulta viable y sostenible para la mayoría de las personas.PUBLICIDADEl ejercicio de fuerza no solo distrae o entretiene. La ciencia demostró que provoca transformaciones reales en el organismo. Durante el entrenamiento, aumenta la disponibilidad de neurotransmisores como serotonina, dopamina y noradrenalina, fundamentales en la regulación del ánimo. Al mismo tiempo, se incrementa la producción de BDNF (factor neurotrófico derivado del cerebro), una proteína que fomenta la plasticidad cerebral y la creación de nuevas conexiones neuronales.PUBLICIDADUn aspecto innovador que destaca la revisión es el papel de las mioquinas, moléculas liberadas por el músculo durante la contracción. Estas actúan como señales químicas que viajan hasta el cerebro y otros órganos, sugiriendo que el músculo funciona también como una glándula móvil con impacto en la salud mental.El entrenamiento de fuerza muestra beneficios sostenidos en adultos con depresión (Imagen Ilustrativa Infobae)Otro hallazgo relevante es la reducción de los marcadores inflamatorios en sangre, actualmente reconocidos como parte de la biología de la depresión. El ejercicio de fuerza, practicado de forma regular, ayuda a disminuir estos indicadores, lo que podría explicar parte de su eficacia terapéutica.PUBLICIDADDiversos estudios señalan que el entrenamiento con pesas facilita la fijación de objetivos concretos y asequibles, como completar una rutina o incrementar el peso utilizado. Este enfoque permite que las personas perciban avances medibles en su vida diaria, lo que contribuye a sostener la adherencia y la motivación durante el tratamiento.Los expertos indican que no se requiere experiencia previa ni largas horas de práctica para obtener beneficios. Los programas analizados emplearon rutinas sencillas, diseñadas para adaptarse a las posibilidades de cada individuo. La constancia y la progresión gradual surgen como elementos determinantes para lograr mejoras en la salud mental.PUBLICIDADMantener el entrenamiento de forma regular se relacionó con mejores resultados en depresión y ansiedad, incluso con progresión gradual (Imagen Ilustrativa Infobae)El ejercicio de fuerza se incorpora como una estrategia complementaria a la medicación y la psicoterapia cuando estos tratamientos resultan necesarios. La literatura científica respalda su integración en los enfoques multidisciplinarios destinados a tratar la depresión y la ansiedad.Mientras se desarrollan nuevas tecnologías y terapias farmacológicas, los hallazgos actuales subrayan que una parte significativa de la respuesta a los trastornos mentales puede encontrarse en prácticas accesibles y cotidianas como el entrenamiento con pesas.PUBLICIDAD