El año nuevo arranca con el estreno de Tiempos modernos, la última cinta de Chaplin que refleja la mentalidad, la vida cotidiana y la precariedad de la sociedad industrial norteamericana. La magia del cine permite olvidar, dejar atrás la crisis y proyectar una nueva verdad al mundo. Minutos antes de comenzar la película, que gira por todo el país, los espectadores asisten al noticiero, un resumen de la actualidad del mundo en imágenes. El pase del 15 de julio de 1936 está dedicado a los sanfermines de Pamplona, ciudad en la que se termina de fraguar el golpe cívico-militar, en palabras del general Mola, su director, que desemboca en una larga guerra civil. Apenas 10 días más tarde, el público de las salas de cine estadounidenses asiste al cierre de la frontera francesa y puede ver cómo su propio embajador anuncia el envío de buques para socorrer a sus compatriotas. La cámara vuelve a las calles de la capital navarra, la fiesta es ahora un desfile militar y de organizaciones femeninas, fundidas en perfecta armonía con la música de fondo. El ojo americano, como el resto del mundo, se posa sobre España, un país en armas, convertido en el reñidero de Europa.01:42Marruecos, en el foco de la guerra. Las noticias sobre un plan alemán para apoderarse de la colonia española alarman a EuropaVídeo: Cortesía del UCLA Film & Television Archive y The Packard Humanities Institute. Visite newsreels.net para más información.Estas imágenes inéditas forman parte de uno de los archivos más grandes de cine histórico de todo el mundo. Un ingente material (nueve millones de metros de película de 35 milímetros) rodado en diferentes puntos del planeta para editar los conocidos como noticieros de Hearst, producidos por la corporación del magnate de la prensa William Randolph Hearst y proyectados en los cines norteamericanos entre 1914 y 1967. Dentro de esta enorme colección hay 288 cintas grabadas en la guerra civil española. Son cerca de 30.000 metros de película desconocidos en su mayoría. Todo este material, donado a la Universidad de California en 1981, está digitalizado y puede consultarse en la página web www.newsreels.net, forma parte de un gran proyecto en construcción. La investigadora Silvia Ribelles de la Vega, que lleva años trabajando en él, reconoce que la descripción original de las películas es incompleta y, en muchos casos, errónea. Un problema que, por otra parte, comparten la mayoría de los grandes fondos aparecidos en los últimos años sobre la Guerra Civil. La Biblioteca Nacional, la Agencia Keystone, que ha cedido parte a la Universidad de Alicante, los de Gerardo Contreras en Madrid o Jalón Ángel en Zaragoza, Gerda Taro en Barcelona, o los de Katy Horna y Margaret Michaelis en Ámsterdam, por señalar solo algunos de los más recientes. Todos ellos han acometido un gran trabajo de conservación y digitalización de imágenes que apenas tienen fechas, referencias de los personajes o de los lugares y circunstancias en las que fueron tomadas. A pesar de estas limitaciones, abren un portal para volver allí, al momento en el que España captó la atención mundial, al tiempo que conecta con otro fenómeno originado por entonces: cómo las decisiones políticas se proyectan a la opinión pública a través de las imágenes.La toma de postura americana es rápida. La neutralidad y la ayuda humanitaria son los dos principios básicos que comienzan a repetir sus noticieros al menos desde el 3 de agosto de 1936, momento en que el relato de la no intervención aparece fijado en imágenes. Estructuran tres grupos diferenciados: los dos bandos en lucha, el sufrimiento de la población civil y la ayuda humanitaria a los refugiados. Ese mismo día, por ejemplo, se muestran de nuevo las tomas de las ciudades del norte controladas por los sublevados, pero se introduce un notable choque visual con las del Levante y el sur. El público americano ve, por primera vez, un tren lleno de milicianos con el puño en alto. La tensión se resuelve en los minutos finales, gracias a un campamento de niños que ríen y juegan con los grandes gorros de los policías británicos de Gibraltar. Al igual que los noticiarios ingleses o los franceses, los americanos buscan ser imparciales, no transmiten la idea de internacionalización del conflicto sino de sus consecuencias a través de cortos espectaculares y emotivos, con un ritmo trepidante; una semana después, bajo el torbellino habitual de las películas mudas, se suceden los combates en la sierra de Madrid y el asedio al Alcázar de Toledo, “el West Point español”. Sus cámaras llegan antes de que intervenga la censura militar y las respectivas propagandas. Un ejército en alpargatas, con armamento obsoleto, anterior a la I Guerra Mundial, formado con hombres y mujeres por igual, irrumpe en la gran ciudad. Mientras la voz en off habla de revolución y de una guerra sin misericordia, una interminable hilera de muertos yace en una carretera que va a ninguna parte. Es ahí donde debemos mirar. Una tragedia, un horror, que no terminamos nunca de interiorizar. Los noticieros nos devuelven al corazón de nuestra barbarie, al tiempo que nos permiten explicar, desactivar la maquinaria visual de engaños y mentiras que todavía envuelve la Guerra Civil.00:59La ciudad santa de España, en ruinas. Primeras películas de la mayor destrucción de la guerraVídeo: Cortesía del UCLA Film & Television Archive y The Packard Humanities Institute. Visite newsreels.net para más información.Una particularidad importante de estos noticieros está en que conservan los descartes y el metraje que no fue proyectado en los cines. Un material muy difícil de localizar pero que ofrece una enorme riqueza histórica y antropológica de nuestra Guerra Civil. Son verdaderas obras maestras del séptimo arte. Entre el humo y la rapidez del avance hacia Madrid, se puede ver la llegada a Getafe de los sublevados, el momento en que divisan su objetivo, la capital. Escenas bélicas, combates cuerpo a cuerpo, en los que la presencia de mujeres es absoluta. Se dirigen a un público habituado a ello, que tiene un espacio semanal dedicado a “temas femeninos”. La guerra se inserta en su tiempo de ocio y distracción, el cine, con escenas cotidianas, de Guadarrama a la Casa de Campo y de Málaga al frente de Aragón, de ese improvisado ejército popular al que llaman “milicia”, en una de las pocas resonancias de su propia contienda civil. Hay otras imágenes mucho menos conocidas e insólitas, como la entrevista a Manuel Hedilla, líder falangista que tiene un salvoconducto para moverse con total libertad y habla de su proyecto político antes de caer en desgracia tras negarse al decreto de unificación franquista. Este material, que se descarta por su dureza en unos casos o por salirse del discurso oficial americano de neutralidad en otros, señala también un estereotipo falso: ni las agencias ni los corresponsales de guerra extranjeros apoyaron masivamente a la República.Principio del tramo de Telefónica, saliendo de Estafeta, en los Sanfermines de 1936, díez días antes del estallido de la guerra. Pamplona, c. 10 de julio de 1936.UCLA Film & Television Archive y The Packard Humanities InstituteEn el frente de Somosierra en Madrid, un grupo de milicianos, entre los que se ve a una miliciana, saludan a la cámara con el puño en alto. Somosierra, finales de julio de 1936.UCLA Film & Television Archive y The Packard Humanities InstituteMilicianos ante el Cuartel General del POUM, junto al Teatro Principal, en la Rambla. Barcelona, 13 de agosto de 1936.UCLA Film & Television Archive y The Packard Humanities InstituteEn Barcelona, un miliciano se despide de una miliciana a la entrada de la Estación Norte camino del frente de Zaragoza. C. 13 de agosto de 1936.UCLA Film & Television Archive y The Packard Humanities InstituteAeródromo de Sariñena (Huesca). Un piloto y un borbardero se montan en un Breguet-19 que se prepara para salir hacia una misión. 12 de agosto de 1936.UCLA Film & Television Archive y The Packard Humanities InstituteMuseo de Arte de Cataluña, dentro del Palacio de Montjuic, donde se apilaron obras de arte de diferentes colecciones: conde de Villanova, la familia Creixells, el marqués de Santmenat, o la empresaria Tecla Sala, que aparecen en este fotograma. Barcelona, 13 de agosto de 1936.UCLA Film & Television Archive y The Packard Humanities Institute12 mayo 1937. ‘Caída de Durango y Gernika, España’. Durango, bombero entre las ruinas vistas interior y exterior de fábricas, soldados entre las ruinas, soldados recibiendo su paga. Correo siendo distribuido, varias escenas en la ciudad de Gernica, árbol simbólico es tomado. Vista general del pueblo, mujeres y ninños intentan salvar algunas cosas de entre las ruinas.UCLA Film & Television Archive y The Packard Humanities InstituteAspecto de una calle de Gernika tras el bombardeo del 26 de abril de 1937 por la aviación alemana. 28 o 29 de abril, 1937.UCLA Film & Television Archive y The Packard Humanities InstituteAspecto de una calle de Gernika tras el bombardeo del 26 de abril de 1937 por la aviación alemana. 28 o 29 de abril, 1937.UCLA Film & Television Archive y The Packard Humanities InstituteClaude G. Bowers, embajador estadounidense en España, dirigiéndose al público norteamricano desde San Juan de Luz, Francia. C. 26 de julio de 1936.UCLA Film & Television Archive y The Packard Humanities InstituteFotograma de un mapa animado de Europa y del norte de África Las flechas salen de las principales capitales del occidente de Europa: Berlín, Londres, París, Roma y Madrid, y confluyen en el protectorado español de Marruecos para ilustrar el noticiero estrenado el 11 de enero de 1937.UCLA Film & Television Archive y The Packard Humanities InstituteUn grupo familiar rescata los pocos enseres que ha podido recuperar tras el bombardeo de Gernika. 28 o 29 de abril de 1937.UCLA Film & Television Archive y The Packard Humanities InstituteUn soldado conduce unas mulas por una calle de Gernika poco después de la entrada de las tropas nacionales en la población. 28 o 29 de abril, 1937.UCLA Film & Television Archive y The Packard Humanities InstitutePrimer viaje de evacuación de población no combatiente desde el Pais Vasco a Francia. Un remolcador transporta por tandas a tierra firme a los refugiados que habían viajado en el Habana. La Pallice, 7 de mayo de 1937. UCLA Film & Television Archive y The Packard Humanities InstituteEl general Francisco Franco rodeado de su Estado Mayor en Fraga (Huesca) el 31 de marzo de 1938.UCLA Film & Television Archive y The Packard Humanities InstituteEn el paso fronterizo de Coll d' Ares, una familia avanza sobre la nieve arrastrando sus enseres para alcanzar Prats de Mollo, en Francia. 2 de febrero de 1939.UCLA Film & Television Archive y The Packard Humanities InstitutePaso fronterizo de Le Perthus, Francia. Varias manos reparten pan entre los refugiados que acaban de llegar empujados por el avance de las tropas franquistas. 2 de febrero de 1939.UCLA Film & Television Archive y The Packard Humanities InstitutePaso fronterizo de Le Perthus, Francia. Los refugiados que acaban de llegar empujados por el avance de las tropas franquistas reciben trozos de pan de los gendarmes franceses. 2 de febrero de 1939.UCLA Film & Television Archive y The Packard Humanities Institute12 mayo 1939. ‘Madrid se rinde sin un solo disparo’, Madrid, España. La capital republicana después de resistir durante casi dos años y medio a un asedio y guerra encarnizada, rodeada de las fuerzas del General Franco. La ciudad está ahora en manos de los nacionalistas sin haberse producido un disparo. Distribución de comida.UCLA Film & Television Archive y The Packard Humanities InstitutePlaza de Canalejas en Madrid, primeros días de abril de 1939, tras el fin de la guerra. Largas colas ante los bancos para cambiar moneda republicana en moneda nacional.UCLA Film & Television Archive y The Packard Humanities InstituteA comienzos de septiembre, de hecho, cuando el avance hacia Madrid alcanza un ritmo imparable, el jefe del Departamento de Estado, Cordell Hull, declara que “el color de la paz es el color de la civilización” en una clara referencia al final de un conflicto que toda la comunidad internacional da por hecho. No es esta su única aparición en los noticieros. Sus mensajes se basan en los informes del embajador Claude Bowers y en el seguimiento que las principales cabeceras de prensa hacen de la guerra civil española. The New York Times, The Washington Post, Los Angeles Times, Chicago Tribune y The Nation muestran las grandes presiones del lobby católico por imponer la Ley de Neutralidad y la implantación del embargo de armas y de petróleo, claramente favorablemente a Franco, al que abastecen en mucha mayor proporción. Sin embargo, una parte importante de su opinión pública, como reconoce el propio secretario de Estado, se muestra favorable a la causa republicana, de ahí que, aunque sin salirse de la no intervención diseñada por los británicos, su actitud hacia la guerra civil española evolucione. Una ambigüedad calculada que se transmite visualmente a través del cine y los noticieros. El desplazamiento de la guerra al norte, a la zona industrial por excelencia, es uno de esos momentos de cambio. Se suceden los reportajes con mapas y materiales gráficos elaborados por la Embajada y el Departamento de Estado, alertando del riesgo de los planes alemanes por incorporar Marruecos y España a sus colonias. Mientras en Italia se celebra la incorporación de Etiopía y la voz en off habla del medio millón de muertos en la guerra de España, la pantalla fija la atención en un punto fijo: Gibraltar.Poco después se exhiben las primeras grabaciones del bombardeo de Gernika, “la ciudad sagrada de los vascos” que amanece entre unas ruinas humeantes y casas en llamas; sensación de terror y angustia que se incrementa con la botadura del Deutschland, el buque de guerra alemán que se dirige a las aguas del Estrecho y que contrasta con las escenas de Bilbao o de Santander, donde cientos de niños hambrientos se amontonan en los puertos hasta que aparecen sus barcos con ayuda humanitaria. Esta imagen de los refugiados es la última que verán los espectadores americanos en un tiempo. El conflicto español se alarga, pierde interés por la guerra chino-japonesa y la batalla por Shanghái termina desplazando el foco al Pacífico. En verano de 1937 se estrena Tierra de España a petición del propio presidente Roosevelt, que invita a los delegados de la Sociedad de Naciones a la proyección en la Casa Blanca. El proyecto se confía al realizador holandés Joris Ivens, que cuenta con el guion de los escritores Ernest Hemingway y John Dos Passos y con la voz enorme de Orson Wells para la narración. Es uno de los testimonios más estremecedores de lo que se estaba jugando el mundo entero, y en concreto América, en la guerra de España. Al terminar del pase, Roosevelt manifiesta públicamente su simpatía por la causa republicana, pero reconoce que no puede tomar otra posición con relación al conflicto que no sea la no intervención. La película queda fuera de los canales de distribución de una industria del cine que no quiere apoyar ningún filme que genere polémica o se salga del “pacifismo estadounidense” declarado por el presidente.02:46¡La caída de Barcelona!Vídeo: Cortesía del UCLA Film & Television Archive y The Packard Humanities Institute. Visite newsreels.net para más información.A pesar de la posición de la mayor parte de los estudios, no faltaron guionistas, escritores, actores y realizadores que plasmaron su visión del conflicto. Muchas películas se inspiraron o describieron plenamente una guerra que se convirtió en el primer conflicto bélico mediático del mundo. Este es el eje fundamental de Hollywood contra Franco, documental de Oriol Porta premiado en el Festival de Cine de Nueva York, que no se limita a recopilar estas cintas, sino que explica cómo muchas de ellas fueron orilladas e ignoradas, y, algo todavía más sorprendente: cómo algunas de las escenas míticas del cine, entre aquellas cintas que lograron tener éxito, fueron desactivadas o sirvieron para dar una versión completamente contraria a la original. La más conocida es, sin duda, Casablanca, en la que el pasado de Rick como miembro de las Brigadas Internacionales contribuye a construir el personaje de Bogart. Estrenada en un contexto marcado por la entrada de Estados Unidos en la II Guerra Mundial, reafirma la idea de libertad, de civilización y de conflicto irreconciliable, que llevan años mostrando los noticieros de la Guerra Civil. El Café Americano de Rick es el mismo lugar que acoge a los que huyen del terror, a los refugiados que parten de Europa hacia América, burlando a los alemanes y a sus colaboradores franceses de Vichy. En España, la película se estrenó a finales de 1946, sin la escena de La marsellesa y situando a Bogart en Etiopía y Austria para evitar cualquiera de estas menciones. Pero los problemas no vinieron solo de la censura franquista como demuestra, entre otros, el caso del escritor y guionista Alvah Bessie. Tras combatir con la Brigada Lincoln regresa a Hollywood, donde continúa con su trabajo hasta que comienza la caza de brujas y es arrestado por orden del Comité de Actividades Antiamericanas del senador McCarthy. Años más tarde, la fundación que gestiona los derechos de Charles Chaplin prohibiría usar un plano del actor junto a un cartel que decía: “Los nazis bombardean Gernika” por considerar que se estaba utilizando políticamente su figura. La Guerra Civil forma parte de un pasado incómodo y sus imágenes siguen estando en el centro de la disputa global.A pesar de que el discurso de la neutralidad estaba muy asentado en los noticieros del cine americano, pronto dirigieron las crecientes amenazas exteriores hacia su propia seguridad nacional. Tras comprobar el devastador poder aéreo del Eje, el espectador ve cómo Edgar J. Hoover presenta su proyecto estrella, el FBI. Poco después, en junio de 1938, conoce la existencia de la agencia de contraespionaje americana, tras sendos reportajes sobre el poder naval japonés y el rearme militar ruso. Las noticias de la guerra en España, para entonces, llegan con notable retraso. Las tropas franquistas alcanzan Castellón y entran en Barcelona prácticamente a la vez. La guerra está perdida para los republicanos. La batalla del Ebro, la más larga y decisiva, desaparece al igual que la intervención de Negrín ante la Sociedad de Naciones. “Europa aguarda la rendición checa”, en referencia a la ocupación de los sudetes por las tropas alemanas, mientras el noticiero llama “pacto de la paz” a los acuerdos de Múnich. Comienza a prepararse el reconocimiento de Franco como único gobierno legítimo de España, posición que avanzan conjuntamente británicos y franceses. Los noticieros, por último, muestran el éxodo de refugiados a Francia, insistiendo en que reciben ayuda médica y humanitaria. Tampoco hay rastro alguno de campos de concentración en los minutos dedicados a los prisioneros de guerra, “para ellos la guerra ha terminado”. El cambio de imagen culmina con la entrada en Madrid. Franco, el nuevo hombre de Estado, asegura que no habrá represalias y cambia las balas por hogazas de pan para socorrer a una inmensa población famélica. Un mensaje efímero de paz que también se va difuminando por los innumerables conflictos que se suceden ante los ojos de los espectadores americanos.Praga, Varsovia, París, Dunkerque, y, finalmente, Pearl Harbor. España tardará en aparecer de nuevo en los noticieros americanos, en un contexto, el de la Guerra Fría, donde el mensaje y los medios técnicos cambian por completo. Vuelven las tradiciones, los sanfermines y las procesiones, pero el paisaje lunar de la guerra desaparece para siempre. Las estrellas de Hollywood son recibidas en El Pardo y el color inunda las playas. Todas estas películas forman parte de nuestra historia y en ellas han quedado grabados cientos de miles de rostros, de momentos y escenas que debemos seguir tratando de identificar e incorporar al público general, sin descartar que puedan aparecer todavía nuevos hallazgos importantes. Porque la Guerra Civil, como toda historia, sigue estando en construcción.
España, país en armas: cómo se contó la Guerra Civil en los noticieros de Estados Unidos
En el 90º aniversario del golpe de Estado contra la Segunda República, exploramos uno de los mayores archivos de material audiovisual sobre la guerra y analizamos cómo se informó sobre el conflicto en la gran pantalla














