La última vez que Cristina Kirchner y Axel Kicillof hablaron entre ellos fue luego de la victoria del Gobierno en las elecciones legislativas del año pasado. Los que fueron testigos de esa conversación aseguran que fue más que aspera, y que cerró con una premonición lapidaria de la ex presidenta: “Sos el Larreta de este lado”. Era una frase que más que chicana tenía, en la lógica de CFK, un destino de premonoción: Kicillof aparece, ante el mundo San José 1111, como un candidato forzado, sin aura y con un final de derrota ya escrito.

La relación desde entonces sólo empeóró. Hasta los que intentan llevar calma a esa tormenta se sinceran y admiten que es “como esas peleas duras de familia”. El vínculo entre ambos es nulo y la posibilidad de una charla más incierta aún. Los que hacen de vehículos entre ambos sólo le tiran más leña al fuego. Facundo Tignanelli, diputado bonaerense y mano derecha de Máximo Kirchner, lo comparó en una reciente entrevista en Futurock con Timoteo Vandor. El líder de La Cámpora también habló de los “hombrecitos enojados”, lo que se interpretó como un dardo al gobernador. Del otro lado también vuela munición gruesa: en la previa al acto en el Parque Lezama por el aniversario de la detención de CFK, la legisladora Berenice Yáñez aseguró que Cristina “jodía”. La lista de agravios sigue, pero el fondo siempre es el mismo. La relación entre los dos popes del peronismo parece haber entrado en un terreno irreversible.